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Ha nacido la esperanza: no podemos desesperar
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Domingo, 25/12/2011
Ha nacido la esperanza: no podemos desesperar
No hay navidad sin Jesús, y Jesús está presente en todos los corazones abatidos. La pregunta urgente de estos días es: ¿A quién puedo consolar, a quién puedo acompañar, a quién puedo ayudar en esta Navidad?


Dice el evangelio:
Al principio era el Verbo”. Dios es eterno, atemporal, no tiene principio ni fin.
El Verbo existe desde siempre y vino a quedarse con nosotros para siempre con el nacimiento de Jesús. Dios se da a conocer haciéndose uno de nosotros.


Jesús nace en un hogar humano, en una familia y eligio un lugar de pobreza, un pesebre, junto con los animales.

Hoy Jesús se hace carne en nuestro pueblo y camina entre nosotros: en el pobre, en el desocupado, en el anciano desprotegido, en el desvalido, en quien no tiene la posibilidad de expresar lo que necesita, en quien no tiene como defenderse.

Hoy comienza un tiempo nuevo, en el que ya no hay lugar para el individualismo, es momento de construir y de ser solidarios. La gravedad de la crisis que vivimos nos hace ver que es necesaria la union fraternal del pueblo.

Un niño recien nacido viene a traernos la esperanza: ya no puede haber desesperados sobre la tierra.

P. Aderico Dolzani, SSP.


Domingo de Navidad 25/12/2011
Evangelio; Lc 2, 1-14
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Lucas.

Apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque donde se alojaban no había lugar para ellos.

En esa región, acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz.

Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo:

“No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!”.
Palabra de Dios.

Oración
Padre, recibe nuestra ofrenda en esta fiesta, para que, por este sagrado intercambio, lleguemos a ser semejantes a aquél que unió a ti nuestra humanidad, Jesucristo nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


Navidad es el calor que envuelve el corazón de las personas.

Es la generosidad compartida con otros y la esperanza de seguir adelante.

Que estas fiestas nos brinden la oportunidad para recordar de quién procede lo que nos hace felices.

¡Muchas felicidades!


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