Civilizaciones perdidas salen a la luz por la deforestación de la selva amazónica
El azar hizo que el paleontólogo Alceu Ranzi viera desde la ventanilla de un avión estas estructuras que hasta hace bien poco habían permanecido ocultas bajo la selva. Pero las talas masivas para ganar terrenos para agricultura y ganadería las dejaron al descubierto. Y es que en Río Branco, Brasil, la deforestación avanza con voracidad.
Los científicos que se lanzaron a investigar el hallazgo afirman que han contabilizado 300 contornos gigantes o glifos -círculos, cuadrados, rectángulos- repartidos a lo largo de más de 10.000 kilómetros cuadrados. Las dimensiones impresionan: los más tienen el tamaño de dos o tres campos de fútbol y han sido trazados en la tierra con grandes surcos de unos diez metros de ancho y tres metros de profundidad.
Los investigadores afirman que su origen puede remontarse a unos 850-1.000 años hacia atrás y, basándose en la tremenda cantidad de energía humanana necesaria para cavar las estructuras, estiman que al menos 90.000 personas podrían haber vivido entre los glifos identificados hasta el momento.
La expresión ‘hasta el momento’ es clave, ya que los científicos sólo han podido analizar la zona deforestada pero estiman que el asentamiento arqueológico podría ser diez veces más grande. Al ritmo que va Brasil, posiblemente no tengan que esperar mucho para poder ver bien pelado de selva el resto del terreno.
¿Cuántas maravillas ocultará la selva del Amazonas? Esperemos no descubrirlas nunca. Será mala señal.