Niño por nacer: a favor de una solución para la madre y el hijo
En una sucesión de desprolijidades, el Presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados Juan Carlos Vega (Coalición Cívica) debió admitir ayer que el proyecto a favor de la legalización del aborto no había reunido, al contrario de lo que anunciara el día anterior, el número de firmas suficientes para ser considerado un dictamen y todo volvió a foja cero.
Habían sido pocos los legisladores que participaron de la reunión de la comisión y, además, el proyecto ni siquiera había logrado el apoyo de la mitad más uno de los votos de los miembros presentes al momento de dictaminar, pese a lo cual quienes lo propiciaban no tuvieron reparos en festejar el supuesto triunfo de la causa abortista.
Más allá de estas insólitas irregularidades, el debate permitió dejar al descubierto, una vez más, las falacias sobre las que se pretende fundamentar el supuesto “derecho” al aborto.
En efecto, para justificar lo injustificable –el matar niños inocentes- se incurrió en un enfoque no objetivo sino ideológico. Este consiste en ignorar los argumentos científicos que se oponen a la práctica del aborto y en presentar erróneamente a las convicciones religiosas, de uno u otro modo, como un obstáculo a que, con la aprobación del aborto legal, seguro y gratuito, se eviten las muertes en clínicas clandestinas, a las que acuden las mujeres pobres sin acceso a sistemas de salud confiables.
En ese sentido se manifestaron las diputadas Victoria Donda (Buenos Aires), Cecilia Merchán (Córdoba), ambas de Libres del Sur, Vilma Ibarra (Nuevo Encuentro, Buenos Aires) y el presidente de la comisión Juan Carlos Vega (Coalición Cívica) quien sostuvo expresamente que “el aborto está cruzado por religión y por pobreza”.
Frente a esta distorsión de la realidad resulta indispensable que, una vez más, Hablemos Claro de la Vida.
Reafirmamos, de acuerdo con reiteradas declaraciones de la Academia Nacional de Medicina, que el niño por nacer, científica y biológicamente es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción, lo cual está demostrado experimentalmente, con prescindencia de argumentos metafísicos o de hipótesis teológicas.
De ahí que,
como sostiene la Lic. Araceli Ramilo Alvarez en su trabajo de investigación “Respuesta al aborto como un derecho”, la pretensión de plantear el aborto como un derecho humano responde a un reduccionismo ideológico de los Derechos Humanos. En efecto, quienes lo propician incurren en una contradicción pues nada puede legitimar el quitar la vida a un ser inocente y vulnerable en el seno de su propia madre, desconociendo el Primer Derecho Universal que es el Derecho a la vida a partir del cual tiene sentido los demás derechos (Cfr. Revista “Familia y Vida”, junio 2011).
Con respecto a que la legalización del aborto tiene como objetivo disminuir el número de muertes de las mujeres pobres que acuden a centros clandestinos, es necesario también hablar con la verdad.
De acuerdo con un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las complicaciones del aborto peligroso son la causa de un 13% de las muertes maternas, mientras que aproximadamente el 80% son debidas a causas directas, entre las cuales se destacan las hemorragias intensas, las infecciones, los trastornos hipertensivos del embarazo y el parto obstruido.
Más aún, la mayoría de las muertes maternas por las principales causas mencionadas son evitables, pues existen soluciones terapéuticas o profilácticas que la OMS favorece fundamentalmente propiciando remedios para las deficiencias de capacidad y calidad de los sistemas de salud.
http://www.who.int/making_pregnancy_safer/topics/maternal_mortality/es/index.html
Resulta indispensable recordar, además, que el aborto en sí mismo es la experiencia más deshumanizante que se pueda sufrir, afectando la salud física y psicológica de la mujer con los más variados síntomas traumáticos que aparecen incluso diez, veinte o aún muchos años después de practicarlo. (Cfr. Lic. Araceli Ramilo Alvarez, op. cit. “Duelo Obturado”)
Por lo anterior,
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro, exhorta a los legisladores a buscar soluciones integrales para la madre y al niño por nacer, dos sujetos de derecho a los cuales hay que proteger desde el momento de la concepción, en orden a brindarles atención en el área físicopsicológica, así como social y económica, como también trabajando el vínculo madre- hijo desde un inicio y, en los casos extremos en que este vínculo no se pueda dar, favoreciendo la adopción, pero nunca la muerte de un ser inocente, tal como lo estamos propiciando desde hace años.
En ese sentido, resulta reconfortante destacar que en el debate en la Comisión de Legislación Penal los niños por nacer tuvieron valientes defensores en los diputados Alfredo Olmedo (Salta somos todos) y Juan Casañas (UCR, Tucumán), para quienes la solución a la problemática del aborto debe buscarse a través de la vida y no de la muerte, es decir, preservando los derechos del niño por nacer.
Martín J. Viano
Director
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