Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación.
De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua.
...
El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romperlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo esta muy grueso, es imposible que lo haya podido romper, con esa piedra y sus manos tan pequeñas.
En ese instante apareció un anciano y dijo: ¨Yo sé como lo hizo...¨.
¨¿Cómo?¨.
¨No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo¨.