Los chimpancés son generosos.
La generosidad no es un rasgo exclusivo del ser humano. Investigadores del Centro Nacional de Investigación de Primates Yerkes (EE UU) han demostrado que los chimpancés tienen una clara tendencia al altruismo y el comportamiento prosocial.
Para el estudio, los investigadores Victoria Horner y Frans de Waal realizaron una prueba que se centró en ofrecer a siete chimpancés hembra adultas una elección entre dos acciones similares: una que premiaba tanto al participante como a un compañero, y otra que recompensaba sólo al participante. En cada ensayo, el sujeto que elegía, siempre con una compañera a la vista, escogía entre fichas de diferente color. Una ficha podía ser intercambiada por comida ofrecida a ambos miembros (prosocial), y otra ficha de otro color ofrecía alimento únicamente al que elegía (egoísta). Los siete chimpancés mostraron preferencia por la opción prosocial.
El estudio también muestra que los sujetos eran altruistas en especial con los que esperaban pacientemente y les recordaban con cuidado que estaban allí. Los chimpancés que elegían las fichas tenían menos probabilidades de premiar a los que montaban un alboroto, pedían con insistencia o les escupían agua, mostrando así que su altruismo es espontáneo y no está sujeto a la intimidación.
Ahora, los investigadores planean determinar si la tendencia altruista de los chimpancés está relacionada con las interacciones sociales dentro del grupo, tales como el intercambio de alimentos o el apoyo social.
Las chimpancés hembra juegan con “muñecas”
Los chimpancés jóvenes juegan de forma diferente dependiendo de su sexo, de manera similar a los niños humanos. Aunque tanto los chimpancés macho como las hembras juegan con palos de madera en sus primeros años de vida, sólo las hembras los usan con frecuencia como si fueran “muñecas”, cuidando de ellos como las chimpancés madre cuidan de sus crías. El estudio se publica en la revista Current Biology.
Las nuevas observaciones proceden de más de 14 años de observación de la comunidad de chimpancés de Kanyawara en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda. Los hallazgos sugieren que la tendencia creciente, en todas las culturas, de que las chicas jueguen más con muñecas que los chicos no es sólo el resultado de una socialización estereotipada, sino que forma parte de ¨predilecciones biológicas¨.
¨Esta es la primera evidencia de una especie animal en la naturaleza en la que el objeto de juego difiere entre machos y hembras¨, señala Richard Wrangham, de la Universidad de Harvard (EE UU), coautor del estudio.
Estudios anteriores con monos en cautividad habían también sugerido una influencia biológica sobre la elección de juguete. Cuando a los monos jóvenes se les ofrecía juguetes estereotipados sexualmente, las hembras solían escoger muñecas y los machos juguetes considerados más “masculinos”, como coches y camiones.
¿Cómo reaccionan los chimpancés ante la muerte?
Estudiando el comportamiento de las chimpancés hembra que han perdido a su cría, científicos del Instituto Max Planck de Psicolingüística de los Países Bajos han llegado a la conclusión de que nuestros parientes simios más cercanos tienen su propia concepción de la muerte.
La comunidad científica reconoce desde hace tiempo que las madres de chimpancé conservan durante largo tiempo un contacto estrecho con sus crías, a quienes transportan alrededor de dos años y cuidan hasta que cumplen entre cuatro y seis. Esta relación es una de las más importantes de la vida de los chimpancés.
La Dra. Katherine Cronin y su equipo realizaron su estudio en la Chimfunshi Wildlife Orphanage Trust (Zambia), un centro donde se acoge a chimpancés nacidos en libertad y rescatados del tráfico ilegal. Según describen los investigadores en el último número de la revista American Journal of Primatology, observando el comportamiento de una chimpancé hembra que acababa de perder a su cría de 16 meses comprobaron que, tras fallecer, la madre siguió acarreando el cuerpo de la cría muerta durante más de 24 horas y después lo tendió en el suelo en un claro del bosque. Se acercó al cuerpo muchas veces, lo observó, y posó sus dedos sobre la cara y el cuello de la cría durante varios segundos. Después de permanecer junto al cuerpo durante casi una hora, lo llevó hasta un grupo de chimpancés que comenzó a examinarlo. Al día siguiente la madre dejó de transportar el cuerpo de la cría.
Los investigadores consideran que han demostrado la existencia de un periodo de transición durante el cual la madre advierte que su cría ha muerto.
¨Los vídeos que hemos filmado poseen un valor extraordinario porque invitan a detenerse a reflexionar sobre los que puede pasar por las mentes de otros primates antela muerte de un ser querido¨, afirma Cronin.
¨Confiamos en que se sigan recopilando documentos objetivos que algún día permitan a los investigadores estudiar de forma exhaustiva el concepto de la muerte para los primates y su respuesta ante la misma¨.
¿Saben decir que no los chimpancés?
Los bonobos o chimpancés pigmeos dicen ¨no¨ moviendo la cabeza, al igual que los seres humanos, según se desprende de un estudio realizado por científicos alemanes. Expertos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig filmaron a una madre bonobo llamada Ulindi moviendo la cabeza de lado a lado para expresar a su bebé que no aprobaba un determinado comportamiento. El gesto de desaprobación fue registrado en cuatro bonobos distintos y en 13 ocasiones.
Los chimpancés y los bonobos son nuestros parientes más cercanos, y los investigadores creen que este comportamiento podría representar un precursor temprano del mismo gesto en humanos.
¿Por qué bostezan los chimpancés?
El contagio de los bostezos entre primates no es sólo un indicador de sueño o aburrimiento. Para los chimpancés también es una señal de conexión social entre individuos, según revela una nueva investigación realizada en el Centro de Investigación de Primates Yerkes de la Universidad de Emory (EE UU). Según los científicos, los chimpancés bostezan más si ven abrir la boca a alguien de su misma familia o grupo social que si ven bostezar a un extraño.
En un artículo publicado en la revista Public Library of Science One (PLoS ONE), Matthew Campbell y sus colegas sugieren que cuanto más se contagia un bostezo en un grupo de primates más empatía existe entre ellos. Todo apunta, aseguran, a que;
¨el bostezo se contagia por la misma razón que sonreír, fruncir el ceño y otras expresiones faciales¨. ¨El contagio del bostezo puede usarse como una medida visible de la empatía¨, es decir, de la capacidad de percibir y compartir las vivencias y emociones de otros individuos, concluye Campbell.