Usted, como incontables argentinos, sabe que muchísimos programas de televisión y de radio constituyen una afrenta a la familia.
Es un lugar común referirnos a los desbordes de vulgaridad, obscenidad y violencia, sin ni siquiera la menor consideración por la presencia de menores frente a la pantalla chica.
También es un lugar común la inoperancia de las autoridades competentes que dejan impunes las transgresiones, pese a las normativas legales vigentes.
Lo nuevo es que ahora, desde la presidencia de la Nación, se alienta la urgente reforma de la Ley de Radiodifusión sin que se advierta ninguna preocupación por los contenidos y el horario de protección al menor.
Muy por el contrario. Parecería que lo único que se pretende es alcanzar un ¨consenso¨ técnico con los medios televisivos y radiales, las facultades de comunicación, los sindicatos y los diputados nacionales, excluyéndose, hasta el momento, a las entidades representativas de la familia.
¡Haga oír su voz!
Dirija un mensaje al Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, Mons. Mario Luis Maulion, solicitándole que intervenga en el debate para defender los derechos de la familia y exigir a las autoridades que escuchen también a las entidades que la representan.