El hobby preferido de los solteros: pasar tiempo con la familia
Según un estudio realizado a personas solteras españolas de 35 años de media, estos prefieren pasar tiempo con su familia antes que viajar, escuchar música e incluso quedar con los amigos. Las actividades menos practicadas son jugar a los videojuegos, tocar algún instrumento musical y jugar a juegos de mesa.
La doctora en psicología de las relaciones personales de la Universidad de Humboldt de Berlín, Alemania, Wiebke Neberich ha llevado a cabo un estudio para conocer las aficiones de los españoles. Tras preguntar a 117.915 personas solteras de una edad media de 35 años inscritos en la web de búsqueda de pareja eDarling sobre sus gustos y preferencias, la doctora ha llegado a una conclusión: la familia es el hobbie favorito de los solteros españoles.
Según los datos, el 58,2 por ciento de los usuarios consideran muy gratificante dedicar su tiempo libre a sus seres queridos, pues les reporta beneficios emocionales como son la afectividad y el cariño. Además del tiempo que dedican a sus familias, los solteros dedican su tiempo a viajar (41,8 por ciento), escuchar música (37,1 por ciento) y quedar con sus amigos (36,22 por ciento). Sin embargo, otras aficiones son mucho menos populares entre los solteros. Jugar a los videojuegos, tocar un instrumento musical y los juegos de mesa no llegan al diez por ciento, lo que les sitúa entre los hobbies menos populares, en contra de lo que podría pensarse.
Tal y como explica la doctora Neberich, ¨los hobbies que requieren una mayor actividad física y la interacción con los demás son los más populares y practicados entre los solteros españoles¨. Este hecho unido al aliciente de viajar, ir al cine etcétera, implica que los solteros españoles prefieren estar en compañía mientras realizan actividades de ocio.
Además, del estudio llevado a cabo por la doctora Neberich se desprende que las mujeres son más familiares que los hombres.
En palabras de la especialista, ¨la mujer soltera en una edad entre los 31 y los 45 años siente una mayor presión social para formalizar la relación de pareja y tener descendencia. En el momento en el que no alcanza estos objetivos sociales se refugia más en el cariño y en el amor de la familia¨.
Explicando además que el hombre no necesita pasar tanto tiempo con la familia como la mujer. ¨Es más solitario e individualista¨, explica.