Salud mental y derechos humanos
Las personas con trastornos mentales se encuentran entre las personas más desatendidas del mundo.
En muchas comunidades, las enfermedades mentales no se consideran una verdadera afección médica, sino un síntoma de debilidad de carácter o un castigo por un comportamiento inmoral. Incluso cuando se reconoce que esas personas padecen una afección médica, a menudo se les da un trato menos que humano.
Las violaciones de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales se producen en comunidades del mundo entero -en centros de salud mental, hospitales y en las comunidades en general.
Soluciones adoptadas por los países para promover los derechos de las personas con trastornos mentales
Ghana: nuevas leyes para promover los derechos humanos y el acceso a una atención de calidad
Las leyes sobre salud mental pueden ser fundamentales para prevenir las violaciones y la discriminación de las personas con trastornos mentales. Dichas leyes pueden promover los derechos humanos y favorecer la autonomía y la libertad de esas personas. También pueden favorecer el acceso a servicios de salud mental de calidad y contribuir a que los enfermos se integren en la comunidad.
Con la asistencia de la OMS, el Gobierno de Ghana ha redactado una nueva legislación sobre salud mental. La anterior se centraba en la atención en instituciones especializadas, que puede entrañar malos tratos para las personas con trastornos mentales. La nueva legislación está orientada a la atención comunitaria, ambulatoria y hospitalaria, y propugna el ingreso voluntario de los enfermos en los centros y su consentimiento informado para recibir los tratamientos. La nueva legislación de Ghana tiene por objeto combatir la discriminación y la estigmatización y contribuir a proteger los derechos humanos de las personas con trastornos mentales.
Lesotho: nuevas políticas nacionales para mejorar la salud mental
Las políticas de salud mental proporcionan un marco general y unas directrices claras para mejorar la salud mental de la población. Cuando existe una política y un plan de acción bien articulados es más fácil reducir la ineficacia y la fragmentación de los sistemas de atención de salud.
Lesotho está preparando una política y un plan de salud mental con la ayuda de la OMS. Su objetivo para 2020 es conseguir que toda la población llegue a disfrutar de la mejor salud mental posible, gracias al acceso a servicios que respeten los derechos humanos de las personas con trastornos mentales. En particular, tratará de establecer un sistema de atención comunitaria, en que los servicios de salud mental estén integrados en la atención de salud general, y de reducir el número de personas cuyos trastornos mentales se tratan en instituciones y en servicios correccionales. La política nacional hace hincapié en la necesidad de proporcionar atención de salud mental adecuada y prestar apoyo a las personas con enfermedades ¨físicas¨, incluidas las seropositivas.
Mongolia: integración de la atención de salud mental en la atención primaria
En Mongolia, la OMS está respaldando la integración de la atención de salud mental en la atención primaria. Los psiquiatras y médicos generales de todo el país han recibido formación para que presten atención de salud mental en las comunidades.
Se han creado centros de asistencia diurna, donde se organizan actividades de rehabilitación psicológica, social y ocupacional para las personas con trastornos mentales. Éstas tienen la oportunidad de realizar un trabajo útil y enriquecedor mientras reciben tratamiento.
Los «gers» (un tipo de tienda que los mongoles utilizan como vivienda) se emplean para las personas con trastornos mentales como alternativa a los centros de salud mental. Esas tiendas ofrecen un techo y al mismo tiempo dan más autonomía y libertad. Las personas que viven en ellas participan en actividades de la vida cotidiana: cuidan caballos, ordeñan vacas, recogen material para combustible, realizan tareas de jardinería y carpintería y bordan.
Namibia: aplicación de las políticas nacionales para mejorar la salud mental
El 28 de octubre de 2005, Namibia presentó su primera política de salud mental. Con la ayuda de la OMS, el Gobierno pondrá en práctica esta política por medio de las estrategias e intervenciones recogidas en su plan de acción quinquenal.
La política de Namibia constituye un sólido marco estratégico para la prestación de servicios de salud mental; en ella se definen las funciones y responsabilidades de las diferentes partes que intervienen en la promoción y protección de la salud mental. A la hora de aplicar la política, lo más difícil será cambiar el comportamiento de las personas, las familias, los profesionales de la salud y el público en general. Namibia tiene previsto organizar actividades de capacitación y educación para transmitir a la población los conocimientos necesarios para hacer frente a las enfermedades mentales y neurológicas.
Otras de las estrategias prioritarias son la integración de los servicios de salud mental en los actuales servicios de salud y la creación de una red de servicios y de sistemas de envío de casos para ayudar a las personas con trastornos mentales a acceder al tratamiento que necesitan.
Sri Lanka: creación de servicios comunitarios de salud mental
La OMS está trabajando con el Gobierno de Sri Lanka para ofrecer una atención comunitaria de calidad. Los centros diurnos especializados en salud mental -radicados en las comunidades- constituyen para las personas con trastornos mentales otro medio de acceder a la atención que necesitan.
En los proyectos destinados a reintegrar en la comunidad a las personas que han estado en hospitales psiquiátricos se prevén programas de apoyo que, entre otras cosas, pueden ofrecer ayuda para encontrar empleo. Gracias a ello, algunas personas que han vivido en centros de salud mental han conseguido encontrar trabajo, ahorrar dinero e incluso comprar una casa y ayudar a sus familias. Las actividades de rehabilitación en las comunidades pueden hacer que mejore así la calidad de vida y las perspectivas de futuro tanto de las personas interesadas como de sus familias. Poder ganar dinero y ser considerado un miembro útil de la sociedad es sumamente importante.
¿Qué hacer para ayudar?
Ciudadanos marginados
Los temas de salud mental se olvidan de forma sistemática. Todas las organizaciones han de incluir explícitamente a las personas con trastornos mentales en sus programas. Los resultados de éstos pueden ser mejores si colaboran con la OMS a través de su Proyecto sobre Políticas y Planes de Salud Mental.
Formuladores de políticas
Aumentar y aprovechar mejor los recursos financieros y humanos asignados a la salud mental.
Conocer bien las normas internacionales y nacionales de derechos humanos relativas a las personas con trastornos mentales.
Velar por que las políticas relativas a la educación, el trabajo, la justicia penal y el sistema de atención sanitaria general promuevan la salud mental y protejan los derechos humanos.
Incluir la cobertura de la atención de salud mental en los planes de seguros tanto públicos como privados.
Aplicar políticas y leyes de salud mental que promuevan los derechos humanos, la desinstitucionalización, la integración de la atención de salud mental en el sistema general de salud y el desarrollo de la atención comunitaria.
Establecer mecanismos de vigilancia para garantizar que se respeten los derechos humanos en todos los servicios de salud mental.
Agentes de atención sanitaria
Respetar la dignidad, proteger los derechos y promover la autonomía y la libertad de las personas con trastornos mentales.
Velar por que todos los tratamientos se administren con el consentimiento informado de las personas con trastornos mentales.
Hacer participar a las personas con trastornos mentales en la preparación de su plan de tratamiento.
Hacer participar a las familias de las personas con trastornos mentales en el tratamiento y la atención dispensados a sus parientes.
Informar a las instancias decisorias sobre los recursos y el apoyo que hacen falta para proporcionar una atención de salud mental de calidad.
Personas con trastornos mentales
Denunciar las violaciones de los derechos humanos, incluidas las formas de tratamiento obsoletas e inhumanas, los servicios de calidad deficiente, la atención inaccesible y el uso abusivo del ingreso y tratamiento involuntarios.
Abogar por su participación en la elaboración y puesta en práctica de políticas y leyes destinadas a mejorar el respeto de los derechos humanos y los servicios de salud mental.
Informarse sobre los derechos fundamentales que confieren el derecho internacional en materia de derechos humanos y las leyes nacionales.
Aunar esfuerzos con otras personas que sufren trastornos mentales para prestarse apoyo mutuo y llevar a cabo actividades destinadas a cambiar la actitud hacia ellas y combatir la estigmatización y la discriminación.
Grupos de usuarios, grupos de familiares, organizaciones de promoción y otras organizaciones no gubernamentales
Sensibilizar y educar al público sobre la salud mental y los trastornos mentales y promover la toma de conciencia sobre los derechos de las personas que padecen esos trastornos.
Defender la prestación de servicios de salud mental de calidad en los centros de atención primaria de salud, los hospitales generales y la comunidad.
Abogar por su participación en la formulación y aplicación de políticas y leyes destinadas a mejorar el respeto de los derechos humanos de las personas con trastornos mentales y los servicios que se les prestan.
Organizar servicios informales de salud mental a nivel comunitario, por ejemplo, servicios de orientación, grupos de autoayuda para las personas con trastornos mentales y sus familias, centros de consulta sin cita previa, programas de gestión de casos, programas de divulgación y servicios de crisis.
Organizar servicios de prevención y promoción, como programas escolares de promoción de la salud mental.
Colaborar con otras organizaciones no gubernamentales que compartan objetivos similares a nivel nacional, regional o mundial.
Fundaciones
Respaldar la formulación y aplicación de políticas, planes y leyes nacionales en materia de salud mental que promuevan y protejan los derechos humanos.
Respaldar el desarrollo de servicios de salud mental en la atención primaria, los hospitales generales y las comunidades.
Respaldar la creación de grupos de usuarios de los servicios de salud mental, grupos de familiares y organizaciones de promoción, y prestar apoyo a sus actividades.
Respaldar las actividades de investigación destinadas a evaluar la repercusión de las políticas y leyes de salud mental.
Respaldar las actividades de investigación destinadas a desarrollar intervenciones eficaces de salud mental en la atención primaria, los servicios generales de salud y los servicios comunitarios.
Ofrecer formación sobre políticas y sistemas sanitarios a los encargados de planificar y formular las políticas de salud mental.
Ofrecer una capacitación adecuada sobre salud mental a los agentes de atención primaria de salud y los trabajadores comunitarios.
Integrar la formación sobre las cuestiones relacionadas con la salud mental y los derechos humanos en los programas de estudios universitarios y de posgrado de los profesionales de la salud y la salud mental, incluidos los de la atención primaria.
Realizar investigaciones sobre políticas y planificación de servicios de salud mental, que abarquen la evaluación de la aplicación de esas políticas, y sobre los modelos de organización y planificación de servicios.
Realizar investigaciones sobre las intervenciones eficaces de salud mental en los servicios de atención primaria y los servicios comunitarios.
Ofrecer programas de estudios universitarios y de posgrado actualizados y basados en datos científicos, conformes a las prioridades definidas en las políticas.
Hacer supervisar por especialistas la planificación y la prestación de los servicios de salud ofrecidos en el marco de la atención primaria y la atención comunitaria.
Organizaciones profesionales
Contribuir al debate sobre la elaboración de políticas y leyes.
Fijar normas de calidad para los agentes de salud mental a todos los niveles (de los hospitales y de los servicios de atención primaria y atención comunitaria).
Sensibilizar a las partes interesadas sobre las cuestiones relacionadas con la salud mental y los derechos humanos.
Acreditar a los profesionales de la salud mental.
Respaldar el cambio de funciones del personal de atención primaria, para que deje de ocuparse principalmente de trastornos físicos y siga un enfoque más global, en que se tenga en cuenta la salud física y mental.
Respaldar el cambio de funciones del personal de salud mental, para que deje de trabajar fundamentalmente en centros y desarrolle más actividades en entornos comunitarios.
Medios de comunicación
Evitar los estereotipos, el sensacionalismo y la perpetuación de los mitos y las creencias erróneas al informar sobre cuestiones relacionadas con la salud mental.
Presentar los temas de salud mental con una actitud compasiva, haciendo hincapié en lo que se puede conseguir con los recursos financieros y humanos adecuados.
Poner de relieve los derechos humanos de las personas con trastornos mentales.