Socorrer a una víctima durante una emergencia siempre es una prueba. Pero un momento verdaderamente difícil fue el que atravesó Eliézer Lima, encargado del programa de Primeros Auxilios Comunitarios (PAC) del CICR en Río de Janeiro, al ver a aquel bebé de tan solo un mes sin aire, en grave estado.
Al principio intentó reanimarlo con suaves palmadas sobre el frágil cuerpito para librarlo de un posible atragantamiento, pero el bebé seguía estando morado. Eliézer sentía el esfuerzo que el niño hacía para respirar, su lucha por vivir. En ese instante, el bebé sufrió un paro cardiorrespiratorio, lo que decidió a Eliézer a llevarlo al hospital más cercano en la camioneta del CICR, junto a la madre, la abuela y un vecino. Durante el trayecto, hizo varios intentos de reanimación cardiopulmonar (RCP). El niño fue atendido inmediatamente, por un paro cardíaco, y quedó internado para recibir la atención médica necesaria. Actualmente está fuera de peligro.
La emergencia ocurrió en el Complexo da Maré, durante una de las frecuentes visitas de la Cruz Roja al lugar, una de las comunidades de Río de Janeiro en las que el CICR desarrolla actividades humanitarias desde 2008.
Los cursos de Primeros Auxilios Comunitarios, dictados conjuntamente con la Cruz Roja Brasileña (CVB), son las primeras actividades que realiza el CICR en comunidades cariocas con el objetivo de responder a las consecuencias de la violencia armada en el plano humanitario. En estos cursos se brindan nociones básicas de socorrismo para que los habitantes puedan atender emergencias en las comunidades.
¨Nos damos cuenta de la pertinencia de la iniciativa al escuchar que la mayoría de los socorristas capacitados en nuestros cursos relata casos en los que tuvieron que brindar atención¨, explica Eliézer. ¨Además, esas personas ahora son referentes para la comunidad¨, completa.
Los casos que más se atienden en las comunidades son heridas causadas por armas de fuego, quemaduras, accidentes domésticos y de tránsito. También hay casos como el de la socorrista Fernanda* quien, después de un tiroteo entre policías y una facción armada, contó que había atendido a más de 20 personas y que la mayoría de las víctimas presentaba lesiones provocadas por armas de fuego.
Los profesionales sanitarios de la comunidad temieron exponerse, pues la situación era muy arriesgada, y los vecinos la llamaron para que atendiera a los heridos. La socorrista llegó a salvarle la vida a una persona cuya pierna había quedado atrapada en la barra de una vía de tren. Hasta el día de hoy, el joven se muestra agradecido por la ayuda recibida en esa ocasión. Otro caso del ¨minuto que vale una vida¨.
Los voluntarios de la Cruz Roja Brasileña, junto con el CICR, dictan el curso de Nociones Básicas de Primeros Auxilios para habitantes de la comunidad. ¨Aquí las cosas se complican cuando hay una emergencia¨, dice Aline de Souza, de 20 años, una de los casi 20 alumnos del curso ofrecido en la sede de la Central Única das Favelas (Cufa) en Pedra do Sapo, en el Complexo do Alemão. Este complejo es un conjunto de doce barrios de emergencia construidos sobre la Serra da Misericórdia, en la Zona Norte de Río de Janeiro, con más de 85 mil habitantes. ¨Las ambulancias no pueden siquiera entrar¨, porque, según explica, la ladera es muy empinada y las calles son muy angostas.
Alguna vez tuvo que bajar a una persona por las escaleras durante una emergencia. El equipo del Servicio de Atención Móvil de Emergencia (SAMU) tiene dificultades para acceder a algunos lugares. Por ello, muchas veces los habitantes usan sábanas para cargar a las personas que necesitan atención.
El CICR trabaja en el Complexo do Alemão hace más de dos años. La expectativa de vida en esa región es de 65 años, mientras que el promedio en la ciudad de Río de Janeiro es de 72 años, según datos publicados por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea, por su sigla en portugués), una fundación pública nacional.
Fuente: ©CICR