Peces tatuados, la última excentricidad entre las mascotas de los chinos
Por cary
Viernes, 01/04/2011
La moda del tatuaje se ha cebado en China con los indefensos peces loro, una mascota barata cuyo precio se incrementa al grabar con láser en su lomo flores o ideogramas chinos de la fortuna, una técnica cruel según los amantes de los animales.
En el mercado pequinés de flores y animales de Laitai, dos de los veinte puestos de animales venden peces tatuados con flores, una técnica para atraer a los compradores supersticiosos que también se sienten atraídos por los que exhiben en sus lomos los ideogramas chinos de ¨amor¨, ¨felicidad¨, ¨fortuna¨ o ¨longevidad¨.
La propietaria del negocio asegura a Efe que no son ellos quienes los tatúan, sino que los importan de Taiwán ya decorados, aunque se niega a dar más detalles sobre el controvertido asunto.
No obstante, la dueña de una tienda cercana, Wang Ruili, asegura que se trata de una crueldad que atenta contra toda ética: ¨Yo no vendo esos peces. Esos tatuajes se hacen con láser, es algo muy cruel que hace daño al pez¨, señala a Efe en el interior de su tienda de mascotas, ¨Pez Dorado Quintaesencia de la Cultura China¨.
Según Wang, los peces ¨son seres vivos, como los humanos¨, y tatuarles el lomo es ¨una falta de respeto hacia la vida, que además se hace para ganar más dinero¨, ya que esa especie es muy barata.
Sin embargo, hasta esta propietaria reconoce que hay clientes que por curiosidad compran estos peces grabados con flores, corazones o frases de la buena suerte como, ¨Gongxi Facai¨ (¨próspero año nuevo¨) que llaman más la atención a la hora de vender.
Por ejemplo, un ejemplar de pez loro tatuado con una flor puede costar unos 40 yuanes (6 dólares o 4,3 euros), muy por encima de su valor, frente a los 170 (25,8 dólares) que cuesta una pareja de peces dorados, símbolo de la buena suerte o del matrimonio en China.
Los vendedores aseguran que la moda de tatuar peces se inició en Taiwán y fue importada hace unos años a China, donde se hizo popular a raíz de una creencia que identifica al pez con la prosperidad, porque su pronunciación se asemeja en chino, y con la fertilidad, por la gran cantidad de crías que tienen.
La tienda de Wang está repleta de los llamados ¨peces dorados¨ o ¨jin yu¨ (Carassius auratus), un colorista familiar de la carpa que empezó a domesticarse en China durante la dinastía Jin (265-420).
¨Nosotros sólo comerciamos con peces hermosos¨, explica Wang. ¨De la misma manera que ellos nos traen alegría, nosotros también tratamos de que estos animales sean felices¨, agrega.
Los chinos compran peces por varios motivos, el principal como animal de compañía, pero también por el ¨Feng Shui¨ o geomancia china, una disciplina estética que juega con los cinco elementos y que recomienda situar canales y estanques en determinados lugares para atraer la buena fortuna.
Además, una creencia popular agrega que si al estanque o recipiente se llena con seis peces dorados y uno negro el elemento agua será más potente, una costumbre más usual en el norte del país asiático, que es mucho más seco en comparación con el sur.
¨En los antiguos patios de Pekín, los ´siheyuan´, siempre había un jarrón grande con peces dorados que nuestros abuelos cuidaban. Muchos clientes quieren conservar esa memoria y compran estos¨, explica la vendedora Wang.
Otro de los motivos es que los ¨jin yu¨ son uno de los ocho objetos auspiciosos del Budismo (¨Ashta Mangala¨, en sánscrito), junto con un trono vacío, la esvástica, las huellas de Buda, un cuenco para mendigar, el nudo infinito tibetano, un florero con joyas y el Vaso del Tesoro.
Un pedigrí del que sin duda carece el desvalido pez loro, al que para tatuarlo se le ¨clavan agujas llenas de tinta en su piel, que es muy sensible, por lo que se produce una respuesta inflamatoria a la tinta y al trauma de la aguja, que produce dolor durante varios días hasta que sana¨, señaló a Efe Kati Loeffler, experta del Fondo Internacional para la Protección de los Animales (IFAW) en China.
En un país en el que las mascotas crecen de forma paralela a su desarrollo, es necesario saber que ¨los peces no son mascotas como los perros o los gatos, a los que se puede tocar sin problema. En realidad, sufren un gran estrés cuando son tatuados¨, concluyó.