No soy tan libre como el alma,
sólo la pluma en su senda generosa.
Ni soledad ni sombra,
una ambigua metáfora en su aroma.
No soy ni seré hielo empaquetado,
aunque a veces se enfríe el sentimiento.
No por malo no por bueno,
es por un recuerdo manchado de agujeros.
No soy hombre desalmado,
tal vez, loco enamorado e inconexo.
Ni ya niño ni aún viejo,
dichado con un bebé en el alma y en los ojos lo eterno.
No soy la artimaña de un miserable,
vuelvo sobre esos temidos fantasmas.
Entre sonrisas, sueños y esperanzas
descubro bellezas en un mundo bajo heladas.
No soy de un amor intrincado,
transito día a día nuevos y extraños senderos.
Lejos de ser libre, lejos de estar preso,
veo en cada nube la fragancia de un nuevo vuelo.
No soy tan libre como el alma,
sólo la pluma de su senda generosa.
Soy luz, soy obscuridad ociosa
Soy de blanco o gris a negro, el humo vívido de esta hoja.