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84 ejercicios para activar el cerebro y el talento
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Sábado, 02/01/2010
84 ejercicios para activar el cerebro y el talento
El cerebro, ese órgano blanco y gelatinoso de apenas 1,3 kilos de peso, también conocido como ¨materia gris¨, es una maquina fascinante, plena de posibilidades, pero necesita ejercicio y el mejor de todos es pensar, algo teóricamente al alcance de todos y, además, es gratis.

Es lo que mantiene el publicista Joaquin Lorente en su libro ¨Piensa, es gratis¨, editado por Planeta en un llamativo amarillo, color tabú para los artistas y que al autor le deja impávido: ¨Lo que no puede ser es el miedo intelectual... lo peor del miedo es que te derrota antes de luchar. ¡Siempre hay que intentarlo, siempre!¨.

Para vencer ese miedo, pero sobre todo para potenciar el talento Lorente propone 84 principios, enunciados como eslóganes, desde el primero que da título al libro hasta el último: ¨¿Empezamos a pensar que debemos pensar?¨.

Creativo de reconocido prestigio y experto en comunicación -fue asesor personal de los ex presidentes del Gobierno español Felipe González y catalán Jordi Pujol-, Lorente condensa el aprendizaje de su exitosa experiencia vital en esta obra, tras plasmar en ¨Todo lo que sé de la publicidad¨ su saber profesional y en ¨Ciudadanos de la Tierra.com¨ su visión sobre la futura evolución de la democracia.

Con sus 84 aforismos, sus 84 ideas prácticas para alcanzar el éxito a través de la inteligencia, del trabajo bien hecho, de la constancia y la dignidad, esto es, a golpe de talento, trata de regalar a los demás parte de lo mucho que él ha recibido de la vida, que ¨bien llevada -dice- puede ser magnífica¨.

Escrito en tono directo, preñado de imágenes y con frases rotundas porque ¨sólo lo concreto horada, penetra en el cerebro¨ -palabra de publicista-, su libro no es un manual de autoayuda sino de ¨autoconvicción¨, ya que ¨al final todo está en uno mismo¨.

¨No puedes esperar a que los otros te construyan¨, mantiene con cierta vehemencia Lorente en una entrevista con Efe. ¨Tenemos que empezar a creer un poco más en nosotros mismos. Lo que no se puede es ser una veleta, hace falta un poco anclaje¨.

Esta idea sobrevuela varios de sus principios: ¨Si quieres conocer a tu mejor profesor de energía, mírate al espejo¨, ¨Si no sabes lo que persigues nunca sabrás adónde vas¨, ¨Sin personalidad eres una mosca¨, ¨Cada uno es la dirección que toman sus pensamientos¨ y, en la misma línea: ¨Vigila la calidad de tu energía. La positiva hace avanzar; la negativa frena y hace retroceder¨.

También da pautas, con fuerte carga revulsiva, para guiarse en el trabajo: ¨¿Comes o te comen?¨, ¨un triunfador es mucho más que un trabajador: es un obseso¨, ¨Al trabajo hay que llegar limpio, digerido y leído¨ o ¨¿Eres conocido o reconocido?¨.

¨Hazle caso a Arquímedes: usa palancas¨, ¨Si ante cada reto actúas como la gran oportunidad de tu vida, al final acabarás encontrándola¨ o ¨¿Necesitas un gran reto? Toma nota: todo puede hacerse mejor¨.

Sus reflexiones parten de la premisa de que, ya desde la fecundación, la vida es puro azar y que ¨la suerte es el azar aprovechado¨, y que para que ocurran cosas hay que adoptar una actitud receptiva y activa. Esto es, actitud y coraje.

El triángulo del éxito, asegura Lorente, es ¨una idea, bastante olfato y mucho coraje¨, mientras que el del fracaso es ¨muchas ideas, bastante olfato y cero coraje¨.

¨El acto de pensar en libertad, sin coacción ni limitación, entendido como el máximo potencial para la visión del futuro y su entorno, es lo que ha hecho realmente grande a personas, organizaciones y países¨, dice.

Para no perder de vista la meta es clave proyectarse en el futuro, y para ello recomienda escribir en un papel el gran objetivo de vida personal, social y profesional. ¨Hay mucha gente que no se lo plantea, simplemente va viviendo y pasan los años y un día se da cuenta de que está en un sitio al que no quería ir, en una relación que no le interesa y en un oficio que no le gusta¨.

¨Mi posición -concluye- es que si tu no piensas por ti otros piensan por ti¨, y deja abierta una puerta a la esperanza pues ¨siempre puedes cambiar de camino¨.

Y para los supersticiosos un último consejo -por el amarillo de la cobertura del libro-: ¨No hay que tener supersticiones, sino prevenciones. Las prevenciones no vienen de colores, ni de números, ni de gatos, ni escaleras; las prevenciones vienen de gente que no está bien consigo misma, de la gente malvada. Esto lo hueles¨.

Catalina Guerrero
Redacción Internacional, (EFE).-


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