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La silenciosa guerra por el agua
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Martes, 29/12/2009
La silenciosa guerra por el agua
Las ¨futuras guerras¨ serán por el agua, esta afirmación no es una expectativa, en diferentes lugares el agua es, desde hace muchos años, motivo de conflictos. Como ejemplo podemos citar:

#En los Estados Unidos, en 1924, un grupo armado de campesinos dinamitó el acueducto de la ciudad de Los Ángeles, con el fin de impedir el desvío de agua desde Qwens Valley.
#En el año de 1959, Egipto y Sudán lucharon por un territorio en disputa y el uso de las aguas del río Nilo.
#En la antigua Yugoslavia la OTAN, en 1999, cortó el suministro de agua a Belgrado para forzar su rendición.
#En el 2003 en Cochabamba, Bolivia, ocurrió la “Guerra de 7 Días”, cuyo propósito era eliminar la privatización del servicio de agua potable a cargo de la empresa “Aguas del Tunari”
#.Israel atacó al Líbano en el 2002 por las aguas del Hatzbani.

Los problemas internos se transformarán en conflictos internacionales, cuando se acentúe aún más la diferencia entre países ricos en agua y los que no cuentan con grandes reservas; todo esto enmarcado en un sistema económico que ha sido incapaz de asignar eficientemente este recurso.
Se ha violentado el principio de que el agua es un bien público, y que tanto el agua superficial como la subterránea ubicada en el territorio nacional son propiedad de todos.

Las obvias consecuencias de esta escasez (desertificación, menos producción de alimentos, aumento de enfermedades infecciosas y destrucción de ecosistemas), ya es motivo de tensiones políticas y sociales internas en Latinoamérica.

Únicamente el 2,5% del agua del planeta es dulce, y menos de la mitad está disponible para ser utilizada. Actualmente más de 1.200 millones de personas, sobre todo en América Latina, África y Asia, sufren la escasez del vital elemento en algún grado. Según el Fondo de Población de Naciones Unidas, dentro de 25 años una de cada tres personas en la Tierra tendrá poca agua o nada.

Se están produciendo dos fenómenos de crecimiento en todo el planeta: la privatización del agua, donde las grandes transnacionales están haciendo sentir su poder económico en muchos pueblos del Tercer Mundo, en un negocio que se sabe es altamente lucrativo. Coca Cola predice que su agua -en algunos países más cara que la gasolina- terminará dando mayores beneficios que sus bebidas gaseosas en muy pocos años. Para esto basta recordar la polémica suscitada en el Reino Unido, cuando esta transnacional reconoció estar envasando agua potable de Londres, para venderla como agua mineral a 3 euros el litro.

El segundo fenómeno es la cada vez más acelerada militarización de las grandes fuentes de agua, o como se presenta eufemísticamente bajo la ¨protección¨ de potencias extranjeras. Por ejemplo, diversos analistas concuerdan que uno de los objetivos estratégicos de la invasión a Irak fue el control de los dos ríos más importantes del Medio Oriente, territorio donde el agua es tan preciada como el petróleo.

IMPORTANTE:
En Argentina, una investigación del Centro de Militares para la Democracia, llegó a una preocupante conclusión: ¨La cíclica presencia del Comandante del Ejército Sur de EE.UU. en la Triple Frontera, las declaraciones del Departamento de Estado y los rumores de que allí habría terroristas tienen un objetivo: el control del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), un verdadero océano de agua potable subterráneo que tiene allí su principal punto de recarga¨.


El agua, más que un bien negociable, es un derecho básico. El hombre esta poniendo en riesgo su futuro.

Para nosotros cuesta creer que se forme una guerra por el agua ¿Cuantos abren la canilla de la cocina y ven que de ella no sale ni una sola gota? ¿Cuantos pueden decir que saben de la escasez de agua?. Lamentablemente ya lo están sufriendo los países mas pobres, los continentes más afectados son África, Asia y América Latina. Según la Organización Mundial de la Salud, 13 millones de personas mueren como consecuencia de la contaminación ambiental y la principal causa es la contaminación del agua.


Las potencias mundiales están elaborando estrategias para determinar las zonas que deben dominar. No existirá soberanía alguna que permita a los países más pobres defender sus recursos naturales.


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