¿Qué significa acoger a Hijo Jesús?

Por
medjugorje
Jueves, 04/04/2019
MENSAJE DE LA VIRGEN DE MEDJUGORJE a Mirjana Dragicevic 18 de marzo de 2019
Queridos hermanos:
¡Reciban hoy y siempre la paz y la alegría de Jesús y de María!
Al inicio de este Mensaje, la Madre nos dice: “Los invito a que acojan a mi Hijo…”
Pero podríamos preguntarnos: ¿qué significa acoger a Hijo Jesús?
A mi entender, puede significar varias cosas:
Tener el deseo de que Jesús habite en nuestra alma de manera permanente.
Estar atento a los susurros de su Espíritu y a lo que nos pide en cada momento de la vida.
Trabajar en la limpieza y purificación de nuestra mente, apartando todo pensamiento equivocado y turbulento, para que él pueda inundarnos de su presencia que irradia paz.
Trabajar en la purificación de nuestros corazones, para limpiarlo diariamente de toda emoción negativa dirigida hacia otras personas.
Querer parecernos cada día un poco más a él, en su modo de pensar, hablar y actuar.
Recibir a Jesús, presente en cada persona, incluso en aquellos que en algún aspecto nos hacen la vida difícil.
Recibir a Jesús, presente especialmente en los pobres y en los enfermos del alma y del cuerpo.
Pienso que estos puntos nos pueden ayudar a reflexionar y examinarnos durante este tiempo de Cuaresma, si verdaderamente estamos acogiendo a Jesús.
Otra frase que también te propongo meditar durante esta Cuaresma es: “mi Hijo los conoce”.
¡Qué hermoso es saber que Dios nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos! Por eso San Agustín solía repetir: “Señor Jesús que me conozca a mí, y que te conozca a Ti”.
La experiencia de la oración hecha con el corazón, nos ayuda a conocernos cada día un poco mejor a nosotros mismos, pero sobre todo a conocer a Jesús, y a vivir junto a él: “una vida maravillosa”, como nos enseña la Gospa en este Mensaje.
Parece una locura afirmar que podemos tener “una vida maravillosa”, especialmente si tú o algún familiar o amigo querido están enfermos; o si tienes algún vecino o compañero de trabajo que te hace la vida difícil. Sin embargo, la Reina de la Paz nos invita a confiar en Dios con todo el corazón y con todas las fuerzas, por eso nos dice con total seguridad: “Acójanlo, y los momentos de dolor y sufrimiento se convertirán en momentos de bienestar. Acójanlo, y tendrán paz en el alma, la difundirán a todos en torno a ustedes, eso es lo que más necesitan”.
No se tú, pero a mí estas palabras de la Virgen Santísima me traen un gran consuelo y llenan mi alma de paz, esperanza y alegría, que quiero compartir cada día con mis hermanos de comunidad: sacerdotes, hermanos, seminaristas y laicos. Por eso, hoy me ánimo a decirte: cree firmemente y con todo el corazón en estas palabras de la Madre de Dios, y entonces verás milagros en tu vida y en la vida de otras personas.
Finalmente me animo a mí mismo -y también te animo a ti- a cumplir con este mandato de Nuestra Señora: “Oren por los pastores, por aquellos cuyas manos ha bendecido mi Hijo”.
Nuestra Madre y la Santísima Trinidad sabrán cómo devolverte en multiformes bendiciones cada oración y cada obra buena que hagas a favor de sus hijos los sacerdotes.
Te saludo a la distancia, encomendándome a tus oraciones, y pidiéndole a Dios que -por intercesión de San José y de Santa María- derrame en tu vida, en tu familia y en tu comunidad: Rocío de bendiciones.
Padre Gustavo E. Jamut, omv

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