Admin
 
 
Logo DIPLOX
Más de lo mismo
Volver Por lourdes
  
Domingo, 05/11/2017
Más de lo mismo
Estamos parados frente al mostrador de la heladería. Hay un gran cartel con todos los gustos posibles. Hay nombres que ni conocemos, explicaciones que detallan extrañas combinaciones de sabores. Mientras esperamos que nos atiendan leemos todo con paciencia, incluso tal vez hacemos alguna pregunta. Cuando llega nuestro turno pedimos… de chocolate y dulce de leche… Es difícil resistirse a la tentación de repetir siempre lo mismo, de ir a lo seguro. Muchos pueden pensar: ¿para qué probar lo nuevo, si ya se lo que me gusta? Es un camino posible, y no tiene nada de malo, pero si siempre repetimos, ¿cómo nos encontraremos con el sabor desconocido que tal vez también nos gustaría?
En un mundo donde hay tanto para ver, para escuchar, para leer, es difícil no perderse en esa maraña de posibilidades y elegir bien. Sobre todo cuando muchas de esas posibilidades están al alcance de la mano a través de internet. La tecnología nos ayuda en nuestra selección. Si vemos un video, escuchamos una canción o miramos una película, los sistemas nos sugerirán una nueva opción para seguir. Esa nueva opción será parecida a la anterior. Es decir, si escuchamos un tango, posiblemente se nos sugiera otro tango o una canción del mismo intérprete. Es raro que nos sugiera algo totalmente distinto o novedoso. Tal vez descubramos algo desconocido, pero será bastante parecido al anterior. Más de lo mismo.
Cada uno de nosotros se mueve en ciertos círculos de personas y lugares. En muchos casos, son círculos bastantes cerrados: los del colegio te los encontrás en el club, en el cumpleaños y en la parroquia; este amigo es hermano de mi compañero de trabajo y si salgo, voy a lugares donde voy a encontrar gente conocida. Estas situaciones me hacen preguntarme: ¿dónde nos encontramos con lo diferente y la diferencia? Me pueden decir, y con razón, que en la propia casa somos todos diferentes, que entre los amigos pensamos distinto, que continuamente nos enfrentamos a alguien que tiene una vida muy distinta a la nuestra. Si bien esto es cierto, creo que esas diferencias a veces son bastante menores. Tal vez pensamos distinto, pero tenemos la misma educación, o la misma clase social, o la misma religión. ¿Cuáles son los espacios en los que interactuamos todos, sin importar nuestra condición?
En mi opinión, uno de los lugares de interacción entre todos es el espacio público: la calle, el transporte público, las dependencias sociales. Ahí estamos todos, sin distinción. No pongo los negocios u otros locales, porque en ellos seguramente entre un estilo de gente, no toda. Una de las cosas que me viene llamando la atención, es lo poco que interactuamos en esos espacios. Todo se va preparando para que podamos hacer uso de las cosas sin hablar con nadie. Para viajar en tren, por ejemplo, pongo la Sube en una maquina al entrar y al salir, no tuve que decirle nada a nadie. En el andén, mientras esperamos el tren, la gran mayoría está chequeando su celular. Al sentarse, posiblemente ni miremos a quien tenemos al lado y es muy probable que nos bajemos sin tener idea quién estuvo cerca nuestro. Mientras tanto, en todo ese rato, estuvimos conectados con los mensajes de la familia, los amigos y el trabajo. Estuvimos en la calle, pero a la vez no salimos de nuestro pequeño círculo. Obviamente que el problema no es el de la tecnología, que puede ser un gran instrumento, pero el modo de usarla nos está reforzando una actitud cada vez más cerrada y distante. Por no desconectarnos ni un segundo de los conocidos, por no perdernos ninguna novedad de nuestro círculo, nos perdimos de mirar al diferente, de intercambiar con aquel que nunca va a aparecer en mis lugares. La tecnología nos conecta con el mundo, pero mi sensación es que, paradójicamente, ese mundo es demasiado chiquito. Para los cristianos, el otro siempre es promesa de bendición. Animémonos a mirarnos más, a abrirnos a lo diferente. Nuestra vida puede ser más rica…
P Willy


Volver Por lourdes