Autismo: La importancia de reconocer señales para una detección temprana
¨En este Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, ayudemos todos a cambiar las actitudes hacia las personas con autismo y a reconocer sus derechos¨ expresó el del Secretario General de la ONU, António Guterres.
Si un niño de 12 a 18 meses no señala con el dedo un objeto de deseo, no responde a su nombre, no mira a los ojos y se aísla para jugar, entre otras conductas, puede padecer Trastorno del Espectro Autista (TEA), dijeron especialistas y padres, que insistieron en la importancia de la consulta médica para una detección temprana, en el marco del ¨Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo¨ que se conmemora el 2 de abril.
¨Hasta los tres años no podemos decir que un niño tiene Trastorno del Espectro Autista, pero sí se puede detectar si tiene riesgo de padecerlo y la detección temprana es fundamental porque sabemos que cuanto antes sea la intervención (tratamiento) mejor será su pronóstico¨, aseguró el Dr. Victor Ruggieri, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Garrahan.
El especialista advirtió que ¨es fundamental conocer algunas señales de alerta como por ejemplo, que al año el niño no señale lo que quiere o no responda a su nombre, que no tenga atención compartida (esto es, que por ejemplo mire un objeto y luego mire a otra persona), o que a los 18 meses tenga pérdida o ausencia total de lenguaje o todavía no mire a los ojos¨.
¨Una de estas conductas no es suficiente, es el conjunto lo que uno evalúa a través de pruebas claras de tamizaje; por ejemplo, puede ser que el niño no responda cuando se lo llama porque tiene problemas auditivos; o bien que sólo tenga trastornos del lenguaje¨, afirmó el Dr. Ruggieri, quién destacó la importancia de que tanto padres como pediatras estén atentos a estas señales.
¨Lamentablemente, escuchamos a muchas familias que cuentan que en las primeras consultas que hicieron sobre el tema, el profesional subestimó el cuadro¨, expresó.
Fue eso lo que le sucedió a Paula Boscaroli, miembro del colectivo TGD-Padres-TEA, cuando se acercó con su niño de un año y medio a consultar a la pediatra porque observaba que había algo distinto en él.
¨Yo tenía ya tres hijos, Pedro fue mellizo y, además, mi marido y yo por nuestro trabajo tenemos contacto permanente con niños. En las dos primeras consultas que hice la pediatra me respondió: ´Es varón, por eso tarda más en hablar´¨, recordó.
No conforme con la respuesta, Paula fue a ver a un neurólogo; y a los seis meses de varios estudios y pruebas le dieron el diagnóstico de TEA.
¨Cuando hablamos con otras familias vemos que todos atravesamos por las misma sensaciones, al principio dolor y tristeza, la inevitable pregunta de ´¿por qué me tuvo que pasar a mi?´, luego llega la aceptación y el desafío de acompañar, no importa la experiencia que tengas, es aprender cada día¨, afirmó Paula.
¨El TEA es un trastorno del neurodesarrollo de base biológico que afecta la cognición social del niño, su capacidad de interesarse y estar con otras personas, de comunicarse e interactuar¨, explicó el Dr. Ruggieri.
¨Puede estar asociado o no a discapacidad intelectual, puede ocasionar disfunciones sensoriales como por ejemplo, que les molesten mucho los ruidos, las etiquetas de las ropas, o pueden tener o no dificultades con el lenguaje, es decir hay diferentes formas y cada persona es única¨, agregó.
El especialista remarcó que ¨aún en las formas más severas siempre hay algo para hacer y, como decíamos anteriormente, cuanto más temprana es la intervención mejor será la evolución del paciente¨.
En el mismo sentido, Paula aseguró que ¨es importante saber que no hay un límite, uno nunca sabe qué va a pasar; Pedro, por ejemplo, avanza, a su tiempo y en sus formas, pero va un poco más cada día¨.
Desde que comenzaron a juntarse en 2007, TGD-Padres-TEA se fijó como objetivo convertirse en un grupo de pares que visibilicen y luchen por los derechos de las personas con TEA.
¨No somos una organización formal, no manejamos recursos, nadie trabaja de esto, por eso nuestra composición es elástica¨, describió.
¨En estos diez años logramos que muchas familias se acerquen y rompan el aislamiento, que muchas más personas conozcan de qué se trata el TEA y que en 2014 se sancionara la Ley 27.053 que obliga a poner el tema en la agenda pública, así como a destinar recursos para la investigación y el tratamiento¨, indicó Paula.
La madre de Pedro contó que por la movilización de las familias ¨se abrieron centros de tratamiento en el interior del país y en la Ciudad de Buenos Aires cinco hospitales públicos tienen programas específicos¨, aunque advirtió que ¨a nivel salud sigue faltando un relevamiento estadístico, investigación y más espacios para tratar¨.
La mujer sostuvo que en el ámbito educativo ¨en estos últimos tres años se avanzó pero sigue costando mucho; las escuelas privadas suelen no tener vacantes, ya que destinan sólo uno o dos lugares para los niños que necesitan integración; en tanto, en las públicas la experiencia depende de la buena voluntad de los directivos y maestros¨.
Ref: TELAM