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Se frena el proyecto para remover a Gils Carbó
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Miercoles, 26/10/2016
Se frena el proyecto para remover a Gils Carbó
El Gobierno resolvió cambiar la iniciativa a raíz de las críticas de Carrió, a las que se sumó un sector del mundo judicial; buscaba acotar el mandato de la procuradora y revisar sus decisiones...
Ahora acelerará el juicio político contra Gils Carbó


El oficialismo cambió la estrategia. Ya no impulsará la Reforma del ministerio Público Fiscal.

Por la rebelión interna de Elisa Carrió y las fuertes críticas de la mayor parte del universo judicial, el Gobierno debió dar marcha atrás y cancelar ayer el tratamiento de la reforma del Ministerio Público Fiscal (MPF), previsto para hoy en la Cámara de Diputados.

El futuro del proyecto, herramienta diseñada por el Poder Ejecutivo para forzar el desplazamiento de la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, quedó en suspenso, sin una fecha de tratamiento definida. No es la primera rebelión de Carrió contra una decisión del Gobierno, pero es el primer fracaso legislativo del oficialismo generado por un desacuerdo entre sus socios, a sólo dos días del lanzamiento de la mesa nacional de Cambiemos.

La decisión se tomó ayer a la mañana, en la Casa Rosada, después de la reunión de gabinete que encabezó Mauricio Macri. El Presidente ordenó al ministro de Justicia, Germán Garavano, y a las principales espadas del oficialismo en el Congreso tomarse un tiempo para modificar el dictamen y lograr consenso.

Fernando Sánchez, lugarteniente de Carrió en la Cámara de Diputados, también pasó por la Casa Rosada. Estuvo con Garavano y con la mesa chica de Cambiemos en la Cámara baja. Recibió de parte del ministro la noticia de la suspensión del debate y se comprometió a trabajar en un texto acordado. Una vez más, les dejó en claro la posición de la CC: ¨Gils Carbó se tiene que ir, pero hay que echarla con un juicio político¨. Carrió, aseguran en su círculo más cercano, se lo había recordado en las últimas horas al Presidente.

Para ese momento, de todos modos, la sesión estaba casi descartada. Tras las críticas de Carrió al dictamen de mayoría, el Frente Renovador dejó trascender que analizaba retirar su apoyo, clave para reunir el quórum y los votos necesarios. Para no salir lastimado, Sergio Massa ordenó a sus diputados tomar distancia hasta que el oficialismo resolviera su discusión interna.

Pesó también para la suspensión el extendido rechazo que el dictamen, firmado la semana pasada, generó en el mundo judicial. No sólo se opusieron los sectores más cercanos al kirchnerismo. La Asociación de Fiscales, la Asociación de Magistrados y un grupo de ONG con larga trayectoria en cuestiones judiciales coincidieron en que la reforma otorga ¨excesivas¨ facultades al poder político y pone en peligro la independencia del MPF, consagrada en el artículo 120 de la Constitución.

En su irrupción pública de último momento, Carrió coincidió en esos cuestionamientos. Pero agregó dos elementos que dinamitaron el acuerdo. Advirtió que se oponía al artículo que fijaba en 5 años la duración del mandato del procurador, que el oficialismo pretendía aplicar de manera retroactiva para desplazar a Gils Carbó el año que viene, y denunció que el dictamen era resultado de un ¨acuerdo corporativo¨.

Aludía a los términos de la negociación en la que el oficialismo había logrado el respaldo del Frente Renovador: Graciela Camaño, mano derecha de Massa, fue designada al frente de la comisión bicameral de control y seguimiento del MPF, prevista por ley desde 1998, pero recién creada el mes pasado. ¨Los integrantes de Cambiemos tenían conocimiento [de las críticas al dictamen]. Pero optaron por acordar con Massa¨, lanzó ayer Carrió, por Twitter.

Según el dictamen, esa comisión iba a ejercer facultades de gestión del organismo que reúne a los fiscales. Iba a tener poder de veto sobre la conformación de las fiscalías de distrito, las designaciones de los fiscales coordinadores de distrito, de los titulares de las procuradurías especializadas y de los directores del MPF, así como sobre el traslado de fiscales y la designación interina de cargos vacantes.

Incluso antes de asumir el fracaso de la sesión, el Gobierno anticipó que haría cambios al dictamen. Lo mismo avisó anteayer el FR, que ya elaboró un documento con 14 puntos para modificar el proyecto. El más importante es el que dice que el mandato del procurador no debe ser de 5 años (como posibilidad de una reelección), como decía el texto que iba a tratarse hoy en el recinto, sino de 7 años.

Si se tiene en cuenta que Carrió propone que el mandato sea de entre 8 y 10 años queda descartada la idea de remover a Gils Carbó por esta vía, al menos en lo que queda de la gestión de Macri. El núcleo duro del oficialismo apostaba, de todas formas, a recomponer el acuerdo para avanzar con la reforma y apostar a la vía del juicio político, para la que ya no necesitaría el respaldo de dos tercios de las dos cámaras, sino sólo del Senado.


Cambio de estrategia

Ayer bien temprano, cuando todavía algunos despachos de la Casa Rosada estaban deshabitados, uno de los ministros más importantes del Gabinete nacional confirmo este cambio.
Poco a poco, la información empezó a trascender en el universo macrista: por decisión del Presidente, el oficialismo en la Cámara de Diputados retiraría el temario de la sesión de hoy la reforma del Ministerio Público Fiscal que apuntaba a limitar a la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó. ¿Marcha atrás de Mauricio Macri? No, el primer mandatario sigue insistiendo con que la funcionaria debe dejar su cargo. Pero irá por otro camino: el Ejecutivo acelerará ahora el proceso de juicio político, según confiaron a Clarín dos fuentes que participaron de la discusión.

En forma reservada, las principales espadas macristas en el Congreso comenzaron a dar los primeros pasos. Ocurrió después de una reunión en la Rosada en la que participaron, entre otros, Marcos Peña y el diputado radical Mario Negri, que a su vez por la tarde mantuvo un encuentro con el presidente de la Cámara, Emilio Monzó. ¨El juicio político despertó del letargo¨, dicen quienes están al frente de la movida.

El juicio político había sido deslizado como una posibilidad en la campaña electoral de Cambiemos. Pero tomó fuerza semanas atrás de la mano de Elisa Carrió. La diputada, que salió a marcar la cancha el lunes cuando dijo que no acompañaría el proyecto macrista para reformar el Ministerio Público Fiscal, presentó el proyecto junto a Negri y a otros diputados nacionales como Fernando Sanchez, Alicia Terada (CC ARI), Silvia Lospennato (PRO) y Jorge D’agostino (UCR).

Carrió cree que la jefa de los fiscales hay que imputarle ¨mal desempeño en el ejercicio de sus funciones y delitos en el ejercicio de la función pública¨. Dice el texto que firma Carrió: “Gils Carbó, ya ejerciendo su cargo de Procuradora General, llevó a cabo una serie de conductas irregulares que ameritan el presente pedido de juicio político¨.

Macri coincide con la visión de Carrió. Lo han charlado varias veces en privado. Pero hasta ahora disentían en la forma. El espíritu del proyecto que desde hoy impulsará todo Cambiemos sostiene que Gils Carbó ¨actualmente cuenta con varias denuncias penales en su contra por haber entorpecido investigaciones judiciales que afectaban los intereses del anterior gobierno nacional y, además, por haber designado fiscales ilegalmente, es decir, sin haber cumplido el procedimiento contemplado en la ley Orgánica del Ministerio Público¨.

Para que prospere el proceso, la Comisión de Juicio Político tiene que analizar la denuncia, recabar información, citar testigos, convocar a audiencias y pedir documentación, entre otros medidas de prueba que le permita informar al resto de los legisladores. Luego, si considera que hay verosimilitud en las pruebas, tiene que emitir dictamen y así la iniciativa pasa al recinto. Para destituir a Gils Carbó, el oficialismo necesita alcanzar los dos tercios de los votos en ambas Cámaras. Esto es: 48 votos de las 72 bancas que tiene el Senado y 171 de las 257 butacas que hay en la Cámara baja.

¨En Diputados vamos a tener el número. En el Senado va a ser muy complicado¨, admitían fuentes del oficialismo. Los rumores de la nueva iniciativa tensaron los nervios en el peronismo. Cerca del senador Miguel Pichetto estaban sorprendidos por el cambio de planes. ¨Esto rompe el acuerdo político que habíamos hecho todos los bloques menos La Cámpora¨, decían. Se referían al acuerdo por la reforma del Ministerio Público Fiscal. No eran los colaboradores de Pichetto los únicos molestos. Otras voces del PJ afirmaban que ¨en el Gobierno cambiaron de estrategia porque los corrió Lilita¨.


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