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Dormir menos de 7 horas diarias aumenta el riesgo de ACV
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Lunes, 17/10/2016
Dormir menos de 7 horas diarias aumenta el riesgo de ACV
Dormir menos de siete horas diarias aumenta el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular (ACV), alertaron especialistas y con cada 60 minutos que se restan el riesgo es mayor.

¨Sabemos que dormir una cantidad de horas diferente a las recomendadas se relaciona con un mayor riesgo de padecer patologías vasculares y puntualmente accidente cerebrovascular o ACV. El promedio general de horas de sueño es de entre seis y ocho, razón por la cual se estableció que un descanso de siete horas es lo indicado¨, señaló neuróloga Dra. Julieta Camji.

Si bien los factores que influyen en la relación entre la cantidad de horas de sueño y los eventos vasculares son múltiples -por ejemplo la disminución de las defensas, tabaquismo o diabetes-, lo cierto es que para los especialistas hay una causa que es determinante: la apnea del sueño.

¨Lo que ocurre en la apnea es que la falta de oxígeno produce pequeños despertares. La persona tiene un sueño fragmentado en el que se liberan sustancias como adrenalina y noradrenalina, porque se activa el sistema de alerta que tiene el organismo, y eso incrementa la frecuencia cardíaca y la presión arterial¨, explicó la Dra. Camji.

Según indicó la experta, este problema de sueño “también produce trastornos a nivel del endotelio (tejido que tapiza interiormente el corazón), lo que favorece la formación de trombos y lo que llamamos ´cambios microvasculares´, es decir en las arterias más chiquitas¨.

La apnea se presenta con más frecuencia en personas con sobrepeso u obesidad, así como también en quienes tienen el maxilar inferior corto en relación al superior, algunas particularidades en el paladar o la vía respiratoria y en quienes poseen amígdalas grandes.

Por otro lado, la apnea es usual en quienes roncan, ya que el ronquido no es otra cosa que el sonido de la obstrucción: la vibración que genera el paso del aire a una vía estrecha.

¨Si pensamos en la prevención del ACV, es importante buscar a estos pacientes, ya que es posible que no tengan otros factores de riesgo como el tabaquismo o la hipertensión pero sí lesiones microvasculares asintomáticas que van produciendo pequeñas isquemias y lesiones cerebrales que a la larga se convierten en un daño mayor¨, completó el neurocirujano Dr. Pedro Lylyk, director del instituto médico Eneri y de La Sagrada Familia.

Consultados sobre las estrategias para dormir más y mejor, los especialistas señalaron que existen una serie de medidas llamadas ¨higiénicas¨ que lo favorecen.
Por un lado, se debe disminuir el contacto con la luz artificial a medida que se va haciendo de noche, así como también evitar el contacto hasta tarde con dispositivos eléctricos como la televisión, la computadora o el smartphone.

¨También es importante comer liviano lo más temprano posible y no irse a la cama inmediatamente, así como reducir la ingesta de estimulantes como el café o el mate desde las 18 y evitar las siestas. Una buena alternativa es establecer una rutina: ponerse el pijama, lavarse los dientes y utilizar la cama sólo para dormir¨, refirió la especialista de La Sagrada Familia.

Un ACV se produce cuando se interrumpe el flujo de sangre al cerebro, y puede ser de dos tipos: isquémico, que es el más frecuente y consiste en el bloqueo del vaso sanguíneo debido a un coágulo de sangre, o hemorrágico, que se presenta a partir de la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al ACV la segunda causa de muerte a nivel mundial, mientras que si se piensa en la discapacidad encabeza la lista: una vez que se desencadena hay menores posibilidades de recuperación por cada minuto que pasa, ya que las neuronas van muriendo progresivamente.

¨En Argentina se producen entre 100.000 y 120.000 eventos por año, por lo que es imprescindible la concientización. Para eso se estableció la regla de las ´5C´, que permite reconocer los signos de alarma: cuerpo (parálisis o cosquilleo de un solo lado, especialmente en pierna y brazo), confusión para hablar o entender, ceguera (visión borrosa o pérdida repentina), caminata (no poder avanzar o perder el equilibrio) y cabeza (dolor severo, repentino y persistente)¨, recordó el Dr. Lylyk.


Referencia: TELAM


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