Admin
 
 
Logo DIPLOX
La música del vecino
Volver Por lourdes
  
Lunes, 03/10/2016
La música del vecino
Estábamos celebrando misa en una capilla en medio de un barrio muy humilde. Éramos unas pocas personas, pero había un lindo clima de oración y encuentro. Lo único que perturbaba un poco era que uno de los vecinos escuchaba música con unos parlantes muy poderosos y a todo volumen. Nos reímos y comentamos que iba a ser difícil escucharnos con semejante ruido, pero seguimos adelante. Cantábamos y rezábamos con alegría y con entusiasmo. Llegó el momento de la comunión y justo en los parlantes del vecino empezó a sonar “Amigo mío”. Es esa canción que dice: “abre la puerta y entra en mi hogar…”. Es un canto que solemos usar en nuestras celebraciones. Por eso alguien propuso: “unámonos a la música de afuera”. Pero la que guiaba los cantos no sé si no lo escuchó o no le pareció adecuado, sino que anunció otra canción distinta y nos pusimos a tratar de tapar con nuestras voces la música que entraba por la ventana. La escena me pareció expresiva: aunque hubiera sido mucho más fácil y simple sumarnos a lo que sonaba en los parlantes, elegimos seguir con el canto elegido con anterioridad, aunque hubiera que hacerlo con esfuerzo y dificultad…
Y me parece que la vida siempre nos presenta ese mismo desafío: o te sumás a lo que la realidad te está ofreciendo y presentando, o te encerrás en tu proyecto y tus deseos, aunque no se puedan concretar. Muchas veces queremos lograr algo, conseguir una meta o cumplir un propósito. Y una y otra vez experimentamos que la realidad se empecina en contradecirnos. No logramos lo que queremos, no se da lo que habíamos imaginado o no podemos realizar lo que nos habíamos propuesto. Frente a este pequeño “fracaso” podemos enojarnos, protestar, amargarnos y quejarnos. O bien podemos ver qué es lo que la realidad sí nos propone, a qué nos está invitando y ver si no podemos re-imaginar nuestro proyecto, dejándonos guiar por lo que va pasando a nuestro alrededor. Obviamente no se trata de ser una veleta que se mueva para dónde va el viento, no se trata de no tener convicciones o firmezas. Se trata simplemente de saber adaptarse, de ser un poco más flexibles, de aprovechar la corriente para no agotarnos siempre remando en contra.
Una de las críticas que les hizo Jesús a sus contemporáneos es la de vivir disconformes con todo. A Juan el Bautista le criticaban que era muy rigoroso, a Jesús lo critican porque era demasiado “laxo”. Por eso Jesús les dice:
“Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos:¨¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!¨. Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: ¨¡Ha perdido la cabeza!¨. Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ¨¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!¨ (Lc 7,32-34).
No sabemos demasiado cómo era el juego que Jesús comenta, pero la comparación es clara: no hay nada que les venga bien, a uno lo descartan por no comer, al otro por comer mucho. Están tan encerrados en sus esquemas obtusos, que no pueden nunca seguir la música a la que los están invitando.
Como cristianos creemos que el Espíritu de Dios está animando toda nuestra vida y nuestro mundo. Por eso, se trata de escuchar y discernir a qué nos está invitando esa voz que sale de nuestra realidad, cuál es la música que está sonando y nos está invitando a bailar. La sabiduría popular nos enseña algo parecido cuando nos dice: “Si la vida te da limones, hacé limonada”… ¿Qué música está sonando en nuestra vida? ¿Qué oportunidades se nos están ofreciendo?
P. Willy


Volver Por lourdes