A papá y mamá les estoy agradecido porque respetaron mi vida
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro se complace en homenajear en este
Día del Niño por Nacer a todas las madres y a todos los padres que respetaron la vida de sus hijos desde el primer instante de la concepción -cada uno de nosotros a su papá y su mamá claro está de un modo muy especial- y eleva una oración a la Madre de Dios y Madre nuestra para que, por una obra toda sobrenatural, infunda en los corazones de todos los hombres un nuevo espíritu que los mueva a rechazar el aborto pues ¨no hay acto de mayor discriminación y de violencia que decidir quien nace y quien no¨. (Cfr. Lic. Araceli Ramilo Alvarez in www.hacerseoir.org)
Homenaje que nos motivó a hacerlo de este modo la emotiva e inspirada carta del
Sr. Guillermo A, Busso (quien nos la hizo llegar junto con su adhesión al pedido dirigido al Presidente Macri para que en nuestro ordenamiento jurídico, resulten siempre protegidas las dos vidas humanas: la de la madre y la del niño por nacer)
en la que agradece a su propia madre por haber respetado su vida y exhorta a todas las madres a tomar conciencia de que el embrión que llevan en su seno ¨si se lo deja desarrollar, va a ser un adulto como nosotros que estamos leyendo esta reflexión¨.
A G R A D E C I D O A M I M A D R E
Y, si, debo estarle agradecido, porque respetó mi vida cuando estaba en su panza, lo mismo a mi Papá; los dos, seguramente, decidieron que yo podía disfrutar de la vida y tampoco tenían motivo alguno para condenarme a muerte sin siquiera haberme conocido.
En aquellos muy lejanos años no se tenían noticias de las ecografías ni otros métodos para saber si la criatura venía bien, ni siquiera el sexo.
En la actualidad, se utilizan ciertas excusas para que, en una cuestión de tiempo se transforme un crimen en algo aceptado; es decir, si se elimina a un bebé, antes del nacimiento es algo admitido, si se lo elimina inmediatamente después del nacimiento, es homicidio; difícil de comprender, ¿verdad?; la misma persona con poco o más tiempo de diferencia.
¡Qué desastre hubiese sido si las madres de Jonas Salk o Albert Sabin, descubridores de la vacuna antipoliomielítica, que viene salvando tantísimas vidas, los hubieran abortado, por las razones que fueran, o las madres de Pasteur o Beethoven o Juan Pablo II o tantos otros benefactores de la humanidad.
¡Cuántas mujeres desearían tener hijos, para continuar con la obra de Dios -crezcan y multiplíquense- y no pueden y buscan tratamientos y métodos, mientras otras madres desprecian esa Gracia!.
Hay circunstancias que parecería justifican tomar tal decisión tan poco feliz; pero las madres en desarrollo, que ya lo son, aunque de un bebe en embrión, ¿toman conciencia de lo triste de una eventual decisión tan grave?, porque ese embrión, si se lo deja desarrollar, va a ser un adulto como nosotros que estamos leyendo esta reflexión.
Guillermo A. Busso
D.N.I. 4.043.621