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En declaración oficial y con fundamento científico, el Colegio Norteamericano de Pediatras refuta la ideología de género
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Viernes, 25/03/2016
En declaración oficial y con fundamento científico, el Colegio Norteamericano de Pediatras refuta la ideología de género
El 21 de marzo ppdo. el Colegio de Pediatras de Estados Unidos -presidida por la Dra. Cretella- ha dado a conocer una declaración, con sólido fundamento científico, titulada La ideología de género hace daño a los niños,
en la que exhorta a ¨educadores y legisladores¨ a ¨rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto¨. ¨Son los hechos y no la ideología¨, afirman, ¨quienes determinan la realidad¨, esto es, que ¨la sexualidad es un rasgo biológico objetivo¨.
El documento está firmado por la Presidenta de la Asociación Americana de Pediatría, Michelle A. Cretella; el Vicepresidente y endocrinólogo pediátrico, Quentin Van Meter; y el Psiquiatra Paul McHugh, ex-jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins, uno de los más prestigiosos centros médicos de Estados Unidos.

A continuación, Para Hacerse Oír-Hablemos Claro da a conocer el texto completo de la declaración de la Asociación Americana de Pediatría -curiosamene silenciado por los medios de comunicación en nuestro país- que anunció, al mismo tiempo, que está en preparación una declaración más amplia sobre el tema.
La Ideología de Género y sus consecuencias en los niños
El Colegio Americano de Pediatras
urge a los educadores y legisladores a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos, y no la ideología, los que determinan la realidad.
1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos referentes a la salud, no los de un trastorno.
La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer. La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo. Los extraordinariamente raros trastornos de la diferenciación sexual (DSDs) que incluyen la feminización testicular (pero no están limitados a ésta) y la hiperplasia suprarrenal congénita, constituyen todos ellos desvíos de la norma sexual binaria, y son correctamente reconocidos como trastornos del diseño humano. Los individuos con DSDs no constituyen un tercer sexo (1).

2. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico.
El género (es decir el reconocimiento consciente y el sentirse uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo. Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; esta conciencia se va desarrollando con los años y, como todos los procesos de desarrollo puede salirse de sus carriles por causa de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas desde la infancia. Quienes se identifican como ¨sintiéndose del sexo opuesto¨ o ¨algo intermedio¨ no conforman un tercer sexo. Siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas (2),(3),(4).

3. El convencimiento de una persona de que él o ella es algo que no es constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso.
Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, objetivamente existe un problema psicológico en sus mentes, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.

Estos niños padecen disforia de género. La disforia de género (DG), también denominada trastorno de identidad de género, está reconocida como un trastorno mental en la última edición del Manual de Diagnóstico y Estadísticas (DSM-V) (5). Las teorías psicodinámicas y de aprendizaje social sobre la disforia de género o trastorno de identidad de género jamás han sido refutadas (2), (4), (5).

4. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos.
Sean o no reversibles, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad -la ausencia de pubertad- e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano (6).

5. De acuerdo al DSM-V, hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso finalmente aceptan su sexo biológico al terminar de atravesar de forma natural la pubertad (5).
6. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo, al finalizar la adolescencia necesitarán hormonas cruzadas.
Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer (7), (8), (9) (10).

7. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGBT(11)
¿Qué persona compasiva y razonable condenaría a ese destino a chicos jóvenes sabiendo que tras la pubertad hasta un 88% de las chicas y un 98% de los chicos podrán aceptar la realidad y alcanzar un estado de salud física y mental?

8. Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.
Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las reformas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a ¨clínicas de género¨ donde les administren fármacos bloqueadores hormonales. Ello, a su vez, virtualmente asegura que ellos ¨elegirán¨ recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente, cuando sean adultos jóvenes, considerarán innecesariamente la mutilación quirúrgica de sus órganos sanos.

Notas:
(1) Consortium on the Management of Disorders of Sex Development, Clinical Guidelines for the Management of Disorders of Sex Development in Childhood, Intersex Society of North America, 25-3-2006.

(2) Kenneth J. Zucker y Susan J. Bradley, “Gender Identity and Psychosexual Disorders”, en Focus. The Journal of Lifelong Learning in Psychiatry, vol. III, nº 4, otoño de 2005 (págs. 598-617).

(3) Neil W. Whitehead, “Is Transsexuality biologically determined?”, en Triple Helix, otoño de 2000, págs. 6-8; véase también Neil W. Whitehead, “Twin Studies of Transsexuals” .

(4) Sheila Jeffreys, Gender Hurts: A Feminist Analysis of the Politics of Transgenderism, Routledge, Nueva York, 2014, págs.1-35.

(5) American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5ª edición, Arlington (Virginia), American Psychiatric Association, 2013 (págs. 451-459). Véase a partir de la página 455 los índices de persistencia de la disforia de género.

(6) Wylie C. Hembree et al, ¨Endocrine treatment of transsexual persons: an Endocrine Society clinical practice guideline¨, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2009 (94), 9, págs. 3132-3154.

(7) Michelle Forcier y Johanna Olson-Kennedy, “Overview of the management of gender nonconformity in children and adolescents”, en UpToDate, 4 de noviembre de 2015.

(8) Eva Moore, Amy Wisniewski y Adrian Dobs, “Endocrine treatment of transsexual people: A review of treatment regimens, outcomes, and adverse effects”, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2003; 88(9), págs. 3467-3473.

(9) FDA (Federal and Drug Administration), comunicación sobre la seguridad de productos de la testosterona.

(10) Organización Mundial de la Salud, clasificación de los estrógenos como cancerígenos.

(11) Cecilia Dhejne et al, “Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassignment Surgery: Cohort Study in Sweden”, en PLoS ONE, 2011, 6(2). Trabajo del departamento de Neurociencia Clínica, división de Psiquiatría, Instituto Karolinska, Estocolmo.


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