Rebeldía K en el Senado: no se logró el quorum y dieron ¨libertad de acción¨ para la jura de Macri
A diferencia de sus pares en Diputados, el bloque del kirchnerismo en el Senado mostró fisuras en el último día del mandato de Cristina Kirchner. A pesar de que cuenta con mayoría propia, el FPV no pudo garantizar el quorum necesario para votar la ley del carbón que había pedido especialmente la Presidenta. A su vez, el jefe de bloque, Miguel Pichetto, admitió que no hubo unanimidad sobre la actitud a tomar frente a la ceremonia de asunción de Mauricio Macri como presidente, y dio ¨libertad de acción¨ a los senadores K que quieran asistir a la Asamblea Legislativa de mañana.
El Senado sesionó, de todos modos, en minoría, con 34 integrantes del oficilismo, tres menos de los necesarios para el quórum. Entre los que pegaron el faltazo se cuentan: la salteña Cristina Fiore, el tucumano Sergio Mansilla y el entrerriano Salvador Cabral. En cambio, llamó la atención de otro salteño, Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador, que hoy mismo llamó a sus legisladores a estar presentes en la ceremonia de jura de Macri.
Las disidencias en el kirchnerismo y el rechazo opositor impidieron finalmente la creación de una nueva empresa estatal, Yacimientos Carboríferos Fiscales, tal como quería la Presidenta y habían aprobado los diputados la semana pasada.
Los K quieren hacer otra sesión en el Senado, hoy mismo, para avalar un polémico decreto
La realidad política sigue superando a la ficción: a horas de que Cristina deje la presidencia, el kirchnerismo intentará hoy hacer una segunda sesión en el Senado para aprobar un polémico Decreto de Necesidad y Urgencia de la Presidenta (DNU), que días atrás les devolvió millonarios fondos a las provincias.
Hasta esta mañana, se sabía que habría una última reunión en la Cámara alta, para tratar un par de temas ya discutidos con la oposición. Entre otros, la creación de una sociedad del Estado para manejar los Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, que en la práctica implica una transferencia de 5.000 millones de pesos para Santa Cruz. El proyecto ya viene con media sanción de Diputados. También se tratarían hoy pliegos de diplomáticos y militares.
Pero ahora, el oficialismo quiere darle cobertura política a ese cuestionado decreto que firmó la Presidenta, a poco de dejar el poder, y en una interpretación polémica de un fallo de la Corte Suprema de Justicia que avaló el reclamo de tres provincias (Santa Fe, Córdoba y San Luis) contra la administración nacional por descuentos indebidos de la coparticipación. La decisión de la Presidenta, se estima, implicaría para Mauricio Macri ceder más de 100.000 millones de pesos a las gestiones locales, quitándole de un saque recursos imprescindibles para la ANSeS.
Esta mañana, además de la reunión de labor parlamentaria en la Cámara alta para definir el temario de la sesión, se juntó la comisión que trata los DNU. En ese encuentro, el kirchnerismo declaró ¨válido¨ el decreto y ahora pretende avalarlo en una sesión ordinaria luego de que termine la anteriormente prevista. No está claro si para esa hora conseguirá el quórum de 37 senadores.
El tratamiento exprés es polémico, ya que no se están respetando los siete días que se necesitan para ir al recinto ni se votaría con una mayoría especial de dos tercios. Los K aducen ahora que, al tratarse de una ¨resolución¨ y no un ¨dictamen¨, lo pueden votar hoy mismo y con mayoría simple.
Insólita dispersión en el Congreso: 14 senadores son jefes de sí mismos
La fórmula parece compleja pero no lo es. (14 x 1) + (6 x 2) + (1 x 3) + (1 x 11) + (1 x 32) = 72. Así se divide hoy un disperso Senado de la Nación. El número final es el total de legisladores de la Cámara alta. Entre paréntesis, se detalla la cantidad de bloques según el número de integrantes. El primer número sorprende: hay 14 monobloques, 14 senadores que son jefes de sí mismos. En otros seis, al menos la discusión es de pareja. El inédito 32 corresponde al Frente para la Victoria y ese espíritu de grupo explica, en gran parte, por qué el kirchnerismo impuso allí con comodidad todas las iniciativas que impulsó.
El otro bloque con peso propio es el radical: si bien lejos del hasta hoy oficialismo, es el otro que supera los dos dígitos y llega a 11 integrantes. Después aparece el trío del PRO, que se desmbembrará (en nombres) a partir de mañana: Gabriela Michetti asumirá como vicepresidenta (y conducirá las sesiones allí) y Diego Santilli como vicejefe porteño. Sólo quedará Alfredo de Angeli.
La dispersión, en muchos casos, tiene sello peronista. Así, por ejemplo, dos ex aliados santafesinos como Roxana Latorre y Carlos Reutemann se dividieron en dos monobloques: Federalismo Santafesino (kirchnerista) y Santa Fe Federal (ahora macrista). Otros dos ex compañeros, en este caso de fórmula presidencial en 2003, como Carlos Menem y Juan Carlos Romero, también integran bloques unipersonales: Federalismo y Liberación el riojano, desde hace años cercano a los K; y Justicialista 8 de octubre el salteño, arrimado al massismo y el macrismo.
¿Los otros monobloques? Frente de Todos (José María Roldán, correntino), Frente Popular (Gerardo Montenegro, Santiagueño), Frente Progresista-CC-ARI (María Odarda, de Río Negro), GEN (Jaime Linares, bonaerense), Movimiento Popular Fueguino (Miriam Boyadjian, de Tierra del Fuego), Partido Liberal de Corrientes (Josefina Meabe), Partido Socialista (Rubén Giustiniani, santafesino), Producción y Trabajo (Roberto Basualdo, sanjuanino), Proyecto Sur (Fernando ¨Pino¨ Solanas, porteño) y Trabajo y Dignidad (Graciela di Perna, Chubut).
De estos 14 senadores solitarios, 8 tienen aún mandato por delante: Menem, Montenegro, Odarda, Linares, Romero, Boyadjian, Basualdo y Solanas. De cómo se alineen los 24 senadores que ingresen dependerá el grado de dispersión.
En sus 12 años, el oficialismo mantuvo casi sin fisuras una mayoría holgada. Pero tuvo una sesión que quedará en la historia: el empate en 36 que definió Julio Cobos, como vicepresidente a cargo de la sesión, en aquella lejana madrugada de julio de 2008. A partir de mañana, esa preponderancia, con aliados, se ampliará ya que el PJ-kirchnerismo superará las 40 bancas.
En cuanto a los monobloques, si bien a priori los dejaría en una situación de debilidad frente a bancadas más grandes, en votaciones cerradas los pone en posición de privilegio: un solo voto puede definir uno o varios proyectos clave. El propio Menem, denostado en discursos públicos aún hoy por el kirchnerismo, fue un aliado de lujo en algunas sesiones, ya sea con su sola presencia para garantizar el quórum.