Juntos y a la par

Por
lourdes
Lunes, 05/10/2015
“Parecés la reina de Inglaterra”, le decía mi madre a mi hermana, con algo de broma y algo de bronca. Es que cuando caminaban juntas, mi hermana, por ansiedad o apuro, siempre iba unos pasos adelante. Y por eso mi madre decía que era como la reina que, por protocolo, debía caminar unos pasos por delante de su esposo, que era príncipe consorte. Verdaderamente es difícil caminar al ritmo del otro. A veces queremos ir más rápido y debemos detenernos o aquietarnos, y otras veces sentimos que el otro nos lleva flameando y en apuro. Ni que hablar si caminamos al lado de un niño, un anciano o alguien con dificultades. Es todo un desafío encontrar el ritmo común, el que podemos seguir los dos.
Durante este mes de octubre se realiza la peregrinación a pie a Luján. Durante varias horas, más de un millón de personas circulan por ese largo trecho que va desde Liniers hasta la Basílica. Como en toda manifestación tan masiva y numerosa, se puede ver gente de toda clase. Personalmente, es una de las cosas que más disfruto de la peregrinación: su diversidad y colorido. Todos vamos al mismo lugar, pero lo hacemos de diferente manera, con distintas motivaciones y expresándonos según nuestra costumbre y tradición. Ciertamente cada uno va a su ritmo: hay quienes van casi corriendo, otros que lentamente avanzan apoyados en un palo que les sirve de bastón y hay también aquellos que van empujando un carrito con niños o una silla de ruedas. Es imposible que todos caminen a la par. Sin embargo, casi nadie camina solo. Siempre hay alguien con quien vamos compartiendo el trayecto. Tal vez porque ya lo conocíamos y decidimos ir juntos, o tal vez porque a lo largo del camino fuimos encontrándonos y descubriendo un ritmo común. Lo más difícil empieza cuando el cansancio crece, porque ahí se juega si realmente estamos dispuestos a seguir manteniendo la compañía. Pero qué importante es que pueda encontrar alguien que camine a mi lado!
La peregrinación a Luján y las peregrinaciones en general son una linda metáfora de la vida. Toda nuestra vida es un largo camino que compartimos con mucha gente diversa. Cada uno va viviendo a su modo, según sus convicciones y creencias. Pero qué importante es que podamos encontrar algunos con los que elegimos compartir más de cerca los pasos. Tal vez porque nos conocemos hace tiempo, tal vez porque nos unen vínculos familiares o de amistad o tal vez porque compartimos ideales y proyectos. Lo cierto es que necesitamos caminar con otros. Pero debemos reconocer que no es fácil hacerlo. A veces nuestras ansiedades nos llevan a querer ir demasiado rápido, cuando el otro no está preparado para hacerlo o viceversa. Y la tentación siempre será el separarnos, seguir solos y a nuestro ritmo. Pero el camino en soledad se nos vuelve triste y vacío. Como repite la canción: “nada como ir juntos y a la par”.
A fin de mes estaremos viviendo una importante jornada electoral en el país. Entre todos y ejerciendo ese derecho y responsabilidad que es el voto, delegaremos en algunas personas ciertas responsabilidades de conducción y representación. A veces las campañas previas se llenan de chicanas y de críticas no siempre constructivas. Pero yo me pregunto, ¿qué pasará después del 25? Más allá de los resultados, ¿tendremos la grandeza de caminar juntos? ¿Podremos superar las rivalidades y sumarnos todos en un proyecto común?
Celebremos y demos gracias por tantos compañeros de camino que nos ha regalado la vida. Que el Espíritu, que es quien realiza la comunión, nos enseñe a caminar juntos y a la par.
P. Willy

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