Es hora de elegir

Por
lourdes
Miercoles, 05/08/2015
Las neurociencias, el estudio de nuestro sistema nervioso, van iluminando de modo apasionante cómo funciona nuestro cerebro: cómo percibimos lo que nos muestran nuestros sentidos, cómo aprendemos, cómo se forman los recuerdos… La mayoría de nosotros, que no tenemos contacto directo con estos avances, apenas podemos intuir lo que están descubriendo los estudiosos. Pero siempre hay alguien que tiene la capacidad de hacer sencillo lo difícil, de transmitir de modo simple y concreto estos temas. Esta capacidad docente la he descubierto en un programa que se emite en el canal Encuentro, que se llama “El cerebro y yo”. A través de experiencias con grupos de voluntarios, van abriendo el mundo de la ciencia a quien quiera entrar.
Pero obviamente no es que esté hablando sobre estas cuestiones para recomendar un programa de televisión… aunque también lo hago… Pero el otro día me quedé pensando en algunas cosas que decían sobre cómo se toman las decisiones humanas. Tal vez la mayoría tendemos a pensar que las decisiones importantes de nuestra vida son una tarea de la razón, que evalúa pros y contras, y opta por lo que considera mejor. Pero la historia no es tan sencilla. En muchos casos intervienen también aspectos emocionales, intuitivos, sentimentales. Y esto a veces es un beneficio que nos hace elegir mejor. Tal vez, la mejor decisión es la que integra los diversos aspectos en un único proceso (ni sólo la razón, ni sólo la emoción, ni sólo los sentimientos).
En este mes, en la provincia de Buenos Aires, comenzaremos las elecciones. Dos o tres veces tendremos la oportunidad de ejercer este derecho tan importante de nuestra vida política. No deja de ser un motivo de celebración y agradecimiento que podamos dar este paso en nuestro país. Pero además de un derecho que celebramos, es un deber que exige responsabilidad y seriedad. Por eso me gustaría que reflexionemos ¿cómo estamos decidiendo nuestro voto?
En mi opinión, esta decisión se dificulta cuando los candidatos no expresan con claridad cuáles son sus propuestas o intenciones. Estamos asistiendo a una campaña centrada en slogans, palabras claves y repetidas. Pero sólo de manera muy parcial podemos asomarnos a las propuestas que hay detrás de esos afiches y spots televisivos. Una primera tentación es volvernos quejosos y decir que la política está mal, que los políticos son esto o lo otro. Pero lamentablemente, esa postura nos deja en la postura de víctimas que creen que el problema está fuera de nosotros. Por eso creo que un camino mucho más productivo, aunque también más exigente, es asumir que los políticos son reflejos de la sociedad que todos formamos y por eso, debemos preocuparnos por ejercer de manera lúcida y seria nuestra parte de la tarea. Si nos quejamos que los políticos no hacen, pero nosotros tampoco hacemos lo necesario para tomar una buena decisión, estamos cayendo en una ridícula contradicción.
¿Cómo podremos decidir bien? ¿Cómo tomar una decisión que no se guíe únicamente por pasiones de amor u odio? ¿Cómo no banalizar ni rebajar nuestro voto? Que el Espíritu, que ilumina todo camino comunitario, nos ayude en esta importante tarea.
P. Willy

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