En su visita oficial al Palacio de López, sede del gobierno paraguayo, el papa Francisco llamó a las autoridades nacionales a dar respuesta a las justas aspiraciones de los ciudadanos, y renovó el pedido de más diálogo ¨para favorecer el bien común, sobre la base de la cultura del encuentro, del respeto y del reconocimiento de las legítimas diferencias¨.
Minutos antes de las 19, y ante las autoridades gubernamentales y diplomáticas, Francisco elogió la hospitalidad y cercanía del pueblo paraguayo, como también el ímpetu con que este pueblo se sobrepuso ¨al sufrimiento terrible de la guerra, del enfrentamiento fratricida, de la falta de libertad y de la conculcación de los derechos humanos¨.
En alusión a la Guerra de la Triple Alianza, que enfrentó a la Argentina, al Brasil y al Uruguay contra el Paraguay, entre 1864 y 1870, el Papa expresó que esa ¨guerra inicua¨ estuvo a punto de ¨quebrar la fraternidad entre nuestros pueblos¨.
El obispo de Roma habló mientras miles de asunceños y fieles del interior de la nación se agolpaban al frente del edificio, a escasos metros del jardín principal.
¨¡Cuánto dolor y cuánta muerte! Pero es admirable el tesón y el espíritu de superación del pueblo paraguayo esforzándose por construir una nación próspera y en paz¨, dijo el Papa en el palacio gubernamental, y rindió tributo ¨a esos miles de paraguayos sencillos¨ y anónimos que ¨han sido y seguirán siendo verdaderos protagonistas de la vida de su pueblo¨.
Por más justicia social
Ya adentrándose en la arena política, el Papa reconoció que el Paraguay ¨se está comprometiendo en la construcción de un proyecto democrático sólido y estable¨. Reconoció los esfuerzos y progresos, y animó ¨a seguir trabajando con todas las fuerzas para consolidar las estructuras e instituciones democráticas que den respuesta a las justas aspiraciones de los ciudadanos¨.
Para Francisco, en la actividad pública ¨se ha de potenciar el diálogo como medio privilegiado para favorecer el bien común, sobre la base de la cultura del encuentro, del respeto y del reconocimiento de las legítimas diferencias y opiniones de los demás¨.
Asimismo, el Santo Padre solicitó a las autoridades del país que pongan ¨voluntad de servicio y de trabajo por el bien común¨, especialmente para asistir a los pobres y a los necesitados, para quienes reclamó ¨un lugar prioritario¨.
¨Que no cese el esfuerzo de todos los actores sociales, hasta que no haya más niños sin acceso a la educación, familias sin hogar, obreros sin trabajo digno, campesinos sin tierras que cultivar y tantas personas obligadas a emigrar hacia un futuro incierto; que no haya más víctimas de la violencia, la corrupción o el narcotráfico. Un desarrollo económico que no tiene en cuenta a los más débiles y desafortunados, no es verdadero desarrollo¨, sentenció.
En otro tamo de su discurso, Francisco pidió mayor compromiso para lograr ¨gestiones transparentes¨ y renovó el pedido de ¨luchar impetuosamente¨ contra la malversación de los fondos públicos. ¨Sé que existe una firme voluntad para desterrar hoy la corrupción¨, dijo el Santo Padre.
En nombre de los obispos, el Vicario de Cristo instó a construir de un mundo mejor con la certeza de la fe en Dios y que, haciéndose hombre y viviendo entre los hombres, ¨quiso compartir nuestra suerte¨.
Loas a la mujer paraguaya
El Santo Padre reconoció el papel desempeñado por la mujer paraguaya en los momentos dramáticos de la historia de esta nación. ¨Madres, esposas y viudas han llevado el peso más grande, han sabido sacar adelante a sus familias y a su país, infundiendo en las nuevas generaciones la esperanza en un mañana mejor¨, dijo el Pontífice. ¨¡Dios bendiga a la mujer paraguaya, la más gloriosa de América!¨, exclamó.
En otro tramo de su discurso, Francisco clamó por que haya paz: ¨¡Construyamos siempre la paz! También una paz del día a día, una paz de la vida cotidiana, en la que todos participamos evitando gestos arrogantes, palabras hirientes, actitudes prepotentes, y fomentando en cambio la comprensión, el diálogo y la colaboración¨.
Añorando Buenos Aires...
¨Quiero recordar especialmente a mis hermanos paraguayos de Buenos Aires, de mi anterior diócesis. Ellos tienen la parroquia de la Virgen de los Milagros de Caacupé¨, expresó el Papa en referencia a la comunidad de la Villa 20 del barrio porteño de Barracas, que conduce el presbítero Lorenzo ¨Toto¨ De Vedia, y que viajó al Paraguay con un grupo de fieles.+