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Frente a acusaciones difamatorias y vacías de contenido: serena y cabal defensa de nuestro proceder legal y pacífico, y del derecho a la vida del niñ
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Jueves, 19/08/2010
Se ha llegado al extremo de desfigurar el accionar de la organización presentándolo como una cruzada “oscurantista” que recuerda “los peores tiempos de la Argentina” y que habría incurrido en una supuesta “discriminación ideológica”.

Uno de los comentarios sostiene que la actriz recibió “críticas agresivas de sectores
clericales reaccionarios, campañas difamatorias en algunos medios de comunicación e incluso amenazas de muerte” en el marco de una campaña para lograr que la empresa Kimberly-Clark rescinda su contrato de publicidad y ¡pretende que dichos “ataques” provienen “sobretodo” de “ Para Hacerse Oír-Hablemos Claro ”!

Antes que nada, describamos los hechos y nada más que los hechos, los cuales, ya de suyo, desmienten por completo tales aseveraciones.

Florencia Peña, cara visible de la publicidad de pañales Huggies, abogó públicamente a favor del “derecho al aborto (legal, seguro y gratuito)”, lo cual, naturalmente, produjo una desagradable impresión en incontables padres y madres de familia consumidores de ese producto. Así lo manifestaron públicamente, desde mediados
de julio ppdo., por distintos medios y particularmente a través del envío de e.mails.

Fue solo a partir del 6 de agosto –casi 20 días después de las primeras manifestaciones al respecto y cuando ya la empresa había advertido públicamente que estaba estudiando el tema- que Para Hacerse Oír-Hablemos Claro publicó un comunicado de prensa, en el uso pacífico de la libertad de expresión que consagra nuestra Constitución Nacional y las leyes correspondientes, fundamento de nuestro estado de derecho.

Dicho comunicado sugería el envío de un mensaje a la empresa de pañales Huggies y Kimberly-Clark Argentina (no a la actriz, nótese bien) –que puede ser visto en www.hacerseoir.org- en el cual sin ninguna forma de agresión, descalificación, injurias o amenazas sino simplemente apelando al sentido común, se le pedía a sus directores que adoptaran las medidas necesarias para evitar la más que desagradable asociación de imágenes que podría producirse entre los pañales Huggies y el supuesto derecho a quitar la vida a un niño inocente en el seno de su madre.

Desde el site de Para Hacerse Oír-Hablemos Claro se puede acceder a ese único mensaje cuyo envío a la pañalera se proponía a nuestros lectores, en el cual se puede advertir, insistimos, no solo la ausencia absoluta de injurias, agresiones, descalificaciones, escraches o difamaciones –menos aún amenazas de muerte o incitación a violencia alguna- sino también que no se le pide a la empresa rescinda el contrato de Florencia Peña. Tan solo se le solicita la adopción de medidas para “evitar que la sonrisa de los bebés para los que compramos los pañales Huggies se transforme en el desagrado irreparable de las mamás que quieren para sus hijos lo mejor”.

Destacamos que ese es el único mensaje disponible en nuestro site, direccionado exclusivamente a la empresa, y que jamás hemos mencionado el blog de la actriz Florencia Peña –cuya existencia desconocíamos- ni instado a que se le
escribiera a ella directamente.

Resulta evidente, entonces, que si hubo amenazas o críticas agresivas, o acosos, incitaciones a discriminar u otras actitudes como las que se ha pretendido atribuirnos, éstas no provinieron ni pudieron inspirarse –de manera alguna- en el comunicado de Para Hacerse Oír-Hablemos Claro cuyo accionar jamás se ha identificado con semejante estilo, reñido totalmente con los principios morales que nos inspiran, con el estado de derecho vigente en nuestro país y que resultaría particularmente incoherente con la defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

El claro sentido de la petición así fue interpretado por la misma compañía Kimberly-Clark, la cual tuvo a bien emitir un comunicado en el cual destaca que ante “las recientes declaraciones de la Sra. Florencia Peña en relación con el aborto, Kimberly-Clark Argentina declara que la actriz emitió estas declaraciones como opiniones personales y no en representación de la compañía ni de ninguna de sus marcas”.

Ahora bien, lo que causa asombro es la contradicción en que incurren quienes pretenden descalificar el accionar pacífico y legal de Para Hacerse Oír-Hablemos Claro como el de todos aquellos que, de acuerdo a las leyes que nos rigen, defendemos los valores de la familia, nuestras raíces cristianas y la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

En efecto, la actriz Florencia Peña declaró en un programa de radio que “lo que más me llama la atención es el poco respeto por la opinión del otro. Esta cosa de no poder decir uno lo que piensa sin recibir ataques que exceden la crítica”.

Ahora bien, Para Hacerse Oír-Hablemos Claro dijo precisamente lo que piensa, ejerciendo así el derecho que tiene todo ciudadano a expresar su opinión –que en el caso además corresponde a la opinión de incontables argentinos- sin recurrir, como quedó demostrado, a ningún medio ni forma violenta, en un tono cortés, pacífico y con absoluto respeto a las leyes vigentes.

En sentido opuesto, quienes públicamente tergiversaron el sentido de la nota de Para Hacer Oír-Hablemos Claro excedieron por completo el ámbito de la crítica recurriendo, sin respeto alguno, a la difamación, a la calumnia, a la descalificación de quien no piensa igual que ellos, sembrando odios y sospechas que en nada contribuyen a fortalecer las instituciones y engrandecer nuestra Patria.

Para concluir, invitamos, pues, a la Sra. Florencia Peña a ser parte activa de la Argentina de hoy, deseo éste que manifestó en una de sus entrevistas, apostando a la vida desde la concepción y a las madres en dificultad de dar a luz a sus bebés, promoviendo programas integrales de salud y asistencia social y económica, guiada por la convicción de que “no hay acto de mayor violencia ni de mayor discriminación que decidir quien nace y quien no”, ya que la misma ciencia ha demostrado la existencia de vida humana desde el primer instante de la concepción. Existencia que no constituye un argumento metafísico sino un hecho experimental y comprobable.

Ya es hora de comprender, en consonancia con lo anteriormente dicho, que un niño no tiene culpa alguna por el modo como fue concebido, sean cuales fueran las circunstancias de su concepción, y que la mujer no decide solo sobre “su propio cuerpo”, como se acostumbra a decir, sino sobre otra persona, única e irrepetible, cuyo derecho a la vida en el seno materno está garantizado por la Constitución Nacional (art. 75, inc. 23).

Ya es hora de comprender también, por lo demás, que el trauma tremendo producido por el aborto lo sufre toda madre, incluso después de transcurridos muchos años, independientemente de su nivel social o económico o de las condiciones en que lo practique y que, por lo tanto, se debe pensar en proteger al niño por nacer y en brindar a su madre toda la información y la ayuda necesaria, desde todo punto de vista, para que pueda traerlo al mundo en paz, seguridad y felicidad. /

Martín J. Viano
Para Hacerse Oír - Hablemos Claro


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