Admin
 
 
Logo DIPLOX
Ante los proyectos en marcha en Cámara de Diputados y en el Senado: ¡legalizar el aborto significa legitimar un crimen!
Volver Por bienaven
  
Lunes, 14/06/2010
¡Un gravísimo peligro amenaza a la familia argentina!.  

Por una parte, con el apoyo de 250 organizaciones sociales, la diputada Juliana Di Tullio (Frente para la Victoria) presentó un proyecto de ley para despenalizar el aborto, avalado con la firma de 34 diputados de distintas agrupaciones políticas, la UCR, Coalición Cívica, Peronismo Federal, Partido Socialista, Nuevo Encuentro, GEN y Libres del Sur. En el Senado de la Nación, intento de legalizar el aborto  

Por otra, en el Senado, la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del Senado está estudiando cuatro proyectos de ley, uno de los cuales restringe las excusas absolutorias del artículo 86 del Código Penal, dos las amplían y el último conduciría –en el orden concreto de los hechos- a la legalización irrestricta del aborto.

De ser aprobado alguno de los proyectos en marcha, estaríamos en presencia de una gravísima violación de todo el orden moral   y de la sociedad, pues se consumaría la legitimación de un delito abominable, contra la vida del ser humano más indefenso e inocente. (cfr. Juan Pablo II, “Evangelium Vitae”)

En efecto, la vida humana comienza con la concepción: es un hecho científico con demostración experimental y no un argumento metafísico o una hipótesis teológica, y, de no ser interrumpido el proceso, llegará al nacimiento de un nuevo ser humano, único e irrepetible. (Cfr. Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Declaración sobre el aborto provocado, aprobada por el Plenario Académica en su Sesión Privada del 28 de Julio de 2004).

La única misión del médico es, pues, proteger y promover la vida humana, nunca destruirla, convicción que está expresamente mencionada en el Juramento Hipocrático, motivo por el cual autorizar la práctica del aborto es negar el primero de los derechos personalísimos –el de la vida– y negar la Medicina misma. (Cfr. Ib. Id.)

Por lo demás, la protección de los concebidos y no nacidos posee en nuestro ordenamiento jurídico rango constitucional, conforme el artº 75, inc. 22 de nuestra Ley Suprema. Ello es lógico, pues el derecho a la vida es el primer derecho humano universal a partir del cual tienen sentido los demás derechos. ¿Si le quitan al hombre el derecho la vida que sujeto de derecho puede ser?

De todos modos, es necesario recordar que la vida de un niño –en consonancia con el mandamiento divino “No Matarás” – prevalece sobre todas las opiniones, sobre todas las constituciones, con más razón aún sobre todas las manipulaciones propagandísticas y supuestamente sentimentales. (Cfr. Carta Pastoral de Monseñor José Guerra Campos, Obispo de Cuenca, España, 13-7-1985)

No hay acto de mayor discriminación ni de mayor violencia

que decidir quién nace y quién no

Recientemente, a propósito del fallo de la Sala Civil del Tribunal Superior de la provincia de Chubut aprobando la práctica del aborto en una niña de 15 años violada por su padrastro, se oyeron voces aplaudiendo dicho dictamen por haber tenido en cuenta el “factor humano” de la situación.

Resulta incomprensible hablar de “factor humano” cuando se aprobó la muerte de una criatura inocente –que no tuvo culpa alguna respecto al modo como fue concebida y de casi 5 meses de gestación- y de la que podían incluso verse detalles de su rostro en una ecografía.  

También es incomprensible si pensamos en la madre, víctima de la violación, una experiencia en sí realmente terrible, seguida por otra, no menos terrible, como lo es la destrucción de su propio hijo, un ser inocente, lo cual aumenta el trauma de la mujer. (Cfr. Dr. Nathanson, médico ginecólogo, ex-director de la mayor clínica abortista del mundo, durante el Congreso Internacional, convocado por el Colegio de Médicos de Madrid).

Trauma que desencadena un proceso de duelo no resuelto, que vuelve una y otra vez, con manifestaciones psíquicas y físicas graves como consecuencia de la culpa que no pudo ser elaborada. (Cfr. Lic. Araceli Ramilo Alvarez, “Proceso de duelo en el
aborto”).

Debía considerarse, sí, el “factor humano”, pero comprendiendo que existía la obligación de salvaguardar la salud psicofísica de la madre y también la de otro ser vivo, el niño que llevaba en su seno y reconociendo también que el daño sufrido por la violación no debía ser incrementado aún más por medio de la matanza de un inocente.

En realidad, a lo que deberían abocarse los dirigentes del país es a impulsar proyectos que incorporen equipos interdisciplinarios en todos los servicios de Salud, contemplando la atención de la madre y del niño desde el inicio del embarazo, brindando atención en el área físicopsicológica, así como social y económica, como también trabajando el vínculo madre-hijo desde un inicio y en los casos extremos en que este vínculo no se pueda dar, favorecer la adopción, pero nunca la muerte de un ser inocente.

Es hora ya de denunciar las permanentes distorsiones propagandísticas a que estamos sometidos y comprender que un niño en el seno de su madre, sea fruto de una violación o padezca cualquier tipo de discapacidad, no es menos persona que otro niño concebido en circunstancias de privilegio. (Cfr. Lic. Araceli Ramilo Alvarez, “Respuesta frente al aborto”).

Dentro del orden y la ley, llamado a la lucha y a la oración, animados por una santa indignación

Ante el grave peligro en que nos encontramos frente a la nueva embestida pro-aborto en el Congreso Nacional, recurramos ante todo a la oración.

¡Como sería de desear que en todas las iglesias de nuestra Patria –desde las monumentales catedrales hasta las más pequeñas capillas de la zona rural- se promoviera una cruzada de oraciones ante el Santísimo Sacramento expuesto! Y que de todos los corazones se elevara al Trono de Dios una súplica en defensa del Niño por Nacer.

Oración, sí, pero también acción, apoyando con entusiasmo las iniciativas en defensa de la sagrada institución de la familia y de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Cuando seres humanos como nosotros corren el peligro de ver transformado
en una tumba el seno de sus propias madres, ¿seremos incapaces de alzar una voz
de legítima protesta?

Ciertamente no y por ello, dentro del orden y la ley, actuemos “en defensa del indefenso pequeño, a saber, el niño que la madre lleva en su seno y corre peligro de ser abortado” (Cfr. “En Defensa de los Indefensos”, Tomás Ignacio González Pondal, Ediciones del Cedro,Chubut, 2010).

No permitamos que, legalizándose la matanza de quienes viven en las entrañas de sus madres, quede manchada toda la nación, sea por la comisión o complicidad de unos o por la omisión de otros, pues, en ese caso, nuestra misma condición de Patria quedará en entredicho. (Cfr. Mons. Guerra Campos, op. cit.)

Que el amor a Dios y al prójimo nos mueva, pues, a todas las osadías moralmente lícitas y legalmente permitidas, promoviendo una “unión sagrada” de cuantos estamos batallando por la vida humana desde la concepción hasta la muerte, con una inquebrantable confianza en la protección de Nuestra Señora de Luján, Reina y Patrona de la Argentina.  

Para Hacerse Oír-Hablemos Claro
http://www.hacerseoir.org

“La vida humana es Sagrada e inviolable en cada momento de su existencia, también en el inicial que precede al nacimiento.

El hombre, desde el seno materno, pertenece a Dios que lo escruta y conoce todo, que lo forma y lo plasma con sus manos, que lo ve mientras es todavía un pequeño embrión informe y que en él entrevé el adulto de mañana, cuyos días están contados y cuya vocación está escrita en el libro de la vida”
(Juan Pablo II, Encíclica Evangelium Vitae)

© Para Hacerse Oír-Hablemos Claro: se puede reproducir citando la fuente


Volver Por bienaven