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En la vida todo vuelve...¿todo vuelve?
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Martes, 05/08/2014
En la vida todo vuelve...¿todo vuelve?
Seguramente habrán escuchado esta frase que dice que en la vida todo vuelve. Personalmente nunca sé qué pensar sobre esta idea. A veces me parece que es cierto. Si uno comienza una conversación con agresiones, muy seguramente reciba también una mala contestación. También alguien que es violento, posiblemente termine sufriendo esa misma violencia. Pero esto no siempre se da. Pienso en la misma historia de Jesús: él fue alguien compasivo y lleno de misericordia para con todos, pero recibió maltrato, injusticia y asesinato… ¿realmente le volvió lo que dio? El sufrimiento del bueno y la prosperidad del malvado es uno de los cuestionamientos más antiguos de la Biblia. El salmista reconoce que al ver que los injustos prosperan, se vio tan fuertemente cuestionado que estuvo cerca de elegir el mal camino:
“casi se desvían mis pasos, faltó poco para que diera un traspié, porque tuve envidia de los presuntuosos, al ver la prosperidad de los malvados. Para ellos no hay sufrimientos, su cuerpo está sano y robusto; no comparten las penas de los hombres ni son golpeados como los demás” (Sal 37,2-5).
Pero hay una idea cercana a la anterior en la que sí creo: el bien es contagioso. Hay una campaña publicitaria de un banco que lo presenta de un modo bastante cómico. Son una serie de avisos con el mismo esquema: alguien tiene un gesto extremo de bondad, casi desmedido (un padre que le presta el auto al novio de la hija que no sabe manejar, una madre que acepta el capricho de su hija de tener un pony en su casa…), otro personaje, al ver esta bondad, le pregunta al protagonista: ¿vos fuiste al banco? La idea es que en el banco recibió una atención tan buena y generosa, que luego se vuelve más “dulce” en su trato cotidiano. Más allá del modo de parodia con el que están retratados los episodios, creo que es muy cierto que cuando uno es bien tratado, tenido en cuenta y valorado, cuando alguien tiene un gesto generoso con nosotros, posiblemente nos veamos impulsados a ser también nosotros generosos con otra persona. Siempre me agrada comprobar como en ciertos negocios los que atienden lo hacen de un modo tan agradable que también los clientes suelen estar contentos y entusiasmados. Se genera un clima de alegría que se percibe al entrar y lo que podría ser una relación mecánica se torna en algo mucho más amable.
Me gusta pensar que cada vez que alguien hace el bien, regala una sonrisa o tiene un gesto de generosidad, se inicia una cadena de actos amables que se van esparciendo a su alrededor. Ese bien iniciado se comunica y va creciendo… hasta que se encuentra con alguien que “corta” la cadena. Esa es la única manera de parar el dinamismo expansivo de un buen gesto: que alguien elija no ser generoso como lo fueron con él, que opte por contestar mal cuando fue bien tratado, que prefiera agredir cuando fue mirado con simpatía. Si nadie toma ese camino, el pequeño gesto de bien tiene un potencial enorme de transformación. Y hasta tal vez, un día, esa cadena iniciada con una buena acción torne la vuelta y regrese al que la inició. Jorge Drexler, el cantante uruguayo, lo dice de manera muy poética. Mientras se siente agradecido por el amor que está recibiendo, le dice a su amada: “supe que de algún lejano rincón de otra galaxia, el amor que me darías, transformado, volvería un día a darte las gracias”.
Tal vez esta es la clave, las cosas vuelven, pero transformadas…. ¿Ustedes qué piensan? ¿Todo vuelve?
P. Willy


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