Pasión de multitudes

Por
lourdes
Domingo, 01/06/2014
En este tiempo es difícil abstraerse del tema del mundial… En las conversaciones cotidianas, en los afiches de la calle, en la planificación de actividades, por un lado o por el otro, vuelve a aparecer el mismo tema. En los medios de comunicación gran parte de las propagandas juegan con el tema de la hinchada, los colores, el aliento del equipo o la pasión futbolística. La misma vida política se ve influida, ya que hay decisiones, alianzas y campañas que van a comenzar después de que pase el tiempo del mundial, dependiendo de cómo sea el ánimo social. Se sabe que ciertos temas van a quedar silenciados durante el tiempo del campeonato, porque habrá poco espacio y energía para otras cuestiones.
Dentro de todo este gran barullo, hay una publicidad que me llama la atención. Como tantas veces, el producto que se vende es casi lo de menos. En este caso, creo, es de una compañía de telefonía celular. En el aviso se escucha una voz que reflexiona lo que sucede en el país cada cuatro años, durante el campeonato mundial, destacando que en ese tiempo los argentinos estamos más unidos, se superan las diferencias, se usan más los símbolos patrios, se aúnan las voluntades. Todo apunta a que durante el mundial somos mejores…
La reflexión puede sonar un poco superflua, porque la unidad y el patriotismo que genera un deporte pueden ser algo bastante voluble. Basta con recordar lo que sucede cuando no se cumplen las expectativas soñadas. Sin embargo, me parece que la publicidad acierta en destacar lo que ocurre de positivo cuando un grupo humano se encamina detrás de un objetivo común. Es cierto lo que se dice: cuando las personas nos unimos detrás de una meta, de un sueño, de algo a alcanzar, se genera una vinculación positiva que nos mejora a todos. Obviamente que cuanto más alto, profundo y noble sea el objetivo, mejor será lo que genere.
Es conocida la imagen que dice que una buena pareja no se realiza con dos personas que se miran mutuamente entre sí, sino con dos que miran hacia adelante y persiguen un mismo fin. De igual manera, los grupos de personas que funcionan bien no son tanto los que están mirándose sólo entre sí, sino los que juntos trabajan en metas comunes. Cuando tenemos un mismo deseo, un mismo ideal u objetivo, se superan las diferencias. No porque no las haya o porque no nos demos cuenta de las desigualdades, sino porque estamos concentrados en el objetivo, y podemos lograr que las diferencias no detengan ni entorpezcan. Por el contrario, cuando un grupo pierde su meta, todas sus energías se vuelcan en la relación interna y allí surgen los conflictos, los desencuentros, los “me dijo” o “me miró”. Muchas veces compruebo que cuando se instala el conflicto en un grupo es porque se ha perdido la meta o se ha enturbiado el horizonte. Con algo de malicia pero con bastante razón, se dice que hay ciertos conflictos que nacen cuando hay gente que tiene mucho tiempo libre como para fijarse en ciertas cuestiones sin importancia… si nos pusiéramos a hacer algo útil, muchas diferencias se superarían.
Como comunidad queremos vivir esta sabiduría de la unión en el servicio. Celebramos el avance del pequeño gran gesto de armar las mantas para los más pobres en el proyecto “Entretejiendo”. Nos unimos en el esfuerzo de la colecta de Caritas, sabiendo que la pequeña contribución de cada uno, hace la gran tarea de todos. Y celebramos la venida del Espíritu, admirable constructor de la unidad en la diversidad. Es sugerente que el mismo Espíritu que realiza la unidad es el que anima la acción. Se ve que unidad y acción van siempre de la mano.
P. Willy

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