El decir no arrastra. El mostrar arrastra.
El decir no arrastra. El mostrar arrastra. Cuando el filósofo da como consigna moral: ¨Obra de tal manera que tu acción pueda convertirse en regla universal¨, esto no interesa a la mayor parte de los hombres. ¡La regla universal! ¡El orden universal! ¿Quién se preocupa de ello? Esta es, precisamente, la inmensa ventaja de la religión del Salvador sobre las demás religiones, el que, no sólo nos ofrece una fórmula (
*) para que la aceptemos, sino que nos la muestra viva en un ser de carne y huesos. Se puede seguir a Aristóteles, sin saber nada de Aristóteles; a Platón o a Kant, sin saber nada de Platón o de Kant; ¿qué importan sus personas?; se trata de su doctrina. El Evangelio, en cambio, no es solamente la doctrina de Cristo; es la manifestación de la doctrina de Cristo.
Creer no consiste tan sólo en asentir a un texto muerto; consiste en someterse a un ser vivo.
¨Lo que fué desde el principio, lo que oímos, lo que vimos con nuestros ojos y contemplamos y palparon nuestras manos, tocante al Verbo de Vida¨, esto es dirá San Juan en su primera carta, lo que os anunciaremos (I, 1-3). Porque, ¨La Vida se ha manifestado¨. Y en el prefacio de su Evangelio, después de haber dicho: ¨El Verbo se hizo carne¨, añade: ¨Y hemos visto este Verbo¨. Et vidimus.
¿Qué hará la Palabra? Se encarnará. El mensaje, en lugar de permanecer puro mensaje, se convertirá en vida viviente, en presencia de todos. El Verbo se hace carne. Verbum caro. El Evangelio será más que una lección: será un ejemplo.
Si Nuestro Señor hubiese querido mover a la práctica de la pobreza únicamente por sus enseñanzas de la montaña: ¨Bienaventurados los pobres¨, pocos hubieran buscado la felicidad de esta virtud. Pero, Cristo (quien se anonado a si mismo) vivió pobre, nació pobre, murió pobre; su ejemplo ha tenido más fuerza que su palabra, para atraer hacia sí a los Franciscos de Asís, a los Domingos de Guzman, a los Foucauld y a todos los que, de cerca o de lejos, se le parecen, los cuales, por cierto, son legión.
Decir; bien está. Hacer; esto es incomparablemente mejor. Y de sí mismo podrá decir Nuestro Señor: Coepit facere et docere. Hizo y dijo. Notémoslo bien; comenzó por hacer. Para resumir toda su vida no encontrará expresión mejor que ésta: Bene omnia fecit. Sus mismos enemigos no encontrarán en él la menor falta: Nihil invenio in eo causam, dirá Pilatos. Absolutamente nada de reprensible. Todo es perfección.
Dios uno y trino, para ayudarnos a realizar nuestro destino, no se contentó con darnos una conciencia o, mejor, una razón sabia, encargada de guiarnos; completó, además, la ley natural con una enseñanza positiva: la Revelación.
[de Raul Plus, S.J. A los católicos militantes; IRRADIAR A CRISTO.]
(*) EL DOBLE PRECEPTO DE LA CARIDAD
Lleno de amor ha venido a nosotros Nuestro Señor, el Maestro de la Caridad.
¿Cual es este doble precepto de la caridad?
Recordad: ¨Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente; y al prójimo como a nosotros mismos.¨
Piensa que tú, que aún no ves a Dios, merecerás contemplarlo si amas al prójimo, pues amando al prójimo purificas tu mirada para que tus ojos puedan contemplar a Dios.
“Si alguno dice: «Yo amo a Dios», y odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y nosotros hemos recibido de él este mandato: Que el que ama a Dios, ame también a su hermano.” (1ª. Juan 4, 20-21)
¨Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios.¨ (1ª. Juan 4,16)
Por lo tanto ama al prójimo y encontraras dentro de ti el motivo de este amor; allí podrás contemplar a Dios, en la medida que esta contemplación es posible.
¿Y cual es su recompensa?
¨Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor.¨ (Isaias 58,8)
Tu luz es Tu Dios, Él es tu aurora, porque a tí vendrá después de la noche de este mundo. Amando al prójimo y preocupándote por él, progresas sin duda en tu camino, hacia el Señor, tu Dios a quien debemos amar con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente. Aun no hemos llegado hasta el Señor, pero al prójimo lo tenemos ya con nosotros. Preocúpate, pues, de aquel que tienes a tu lado mientras caminas por este mundo y llegarás a aquel con quien deseas permanecer eternamente.
[de Los Tratados de San Agustín, Obispo. Sobre el evangelio de San Juan. (Tratado 17, 7-9: ccl 36, 174-175) - Liturgia de las Horas I (Pag. 405) 3 de Enero]
¨Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: ¨Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver¨. Los justos le responderán: ¨Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?¨. Y el Rey les responderá: ¨Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo¨. Luego dirá a los de su izquierda: ¨Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron¨. Estos, a su vez, le preguntarán: ¨Señor, ¿cuando te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?¨. Y él les responderá: ¨Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo¨. Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».¨ (San Mateo 25, 34-46)
AVE MARÍA PURÍSIMA; SIN PECADO CONCEBIDA.
IHS
AVE MARÍA PURÍSIMA; SIN PECADO CONCEBIDA