Salta: nuevamente dos víctimas inocentes, una de ellas condenada a morir
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro
Gacetilla de Prensa- 29 de diciembre de 2013- Resumen
Salta: nuevamente dos víctimas inocentes, una de ellas condenada a morir
¿Qué culpa tiene un niño por el modo como fue concebido?
¿Es menos niño que otro?
A propósito de la resolución dictada por la Corte de Justicia de Salta que, fundamentando su fallo en el Protocolo de Aborto No Punible, dejó sin efecto la cautelar dictada por el juez Víctor Soria que había impedido la práctica de un aborto “no punible” a una niña de 14 años abusada por su padrastro,
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro pregunta:
¿Qué culpa tiene ese niño por el modo como fue concebido en esas trágicas condiciones? ¿Es menos niño que otro? Evidentemente no y es por ello que legitimar el aborto, por cualquier razón que fuera, significa abrazar una concepción reduccionista de los derechos humanos según la cual se puede seleccionar a los niños que deben o no nacer, conforme el modo como fueron concebidos.
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro pregunta a las autoridades judiciales salteñas por qué dictaron una medida pretendiendo desconocer
que madre e hijo son dos sujetos de derecho a los cuales hay que proteger desde el momento de la gestación, de manera integral, trabajando desde el inicio el vínculo madre e hijo y en los casos extremos en que dicho vínculo no se pueda dar favoreciendo la adopción, pero nunca la muerte de un ser inocente.
La vida humana, pues, comienza con la concepción.
Es un hecho científico con demostración experimental y no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica, como lo afirmó la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires (Declaración sobre el aborto provocado, aprobada por el Plenario Académica en su Sesión Privada del 28 de Julio de 2004, ratificada el 25 de octubre del año 2010 en la declaración “La ética y el juramento médico defienden al niño por nacer y toda vida”).
En el caso que nos ocupa, agrega el comunicado, en consecuencia del aborto la niña padecerá graves daños físicos y psicológicos que le dejarán una huella psíquica difícil de borrar, al haber sido sometida a la experiencia más deshumanizante que se pueda sufrir, es decir, el aborto, que se sumará al terrible trauma anterior de la aberrante violación. (cfr. “El Derecho a la vida es el Primer Derecho Humano Universal a partir del cual tienen sentido los demás derechos -Respuesta frente al planteo del aborto como un derecho- Duelo obturado “, Lic. Araceli Ramilo Alvarez, in www.hacerseoir.org)
El célebre Dr. Bernard Nathanson, obstetra y ginecólogo, quien se transformó en un líder provida después de haber practicado cerca de 60.000 abortos, exhortó, precisamente,
a que una violación –de suyo algo realmente terrible- no sea seguida “de otra, no menos terrible, como lo es la destrucción de un ser vivo”, con lo cual lo único que se consigue es “aumentar el trauma de la mujer, al destruir la vida de un ser inocente”, cuya vida tiene valor en sí misma, aunque haya sido creada en circunstancias tremendas. (cfr. Congreso Internacional, Colegio de Médicos de Madrid, 1984)
Sea como fuera, concluye Para Hacerse Oír-Hablemos Claro, nadie jamás podrá desmentir que “no hay acto de mayor discriminación ni de mayor violencia que decidir quién nace y quién no” (op. cit.), aún en los casos trágicos como el de la niña salteña.
Martín Jorge Viano
Para Hacerse Oír- Hablemos Claro
TEXTO COMPLETO
Salta: nuevamente dos víctimas inocentes, una de ellas condenada a morir
¿Qué culpa tiene un niño por el modo como fue concebido?
¿Es menos niño que otro?
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro lamenta profundamente la decisión de la Corte de Justicia de Salta que, fundamentando su fallo en el Protocolo de Aborto No Punible, dejó sin efecto la cautelar dictada por el juez Víctor Soria que había impedido la práctica de un aborto “no punible” a una niña de 14 años abusada por su padrastro.
A los Señores Jueces de la provincia de Salta preguntamos:
¿Qué culpa tiene ese niño por el modo como fue concebido en esas trágicas condiciones? ¿Es menos niño que otro? Evidentemente no y es por ello que legitimar el aborto, por cualquier razón que fuera, significa abrazar una concepción reduccionista de los derechos humanos según la cual se puede seleccionar a los niños que deben o no nacer, conforme el modo como fueron concebidos.
El derecho a la vida es sagrado e inviolable en cada momento de su existencia y, por lo tanto, negar ese derecho es negar todos los derechos que, precisamente, tienen sentido desde el primer instante de la concepción.
La vida humana, pues, comienza con la concepción.
Es un hecho científico con demostración experimental y no se trata de un argumento metafísico o de una hipótesis teológica, como lo afirmó la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires (Declaración sobre el aborto provocado, aprobada por el Plenario Académica en su Sesión Privada del 28 de Julio de 2004, ratificada el 25 de octubre del año 2010 en la declaración “La ética y el juramento médico defienden al niño por nacer y toda vida”).
El célebre Dr. Bernard Nathanson, obstetra y ginecólogo, quien se transformó en un líder provida después de haber practicado cerca de 60.000 abortos, exhortó, precisamente, a que una violación –de suyo algo realmente terrible- no sea seguida
“de otra, no menos terrible, como lo es la destrucción de un ser vivo”, con lo cual lo único que se consigue es “aumentar el trauma de la mujer, al destruir la vida de un ser inocente”, cuya vida tiene valor en sí misma, aunque haya sido creada en circunstancias tremendas. (cfr. Congreso Internacional, Colegio de Médicos de Madrid, 1984)
Desde el punto de vista de la niña violada,
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro se refiere a las consecuencias que el aborto tendrá
para su salud física y psicológica, dado que se la sometería a la experiencia más deshumanizante y traumática que se pueda sufrir, que se sumará al terrible trauma anterior de la aberrante violación.
Experiencia que desatará en ella, la madre,
un proceso de duelo, muy doloroso, sumamente difícil de resolver por parte de quien ha tenido participación directa en la muerte de su propio hijo, sobre todo tratándose de una adolescente de 14 años con una estructura psíquica propia de esa edad que la hace aún más vulnerable. Duelo que volverá una y otra vez, con manifestaciones psíquicas y físicas graves como consecuencia de la culpa que no pudo ser elaborada. (cfr. “El Derecho a la vida es el Primer Derecho Humano Universal a partir del cual tienen sentido los demás derechos -Respuesta frente al planteo del aborto como un derecho- Duelo obturado¨, Lic. Araceli Ramilo Alvarez, in www.hacerseoir.org)
Madre e hijo son, pues,
dos sujetos de derecho a los cuales hay que proteger desde el momento de la concepción, de manera integral, brindándoles atención médica y, en este caso en particular, psicológica, así como social y económica, como también trabajando el vínculo madre- hijo desde un inicio y, en los casos extremos en que este vínculo no se pueda dar, favoreciendo la adopción, pero nunca autorizando la muerte de un ser inocente.
Sea como fuera, concluye
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro,
nadie jamás podrá desmentir que “no hay acto de mayor discriminación ni de mayor violencia que decidir quién nace y quién no” (op. cit.), aún en los casos trágicos como el que nos ocupa.
Martín Jorge Viano
Para Hacerse Oír- Hablemos Claro