08. PROTECCIÓN AL HABITANTE Y UNA SOCIEDAD DE OPORTUNIDADES

Por
naranja
Lunes, 18/11/2013
El ideal de CORRIENTE NARANJA para la Argentina es que sea una sociedad de oportunidades, donde los ciudadanos vivan libres y seguros. Ella representa el respeto al desempeño y al éxito. Y pretendemos su arraigo en el centro social, para que disfruten de sus beneficios también quienes hasta ahora han estado excluidos. Las claves para obtener mejores oportunidades en el mercado de trabajo se encuentran sobre todo en oportunidades de formación iguales y en continuar aprendiendo durante toda la vida.
Creemos que para que la Argentina sea una sociedad de oportunidades debemos ocuparnos en forma urgente de la desnutrición infantil, de la gente durmiendo en la calle, del hacinamiento y abuso, la violencia doméstica, el abandono del sistema educativo, de las peleas entre “barrabravas”, los niños limpiando parabrisas de los autos, los migrantes no acogidos y de la destrucción de la naturaleza.
Para que el habitante se sienta realmente protegido, nuestra corriente entiende que es preciso que el ciudadano sienta que la ley antepone sus derechos a los derechos del “delincuente” y para ello queremos una seguridad preventiva eficaz a través de una coordinación efectiva entre las distintas fuerzas y la aplicación de un nuevo modelo de despliegue de la Policía, conforme a la nueva realidad urbana y rural. Es por eso que CORRIENTE NARANJA propugna una profunda reforma de las políticas de reinserción y el máximo rigor punitivo en los casos de narcotráfico, tráfico de personas, proxenetismo, patoterismo, violación o agresión contra la dignidad de la mujer, de la infancia o de las personas por nacer.
CORRIENTE NARANJA pregona que toda persona tiene derecho a la solidaridad y obligaciones con respecto a ella, y contribuye con su trabajo y su desempeño a que la comunidad pueda interceder por el individuo. Nos declaramos partidarios de esta responsabilidad recíproca. Formas elementales de solidaridad son la ayuda y el respaldo en la convivencia directa y personal; en la familia, entre amigos y vecinos y en comunidades de particulares. Sin embargo, en cualquier ámbito donde las fuerzas del individuo se vean rebasadas, la comunidad y el estado tiene la obligación de ayudar.

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