La fuerza de la hinchada

Por
lourdes
Lunes, 04/11/2013
“Las hinchadas no ganan los partidos”, decía con mucha firmeza el locutor en la radio. Y a continuación se armó la polémica entre los periodistas y también con los oyentes. Algunos planteaban que el aliento y apoyo de una multitud de personas puede ser determinante en el resultado. Otros acordaban con el periodista que los únicos responsables son los jugadores que están en la cancha, que en la hora de la verdad están solamente ellos y la pelota. Obviamente no faltaron las cargadas que decían que los que así pensaban era porque eran de tal o cual equipo, de pecho frío y no sé cuántas otras cosas...
Era una de esas discusiones sin solución, nadie puede presentar argumentos definitivos para una postura u otra. Cada uno puede mantener su idea, encontrarla coherente y, seguramente, tener una parte de la verdad. Yo entiendo que si bien los últimos responsables son los jugadores, también imagino que debe ser muy distinto jugar con miles de personas alentándote, que hacerlo en medio de gritos, insultos y cánticos contrarios. No debe ser fácil patear un penal con toda una hinchada en tu contra.
Más allá del futbol, creo que todos hemos comprobado en nuestra vida lo importante que es tener gente que nos aliente, que nos apoye y acompañe. A la hora de enfrentar un momento difícil, de alcanzar una meta o simplemente de enfrentar la lucha cotidiana, es esencial tener gente que nos quiera, que nos brinde su palabra de esperanza, que nos muestre que está a nuestro lado. Tal vez no puedan resolvernos el problema o no puedan aportar nada concreto para ayudarnos, pero sabemos que la presencia ya es importante. Cuando una persona está luchando contra una enfermedad o está en proceso de recuperación de alguna adicción o está privada de su libertad, sus posibilidades de salida son ampliamente distintas cuando tiene una familia que lo sostiene, unos amigos que lo cuidan o alguien que lo espera.
Este año, al preparar el viaje a Santos Lugares, elegimos esta frase para que nos guie a lo largo de este año: “María, gracias por tu compañía que nos invita a caminar”. Antes que nada queremos vivir este año en clave de agradecimiento. Sabemos que hay muchas cosas que no están bien o nos faltan, pero elegimos centrar nuestra mirada en una actitud de celebración y acción de gracias. Y le agradecemos a la Virgen su presencia. Entre tantas personas que nos alientan y acompañan, también celebramos esa compañía especial que sabemos que nos brinda la Madre del cielo. Experimentamos su protección y cuidado, y queremos valorar y agradecer este regalo generoso del Buen Dios. Pero sabemos que esta presencia de la Virgen no es para que nos quedemos sentados, satisfechos por sentirnos protegidos. Su compañía nos invita a caminar, a ser nosotros una “presencia” cercana y cariñosa para nuestros hermanos. Si María está con nosotros, queremos caminar con sus mismos pasos, recorriendo el camino de la sencillez y el servicio que ella tan bien nos mostró.
Los invitamos a participar a todos de esta visita en comunidad (pueden encontrar más información en la cartelera).
P. Willy

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