“María es la Theotokos, no porque ella existiese antes de Dios o hubiese creado a Dios. Dios es eterno y María Santísima es una criatura de Dios. Pero Dios quiso nacer de mujer. La persona que nace de María es divina por lo tanto ella es madre de Dios.” San Cirilo de Alejandría
THEOTOKOS: Madre de Dios (en griego). María fue dogmáticamente proclamada Theotokos en el Concilio de Efeso. 431 A.D. El opositor de esta doctrina, Nestorio, proponía en vez que María era Cristotokos (Madre del hombre Cristo) pero no Theotokos.
TESTIMONIO DE SAN CIRILO AL FINAL DEL CONCILIO DE EFESO
¨Te saludamos Ho María, Madre de Dios, verdadero tesoro de todo el universo, antorcha que jamás se apagará, templo que nunca será destruido, sitio de refugio para todos los desamparados, por quien ha venido al mundo el que es bendito por los siglos. Por ti la Trinidad ha recibido más gloria en la tierra; por ti la cruz nos ha salvado; por ti los cielos se estremecen de alegría y los demonios son puestos en fuga; el enemigo del alma es lanzado al abismo y nosotros débiles criaturas somos elevados al puesto de honor¨.
¡Madre de Dios, oh alabanza incomparable! ¿Qué más se puede decir en alabanza de María? Esta palabra es tan grande y elevada que, para quien bien lo piensa, creo que no se puede decir cosa de mayor gloria a la gloriosa Reina de los cielos. Esta alabanza supera a toda alabanza… ¡Madre de Dios! Por cierto… Madre de su Creador, Madre de su Padre, Madre de su Redentor, Madre de su Esposo, Madre del Creador del Universo, Madre del Padre de los Ángeles, Madre del Padre de la naturaleza humana, Madre del Padre de todas las criaturas, y por ello Madre de todas las criaturas! (Fray Jerónimo Savonarola)
LUCAS 1.28:
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: ¨¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo¨.
GRIEGO:
και εισελθων ο αγγελος προς αυτην ειπεν χαιρε κεχαριτωμενη ο κυριος μετα σου ευλογημενη συ εν γυναιξιν
LATIN:
et ingressus angelus ad eam dixit have gratia plena Dominus tecum benedicta tu in mulieribus
BIBLIA NOVA VULGATA (Oficial de la Iglesia Católica):
Et ingressus ad eam dixit: “Ave, gratia plena, Dominus tecum”.
SALVE, LLENA DE GRACIA
לשמוח, מלא חן
1) Trasliteración del Griego: Jaire Kejaritomene 2) Griego Koiné: Χαίρε, κεχαριτωμένη 3) Hebreo: לשמוח, מלא חן
κεχαριτωμενη
Se escribe: kecharitoméne Se pronuncia: kejaritomene
Significado: “La que desde siempre HAS ESTADO llena de la Gracia de Dios, la que HOY estás llena de la Gracia de Dios, y la que POR SIEMPRE estarás llena de la Gracia de Dios.”
Κε ~ χαριτω ~ μενη
χαριτοω = Colmar de gracia divina. Estar lleno de gracia.
La palabra κεχαριτομένη es una extensión de tres palabras: χαριτοω (charitoo), μένη (mene) y κε (ke).
χαριτοω (charitoo) significa “gracia”, κε (ke) es un prefijo de χαριτοω que significa que la palabra está en tiempo perfecto. Este indica un estado presente producto de una acción completada en el pasado. μένη (mene) hace esto un participio pasivo.
“Pasivo” significa que la acción es realizada en el sujeto (en nuestro caso la Virgen María) por otra persona (en nuestro caso Dios). Resumiendo, la palabra κεχαριτομένη de María es un participio pasivo de χαριτοω (charitoo): Es Dios el autor de su estado de gracia: llenada, colmada de gracia.
Cuando el ángel Gabriel utiliza κεχαριτομένη para referirse a María, utiliza la palabra como pronombre (un pronombre toma el lugar de un nombre o un título), lo cual representa la identidad de la persona de la que se está hablando. Así María es identificada con un simple término, el cual no es su nombre (María).
Cristo nos amó y se entregó por nosotros. Padeció y murió en la Cruz para conseguirnos la vida eterna. Y antes de expirar nos dejó a Su Madre como Madre. María, que se cumpla la voluntad de tu Hijo: que seamos verdaderos y fieles hijos tuyos; Juan 19, 26-27: “Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.”
Así, como por una mujer (EVA) entro el pecado en el mundo, por medio de una mujer María Santísima entro la redención. JHS.
AVE María Purísima; Sin pecado concebida.
LA MADRE ESTABA JUNTO A LA CRUZ
El martirio de la Virgen queda atestiguado por la profecía de Simeón y por la misma historia de la pasión del Señor. Éste –dice el santo anciano, refiriéndose al niño Jesús– está puesto como una bandera discutida; y a ti –añade, dirigiéndose a María– una espada te traspasará el alma.
En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma. Por lo demás, esta espada no hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma. En efecto, después que aquel Jesús –que es de todos, pero que es tuyo de un modo especialísimo– hubo expirado, la cruel espada que abrió su costado, sin perdonarlo aun después de muerto, cuando ya no podía hacerle mal alguno, no llegó a tocar su alma, pero sí atravesó la tuya. Porque el alma de Jesús ya no estaba allí, en cambio la tuya no podía ser arrancada de aquel lugar. Por tanto, la punzada del dolor atravesó tu alma, y, por esto, con toda razón, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal.
¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio! Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero. ¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aun nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas?
No os admiréis, hermanos, de que María sea llamada mártir en el alma. Que se admire el que no recuerde haber oído cómo Pablo pone entre las peores culpas de los gentiles el carecer de piedad. Nada más lejos de las entrañas de María, y nada más lejos debe estar de sus humildes servidores.
Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia. Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Este murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su corazón? Aquélla fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante.
ORACIÓN: SEÑOR, TÚ HAS QUERIDO QUE LA MADRE COMPARTIERA LOS DOLORES DE TU HIJO AL PIE DE LA CRUZ; HAZ QUE LA IGLESIA, ASOCIÁNDOSE CON MARÍA A LA PASIÓN DE CRISTO, MEREZCA PARTICIPAR DE SU RESURRECCIÓN. POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.
Este presente es para hacerles llegar un sitio web destinado al Rezo del Santo Rosario para aquellas personas que estando solas, puedan sentirse acompañadas en una oración continua con Jesús y la Virgen María.
¨El Rosario es uno de los signos más elocuentes del amor que las generaciones jóvenes sienten por Jesús y por su Madre, María¨
La devoción de los Siete Dolores de la VIRGEN MARÍA
La devoción al SAGRADO CORAZON DE JESUS y la práctica de los Nueve Primeros Viernes
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