Libros de contenido obsceno, violento y vulgar enviados por el Ministerio de Educación Nacional a escuelas mendocinas
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro a padres y educadores:
Libros de contenido obsceno, violento y vulgar enviados por el Ministerio de Educación Nacional a escuelas mendocinas (1)
El director de la escuela técnica Ingeniero G. Villanueva de Maipú (Mendoza), Osvaldo Calvente, denunció públicamente que el Ministerio de Educación de la Nación comenzó en esa provincia la distribución de libros a bibliotecas escolares, - seleccionados por una Comisión Asesora Federal del Operativo Nacional de Entrega de Libros- cuyo contenido calificó de obsceno, violento y vulgar.
Consta que, entre otros, figuran una historieta policial de Sanyú “El Inspector Justo y otras historias”, de la editorial Colihue, “Sin novedad en el Frente”, de Patricia Breccia, “Peter Capussoto el libro” de Diego Capussoto y Pedro Saborido, “Panancha larga, antología poética” de Nicanor Parra y “Asquerosología en acción” (¡sic!).
No reproducimos aquí las imágenes por su
carácter pornográfico, violento, con escenas de violaciones a mujeres, un lenguaje brutal, alusiones a la zoofilia, además de una extrema vulgaridad: ¡expresión de deseo de hacer brindar en las fiestas a la familia con pis o premio a quien tenga el miembro más grande!
No falta tampoco la blasfemia, como
en el “padre nuestro” de Nicanor Parra que, entre otras desfiguraciones de la sublime oración que nos enseñó el mismo Nuestro Señor Jesucristo, concluye así: “Padre nuestro que estás donde estás. Rodeado de ángeles desleales Sinceramente: no sufras más por nosotros. Tienes que darte cuenta. De que los dioses no son infalibles Y que nosotros perdonamos todo.”
Hay también chistes violentos, como el de los “fans suicidas” y una vulgaridad que llega al punto que, en uno de los libros, se enseña a fabricar caca, vómito y mocos, y comer todo eso en un globo, tomar bicarbonato y eructar” (¡!).
Director… pero ante todo ciudadano argentino
El ya citado director Oscar Calvente fundamentó su rechazo a los libros en el presupuesto de que
la escuela es un ámbito donde los alumnos deben recibir contenidos educativos opuestos a la vulgaridad que les llega de la calle o de internet. Porque de lo contario, obviamente, el alumno no tendrá una buena formación.
Como periódicamente llegan libros desde el Ministerio por encomienda, comentó el director, él dio una orden a las bibliotecarias de abrir las cajas y revisar el material e inventariarlos para ponerlos a disposición de los profesores.
Esta vez lo revisaron con minuciosidad, gracias a Dios, comentó, y cuando recibió el informe del contenido tomó la decisión de retirarlos y no colocarlos en la biblioteca.
Hizo valer su carácter de director de la escuela y decidió no aceptar que en la biblioteca de su escuela hubiera libros con imágenes que muchos diarios no reprodujeron e hicieron bien porque, por ejemplo, en la historieta “El inspector justo” se ven armas, sangre, violaciones y mujeres degradadas y drogadas”.
Con una decisión y valentía notables, Oscar Valente
decidió hacer pública esta denuncia porque, según declaró, él es director de una escuela pero ante todo un ciudadano argentino.
En Mendoza, ordenan retirar los libros pero el Ministerio de Educación Nacional los defiende
La Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza tomó la decisión de retirar y archivar los libros enviados desde la Nación que, inicialmente destinados a 440 secundarias orientadas, escuelas técnicas y CENS de la provincia de Mendoza, solo llegaron a 98 establecimientos que deberán, a su vez, archivarlos y no ofrecerlos a los alumnos.
Sorprendentemente, y pareciendo ignorar los contenidos de los libros,
el ministro de Educación Alberto Sileoni reiteró que los mismos fueran incorporados al Operativo Nacional de Entrega de Libros, seleccionados por una Comisión Asesora Federal del Operativo en el año 2010 y que el objetivo era favorecer el aprendizaje de lectura y escritura de los alumnos.
Insistió también en que el material no tiene carácter obligatorio,
sino la finalidad de familiarizar a los alumnos con nuevos géneros literarios, poco explotados hoy en la escuela y que no están destinados a ser trabajados en materias de las aulas sino para estar a disposición de los alumnos en las bibliotecas escolares.
Como conclusión, el ministro Sileoni afirmó que
los profesores o bibliotecarios tendrán como tarea contextualizar las obras en el tiempo y en el espacio en el cual fueron concebidas a los efectos de acercar las mismas a los lectores.
¡Rechacemos la procacidad y favorezcamos la sana formación psicosocial, cultural y moral de nuestros hijos!
A poco que se analice el contenido de las historietas y libros que estamos comentando,
resulta asombroso que el mismo Ministro de Educación pretenda justificar su distribución en las escuelas públicas, aduciendo que deben ser “contextualizadas” para que los alumnos se acerquen a las mismas y desarrollen su capacidad de escritura y comprensión.
Estamos seguros que todo docente, que verdaderamente quiera ayudar a sus alumnos a adquirir una sólida y elevada formación cultural y moral, nunca podrá estar de acuerdo con el comentario del Ministro de Educación pretendiendo justificar la distribución de los mencionados textos.
En efecto,
¿quién será capaz de sostener que sea posible despertar en niños y adolescentes recién entrados en la pubertad, el gusto por la lectura, el interés por los grandes temas, la inquietud por elevarse moralmente, el deseo de ser generosos con los demás y desarrollar una sana amistad, a través de la lectura de publicaciones como las distribuidas por el Ministerio de Educación?
¡Ni qué hablar del daño psicológico y espiritual que pueden sufrir esos niños –ya expuestos lamentablemente a contenidos groseramente violentos e inmorales en tantas series televisivas y en la red de internet,- en plena fase de desarrollo, con todas las vulnerabilidades propias de la naturaleza infantil!
Niños que, precisamente,
necesitan ser alimentados y atraídos por lecturas donde brillen modelos de virtud, de sano equilibrio, de generosidad, de espíritu de sacrificio, de dominio de sí mismo, para vencer sus malas inclinaciones, favorecer su sano desarrollo psico-sexual acorde a su etapa evolutiva y así ser ayudados a que el día de mañana sean verdaderamente hombres de bien.
¿Es posible creer que, por el contrario, se puede educar a niños que recién comienzan a despertar a la vida, cuya psiquis está en proceso de formación, todavía no suficientemente fortalecida para soportar el duro embate de la vida con todas sus dificultades y contradicciones, fomentándoles la lectura de historietas donde abundan las escenas violentas, procaces, inmorales y en que no faltan alusiones a la zoofilia?
¿Alguien será capaz de sostener, sin sonrojarse, que de ese modo estamos favoreciendo que las nuevas generaciones de argentinos se forjen una personalidad capaz de vencer sus malas inclinaciones y puedan desarrollar todas sus potencialidades como futuros padres de familia y profesionales o en cualquier otro campo de la actividad humana donde puedan encontrar un camino de felicidad y de servicio al bien común?
¿Alguien puede negar que resulta evidente que
con este género de lecturas se está afectando gravemente el normal desarrollo psico-sexual de los niños ya que los mencionados contenidos -cargados de violencia, pornografía y groserías exceden la capacidad de decodificación de niños y adolescentes en edad escolar a los que se los ha destinado- promueven un proceso de “cosificación” donde el otro viene a ser como un mero objeto que puede ser utilizado a su placer y antojo?
Aliento al valiente director y protesta ante el Ministerio de Educación
Estamos seguros que la mayoría de los docentes y de los padres de familia de nuestra querida Argentina responderán negativamente a estas preguntas y apoyarán decididamente al valiente Osvaldo Calvente director de la escuela técnica Ingeniero G. Villanueva de Maipú (Mendoza) en su decisión de no poner a disposición de los alumnos los libros que le fueran enviados desde el Ministerio de Educación.
Es por ello que
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro los invita a escribir un mensaje de aliento al director Osvaldo Calvente y de desacuerdo al Ministro de Educación Nacional, manifestándole que rechazamos la distribución de los mencionados libros e historietas y de cualesquiera otros de análogo contenido, habida cuenta que para atraer, entretener y favorecer la sana educación de nuestros hijos y alumnos hay un sinnúmero de lecturas sanas y atractivas para todas las edades.