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Sábado, 13/07/2013
Revista Veintitrés - 12/07/2013
Nota - Sociedad - Pag. 56 [noticia en diferido]

LA AMENAZA DE CIERRE A UN CENTRO CULTURAL DE PARQUE CHACABUCO
Por un supuesto “error administrativo”, el gobierno porteño ordenó el desalojo del club Homero Manzi, que recibe 300 personas por día, incluidos bebés y jubilados. Amenazas y la sospecha de un interés empresario.

Por Lucas Cremades / lcremades@veintitres.com
Por un supuesto error administrativo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el predio cultural y deportivo Homero Manzi del barrio de Parque Chacabuco, al que concurren más de 300 personas por día, está en peligro de ser desalojado.
El lugar, que alberga un jardín maternal para cuarenta niños de 45 días a cuatro años, al club de baby fútbol federado Los Halcones, a un centro de jubilados para 70 abuelos, un instituto de enseñanza especial para la inclusión de las personas con discapacidad, un natatorio y otras actividades deportivas más como patín artístico y fútbol femenino, recibió una cédula desde la Dirección de Concesiones del gobierno porteño con una orden de desalojo para el próximo 15 de julio.
El club funciona desde el año 1986 y gracias a sus instalaciones puede ofrecer su espacio para las actividades físicas curriculares de siete colegios de la ciudad de Buenos Aires.
Alertados y angustiados por el inminente cierre, el pasado 27 de junio cientos de vecinos de Caballito, Boedo y Parque Chacabuco se convocaron en la puerta del club, sobre la calle Beauchef, para manifestar el profundo malestar y el desacuerdo general ante la insólita medida.
“El Homero Manzi está bajo una concesión que se renueva cada diez años con el gobierno porteño”, cuenta la directora del jardín maternal El Mundo de los Bajitos, Noelia Brain. “En el 2009, luego de que se cae la concesión, se crea un proyecto de ley para renovar las concesiones a las instituciones que están debajo de la Autopista 25 de Mayo y en las que el Homero Manzi figuraba. Pero cuando votaron por segunda lectura a fines de 2012 en la Legislatura porteña, el club no figuraba más. El problema es que nadie nos notificó de esto y recién nos enteramos a fines de mayo de 2013, donde nos pedían un desalojo administrativo”, explicó la maestra. “La gente lo tomó muy mal, con mucha tristeza porque tiene más de 20 años el club pero por otro lado tuvimos mucho apoyo. Recolectaron firmas entre los vecinos del barrio. Y eso nos pone muy contentos porque significa que estamos haciendo las cosas bien”.
Tardíamente, Roberto Uriarte, director de Federaciones y Clubes de la Subsecretaría de Deportes, salió a asegurar que la orden que dejó afuera al club de una norma que les permitiría quedarse en el lugar se originó por un error administrativo. Y adelantó que el problema se salvaría con el proyecto de ley que de inmediato fue ingresado por la manera favorable. Dicha iniciativa es para que el club reciba el permiso de uso a título precario y gratuito por el término de 20 años, con la salvedad de ser destinado “exclusivamente para el desarrollo de actividades deportivas, culturales, recreativas para sus afiliados y para la comunidad”, como lo que ocurre ahora.
Sin embargo, el error del Gobierno de la Ciudad generó suspicacias en todo el arco opositor de la Legislatura porteña. Fuentes consultadas por esta revista vinculan este traspié al intento de varios empresarios vinculados al macrismo para hacerse de un predio que serviría de estacionamiento a los miles de autos que vienen de la mano con los cientos de edificios construidos y a punto de construir, que le cambiaron el ritmo al barrio. “Al club nadie lo banca políticamente.
Y como nadie negoció por el Homero Manzi, se puede suponer que alguien quiere aprovecharse de esto. Dicen que hubo un error en la redacción del proyecto.
Pero en realidad hay alguien interesado en el predio porque de hecho hubo amenazas”, señalan desde la Legislatura. Se refiere a las amenazas telefónicas realizadas contra la presidenta del club, Patricia Daniel, y contra el papá de un chico de la escuelita de fútbol. “Los llamados fueron intimidatorios y ocurrieron el día de la movilización de los vecinos. Les dijeron que pararan de ‘hacer quilombo’ porque esto ya estaba dado”, cuenta Brain. Enterados de la llamada y asustados por las amenazas, varios papás que participaban de la protesta se pusieron nerviosos, se metieron dentro del club y no se animaban a salir del predio. “Se trata de gente común que ante una situación tan incómoda como una amenaza se asusta mucho. Pero ellos saben que si sacamos a este club sólo vamos a formar chicos preparados para jugar a la playstation mientras los encerramos en los departamentos.
Al haber tanta población en un barrio donde se construyen por lo menos tres torres por cuadra, no sobran lugares como este y menos aún ante la creciente demanda en esta zona de la ciudad para conseguir vacantes en jardines maternales”, sentenció la directora del jardín.
Para evitar nuevos “errores”, sería oportuno aclararles a los funcionarios porteños que un club social y deportivo no es lo mismo que un shopping

“EL DÍA DE LA MOVILIZACIÓN, LA DIRECTORA DEL CLUB Y UN PADRE RECIBIERON LLAMADOS INTIMIDATORIOS. LES DIJERON QUE PARARAN DE ‘HACER QUILOMBO’ PORQUE ESTO YA ESTABA DADO”, CUENTA LA DIRECTORA DEL JARDÍN.

OPINIÓN
UN NEGOCIO MENOS
Por Eduardo Epszteyn
Auditor de la Ciudad de Buenos Aires
Si bien el concepto del “estacionamiento pago” mediante la utilización de expendedores de tickets existe en casi todas las ciudades del mundo, cuando se quiere llevar adelante algo similar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires –bajo el gobierno actual del ingeniero Mauricio Macri– se hace mal y sin planificación.
Es necesario tener las cifras en cuanto a la cantidad y afluencia de vehículos barrio por barrio, hacer relevamientos, evaluar si hay necesidad en ese barrio en particular de controlar el exceso de vehículos (como sucede en el microcentro porteño) y en base a ello, proponer una solución técnica acorde teniendo en cuenta todas las variables.
Sin embargo, desde el macrismo todo se hace al revés.
Si la sospecha de los vecinos de Parque Chacabuco y Caballito es real y el objetivo de bajar de la lista de concesiones al Club Homero Manzi fuera instalar un estacionamiento, estaríamos nuevamente frente a una constante de este gobierno: improvisación, ineficiencia y detrás de cada proyecto, un negocio.


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