La imposibilidad científica de las teorías de Darwin, pone en entredicho el dogmatismo oficial de la ciencia.
“Desde los días de Darwin, la idea evolucionista ha dominado en gran medida las ambiciones y determinado los hallazgos de la antropología física, a veces en perjuicio de la verdad”. Wilson Wallis
“Los paleontólogos están habituados a fundar audaces teorías sobre hechos frágiles”. Richard Leakey
“El problema del origen del hombre continúa siendo un enigma”. William Strauss
“A veces, el antropólogo con su “hueso”, se vuelve tan peligroso como un perro con el suyo”. G. K. Chesterton
La Ley de Probabilidad echa por tierra la ´teoría´ de la evolución
¨Los años de trabajo en los laboratorios de todo el mundo, dotados de instrumentos de alta precisión, como ordenadores, probetas y microscopios, para crear secuencias de proteínas, moléculas o células, han dejado en evidencia, al mismo tiempo, la teoría de la evolución¨.
La hipótesis de que la vida haya evolucionado de la nada a través de unos eventos aleatorios como son las mutaciones -con el conocimiento actual del coste en horas de trabajo e instrumental que cuesta replicar la vida- ha quedado en evidencia.
Las posibilidades de que ese acto gigantesco haya podido producirse mediante una serie de cadenas de accidentes es tan despreciable, que se puede considerar nula. Las creaciones de la nanotecnología en los campos de la biomedicina, cosmética, alimentación, agricultura, construcción, industria química y de materiales o textil -y que forman ya parte de nuestra vida cotidiana- son la mejor prueba de ello.
El biólogo alemán Hoimar Von Dith furt, conocido evolucionista, es un buen ejemplo de que los propios ortodoxos de la teoría de la evolución saben que, cuanto más se avanza en la genética y en el conocimiento de la creación de la vida, más difícil resulta seguir sosteniendo que todo se debió a una compleja serie de mutaciones, es decir, de casualidades.
Dithfurt afirma lo siguiente en La noche secreta de los dinosaurios (Volumen 2. página 64) respecto a la controversia sobre si pudo aparecer por accidente o no:
¨¿Es en realidad posible que tal armonía surgiera solamente de coincidencias fortuitas? Ésta es la pregunta básica de toda la evolución biológica Si se responde: sí. es posible, es como demostrar la fe en la ciencia moderna de la naturaleza. Hablando críticamente, podemos decir que cualquiera que acepta la ciencia moderna de la naturaleza no tiene ninguna otra alternativa más que decir sí, porque apuntaría a explicar el fenómeno natural de modo comprensible e intentaría derivar éstas de leyes sin intromisiones metafísicas. De todos modos, en este punto, explicar todas las cosas por medio de leyes de la naturaleza, es decir, por las casualidades, es un signo de que no hay ningún lugar a donde huir. Porque, ¿qué otra cosa podría hacerse que no sea creer en las casualidades?¨.
El profesor turco Ali Demirsoy, defensor también de la Teoría de la Evolución, es otro de tantos evolucionistas que están comprendiendo el callejón sin salida en el que se han metido. Demirsoy afirma en ¨Herencia y Evolución¨ (Ankara. Meteksan Publishing, 1984, página 61) que ¨la posibilidad de la formación casual del Cito-cromo-C, (una proteína esencial para la supervivencia), es tan improbable como la posibilidad de que un mono redacte la historia de la humanidad en una máquina de escribir sin cometer ningún error¨.
Cuando Demirsoy se mete en otro tema polémico, como el origen de la mitocondria en la célula acepta ¨abiertamente la explicación de la casualidad¨ aunque sea ¨totalmente contraria al pensamiento científico¨.
Como puede contemplar el lector cada día en los medios de comunicación, el ser humano terrícola del siglo XXI está avanzando día tras día hacia la consecución de individuos, órganos, tejidos, células y moléculas creados artificialmente. Y todo ello, con una dedicación en horas, personal, material y sobre todo, voluntad, ingente.
Frente a esta evidencia, los científicos que defienden la leona que explica cómo esos mismos humanos aparecieron, nos quieren seguir haciendo creer que esa complejísima unión de moléculas y tejidos que dieron vida a los primeros organismos, derivó de una sucesión de casualidades a lo largo de un largo periodo de tiempo. Es decir que, gracias a que ese proceso se extendió durante millones de años, fue posible que esas casualidades fueran aconteciendo. Los ataques a la teoría de la evolución (no lo olvidemos, sigue siendo una teoría) por parte de científicos de prestigio de todas las ramas del saber han provocado -sin duda-, que en los últimos años se estén produciendo hallazgos de esqueletos que parecería podrían dar una explicación racional a esta teoría, anticipada por Darwin: ¨Si mi teoría es correcta, innumerables variedades intermedias, que vincularían más ajustadamente todas las especies del mismo grupo, deben haber existido con seguridad... En consecuencia, evidencias de su anterior existencia podrían encontrarse solamente entre los restos fósiles¨.
El siglo XX vivió una explosión de la paleoantropología. Se emplearon ingentes recursos para encontrar ese eslabón perdido, esos homínidos, semi-monos, semi-humanos. que validarían la teoría de la evolución.
Gracias a las excavaciones subvencionadas por los gobiernos, similares descubrimientos se deberían hallar entre el pez y el anfibio y entre el reptil y el ave, entre otros eslabones necesarios para sostener la cadena de la evolución. El excelente libro ¨El timo del Evolucionismo¨, de Harun Yahya, ha hecho pedazos esta teoría evidenciando, los fraudes cometidos para sostenerla.
El mundo de la ciencia se convierte en otro capítulo más de la gran conspiración cuando nos enteramos de que eslabones como el Archaaeopteryx, guardado en el Museo de Historia Natural de Londres, que ligarían a los dinosaurios con los pájaros, eran un fraude. El físico israelita Lee Spetner fue el primero que notó en su superficie unas tallas artificiales que lo invalidaban. Tras un corto periodo en el que los científicos oficiales desdeñaron esas acusaciones, dos renombrados disidentes, Alfred Hoyle y Wickramasinghe, apoyaron la tesis del israelita. Finalmente, el Museo retiró el fósil de la vista del público -que había llegado en el siglo XIX de manos de un investigador de Baviera- interesado en apoyar las tesis de Darwin.
Aunque pueda parecer una cuestión meramente científica, la disyuntiva que está detrás de este debate -comenzado en el siglo XIX- es si el hombre está más cercano al mono o a una especie o entidad superior. Es decir, cuál es el espejo en el que se puede mirar y cuál es el camino que le queda por recorrer. Durante más de un siglo, se nos hizo creer que los adorables simios eran los seres más parecidos a nosotros. A lo largo de la pasada centuria se creyó haber hallado esas especies intermedias y en grado de su mayor cercanía al mono o al hombre moderno, recibieron los nombres de Australopitecus, Homo Erectus, Homo Habilis, Hombre de Neandertal y Hombre de Cromagnón. Los dos últimos son considerados Horno Sapiens, es decir, seres humanos, aunque nombrado Erectas y al eslabón intermedio se le calificó de Habilis, es decir, un homínido con capacidades intelectuales que habría que considerar mitad hombre, mitad mono.
Siempre teniendo presente esta teoría, los cazadores de fósiles, con la familia Leakey a la cabeza, se marcharon a África con la esperanza de encontrar estos esqueletos que apuntalaran su teoría Y. supuestamente, la encontraron en la década de los 60.
De acuerdo a la tesis de los Leakey esta nueva especie que clasificaron como Homo Habilis, tenía una capacidad craneal relativamente grande así como la disposición para caminar erguido y usar herramientas de madera y de piedra. Por lo tanto podía haber sido el ancestro del hombre.
Sin embargo, a finales de los años 80 del siglo XX, se hallaron nuevos fósiles de esta misma especie que hicieron cambiar de opinión a los propios ortodoxos. Investigadores como Bernard Wood y C. Loring Brace, que analizaron estos fósiles, pasaron a calificar al Homo habilis como Australopitecus Habilis, es decir, monos de Sudáfrica capaces de usar herramientas.
¿La razón?
Sus esqueletos tenían brazos largos, piernas cortas, los dedos de las manos y de los pies eran apropiados para trepar, su estructura maxilar era muy parecida a los monos actuales y su volumen craneal (de 550 centímetros cúbicos) les hacía emparentarse con los monos. Es decir, que eran tan parecidos a los monos que sólo podían ser... ¡monos!.
Lo mismo le sucedió a otras especies que aparecieron durante un tiempo en los archivos evolucionistas, como el Ramapiteco, que acabó volviendo a ser considerado, un mono común (Bemard Wood, Mark Collard, The Human Gemís, Science, vol 284, N° 5411,2 abril 1999. p. 65-71).
Visto que el Homo Habilis había perdido fuerza como eslabón perdido, el antropólogo Richard Leakey, rutilante estrella de los antropólogos evolucionistas, descubrió en Kenia, en 1972, el Homo Rudolfensis, llamado así porque apareció cerca del río Rudolf. La jugada del tal Leakey merece aparecer en los anales mundiales de los timos pues el cráneo que presentó como KNM-ER 1470 y que fue datado con una edad de 2,8 millones de años, era -según el profesor Tim Bromage, quien analizó por computadora el citado rostro en 1992- ¨el resultado de un ensamblado anormal. (...) cuando (el KNM-ER 1470) fue reconstruido por primera vez, la frente fue ajustada al cráneo en una posición casi vertical, de manera muy parecida a la que exhibe en los rostros planos humanos modernos. Pero estudios recientes de las relaciones anatómicas muestran que, en vida el rostro debería haber sobresalido considerablemente, dándole un aspecto de mono, como los rostros de los Australopitecos¨.
En otras palabras, que el tal Leakey, con todo su rostro -y nunca mejor dicho-, había unido los pedazos que halló, ¡a su conveniencia!, dotándole de la apariencia de hombre-mono que. posteriormente, las revistas de divulgación ¿científica? irían conformando en nuestro imaginario colectivo como esos seres mitad humanos mitad monos que nos antecedieron. El modelo Planeta de los simios, vaya.
Otros científicos que estudiaron el caso han reconocido que el Homo Rudolfensis es otro mono mas, incluidos, los propios evolucionistas, como el paleoantropólogo J. E Cronin (J. E Cronin. N. T. Boaz, C. B. Stringer, Y. Rak. Tem¡x and Mtxle in Hominid Evolution. Nature, Vol 292, 1981, p. 113-122).
Por el lado del Homo, tanto Erectus como Cromagnón o Neandertal, las investigaciones de los últimos años y que los medios de comunicación oficiales se han negado a ensamblar para que los seres humanos no nos demos cuenta del error en el que hemos vivido, han supuesto verdaderos varapalos para la teoría de la evolución. Las conocidísimas investigaciones de Atapuerca, Burgos (España) han puesto de manifiesto, por un lado, que los hombres de Neandertal y de Cromagnón convivieron durante miles de años, por lo que no se puede hablar de una evolución propiamente dicha de uno a otro. Todavía más: las investigaciones acerca de los cráneos y esqueletos hallados, demuestran que no hay distancia evolutiva entre el Hombre de Neandertal y grupos de seres humanos que existen actualmente como los pigmeos o los aborígenes australianos.
Los hombres de Neandertal enterraban a sus muertos, tenían instrumentos musicales y tenían prácticamente las mismas capacidades que los Cromagnón, de manera que las diferencias hasta ahora valoradas, han desaparecido como la espuma.
Pero es que, la realidad todavía va más allá: los fósiles tenidos como Erectus. aparecidos en Asia, es decir, el Hombre de Java y el de Pekín, se ha demostrado que pertenecen, en realidad, a seres humanos con pocas diferencias con los actuales.
Dado que los restos asiáticos habían constituido un fiasco, la investigación evolucionista se volvió a centrar en África, donde se encontraron otros Hornos Erectus, como el Niño de Turkana y que se admitió podía pasar como una especie de Neandertal - que es un ser humano moderno, como hemos visto.
Al efectuar comparaciones entre estos restos y los de los seres humanos modernos, los científicos evolucionistas, incluido Leakey, finalmente reconocieron que no había más diferencia entre estos fósiles y el ser humano actual que las que se pueden hallar entre las diferentes razas de seres humanos modernos. El Profesor William Laughlin, de la Universidad de Connecticut, realizó extensos exámenes anatómicos sobre los esquimales y los nativos de las Islas Aleutianas y advirtió que sus esqueletos eran extraordinariamente similares a los del Homo Erectus. De lo cual, concluyó que todas esas razas, en realidad eran distintas variedades de Homo Sapiens (hombre moderno).
Las dataciones oficiales procedentes de los propios vestigios de estos supuestos eslabones entre el ser humano y el mono han terminado de enterrar la pretendida credibilidad de esta teoría. Se supone que los Australopitecos vivieron desde hace cuatro millones de años hasta hace un millón de años. Los Homo Habilis, supuestamente, vivieron hasta 1,7 - 1.9 millones de años, mientras que el Homo Rudolfensis, supuestamente más adelantado que el Habilis, tiene 2,5 millones de años de antigüedad, lo que le hace más antiguo que su ancestro...
A todo esto, el supuesto Homo Erectus apareció entre 1,6 y 1,8 millones de años, lo que le hace coetáneo de su supuesto antepasado, el Homo Habilis.
Corroborando estos datos, el antropólogo Louis Leakey encontró fósiles de Australopitecos, Homo Habilis y Homo Erectus muy cerca entre sí en la región Olduvai Gorge, en Tanzania, que es conocida como La cuna de la Humanidad. La cercanía de ambos fósiles en el segundo estrato desmiente que estos linajes descendieran los unos de los otros. Esta nueva auto-derrota de la teoría de la evolución hizo que el famoso paleontólogo de la Universidad de Harvard y escritor de best sellen, Stephen Jay Gould, preguntara retóricamente: ¨¿En qué queda nuestra escala si coexisten tres linajes de homínidos -el Australopiteco africanus, el fornido Australopiteco y el Homo habilis- sin que ninguno de ellos derive claramente del otro?¨ (S. J. Gould: Natural History, Vol 85,1976, p. 30).
La puntilla a esta teoría se la da el propio Homo Sapiens: la posibilidad de que el ser humano haya aparecido mucho antes de lo que pensamos, concretamente, hace un millón de años. Y fue el propio Louis Leakey, paladín de estas búsquedas, como hemos visto, quien desenterró las dudas.
En 1932, descubrió en la región de Kanjera, cerca del Lago Victoria en Kenya, varios fósiles que pertenecían a la Época del Pleistoceno Medio, los cuales no tenían ninguna diferencia con el ser humano moderno. Y esa época significa, nada más y nada menos, un millón de años atrás. Dado que este descubrimiento puso al árbol genealógico evolutivo patas arriba, fue despreciado por algunos paleoantropólogos evolucionistas, que han tenido que soportar auto-sabotajes a sus propias teorías.
La antropóloga norteamericana Virginia Stin McKyntire descubrió en Coeyatlaco, México, un esqueleto humano que un geólogo dató en 250.000 años cuando, supuestamente, no existía el ser humano. A pesar de que la datación fue corroborada posteriormente, McKinntyre fue coaccionada por la ortodoxia científica para que se desdijera de su afirmación. Como no lo hizo, le retiraron la subvención y fue progresivamente apartada de los foros de paleoantropología en una persecución que se ha repetido en numerosas ocasiones. En 1979, en Laitoli, Tanzania, se hallaron unas huellas humanas sobre unos depósitos volcánicos con una antigüedad de 3,6 millones de años. Calificadas por el antropólogo Leakey de Australopitecus, tiempo después se demostró que eran de seres humanos como los actuales. Según investigadores como el hispano-irlandés Colin Rivas, existen muchos otros descubrimientos, apartados en los museos, que demuestran que la aparición del ser humano en la Tierra fue muy anterior a lo que nos están contando.
En el año 2007, seguramente como consecuencia del empuje de la teoría del diseño inteligente, se produjeron muchos supuestos descubrimientos de eslabones perdidos. Y digo supuestos porque fueron noticias espectaculares, que suelen contener mentiras.
Sin duda, el más increíble de todos estos descubrimientos fue realizado por el profesor Unter Tan, de la Universidad Cukurova de Adana, Turquía.
Nada menos que una familia que caminaba a cuatro patas y a la que se consideró como un eslabón perdido entre el hambre y el mono. Se trataría, según Tan, de un acontecimiento evolutivo puntual, como ya propusieron en su día los biólogos Stephen Jay Gould y Richard Lewontin. y no de una evolución gradual, como tradicionalmente sostiene la linea darviniana clásica. En realidad, la siniestra noticia correspondía a unos seres humanos con unas malformaciones genéticas que les impedían caminar con normalidad... una más de las fabulaciones científicas para sostener una teoría insostenible...
Pero los evolucionistas no han tenido que soportar desastres únicamente en el campo de la Paleoantropología sino que el advenimiento de la Astrobiología ha terminado de echar por tierra la teoría de la evolución a partir de la nada. La culpable es la teoría de la Panspermia cósmica, es decir, que la semilla de la vida llegó a la Tierra en forma de meteorito.
Después de décadas siendo despreciada, ha acabado por ser aceptada por la ortodoxia científica con lo que, implícitamente, han terminado por enterrar el principio número uno de la evolución: que la vida se formó, en la Tierra, a través de la casualidad.
Pero es que el defensor de la Panspermia Cósmica, el eminente astrofísico británico Fred Hoyle, publicó varios libros aludiendo al origen extraterrestre del ser humano, como pruebas de que la vida es cósmica y fuerza vital cósmica, ademas de relatos de ciencia ficción en los que camuflaba sus ideas más avanzadas.
Hoyle pasa por ser el acuñador del término, junto a Chandra Wickramsinghe (1978), pero ya el sabio griego Anaxágoras, en el siglo V a. C, había propuesto que ¨semillas por doquier¨ conformaban la materia, tanto inerte como viva. Los varapalos que Hoyle otorgó a la ciencia oficial hicieron que la Academia de las Ciencias sueca evitara otorgarle el lógico Premio Nobel... y se lo diera a uno de los mejores seguidores de su teoría, Willy Fowler.
Como vemos, las investigaciones genéticas de las últimas décadas han ido poniendo en entredicho progresivamente la posibilidad de que el azar pudiera haber creado la vida.
Y así, un científico evolucionista tan renombrado como el descubridor del ADN, F.Crick, admitió finalmente la panspermia dirigida, es decir, que la vida no llegó de un cometa por azar, sino que fue conscientemente sembrada en nuestro mundo.
¨Parece improbable que los organismos vivos extraterrestres pudieran haber alcanzado la Tierra, ya sea como esporas conducidas por la presión de la radicación de otra estrella o como organismos vivos incrustados en un meteorito. Como alternativa, hemos considerado la Panspermia Dirigida, la teoría de que los organismos fueron deliberadamente transmitidos a la Tierra por seres inteligentes de otro planeta. Creemos que es posible que la vida alcanzara la Tierra de esa manera, pero la evidencia científica es inadecuada actualmente como para decir algo acerca de esa posibilidad. Prestamos atención a los tipos de evidencia que pudieran arrojar una luz adicional sobre el tema¨.
En otras palabras, que la ciencia oficial, o al menos una parte de ella, se ha apuntado al diseño inteligente. Existen científicos que todavía se han atrevido a llegar más lejos, poniendo el foco de atención en el famoso ADN basura o ADN inútil que, curiosamente, constituye el 97% de nuestro código genético (huelga explicar lo que quieren decir quienes a nombran como basura a la mayor parte de nuestros códigos genéticos).
Dos respetados y conocidos científicos australianos publicaron un artículo en la revista Astrobiology en el que sugerían, nada más y nada menos, que: ¨podrían haberse producido intercambios tempranos de material genético entre algunos de nuestros ancestros y algunas formas de vida alienígena¨. El astrobiólogo Paul Davies, profesor de Filosofía Natural en el centro Australiano de Astrobiología de la Universidad Macquarie y Charles Lineweaver, astrofísico de la también australiana Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sydney, proponían que ese ADN del que hoy día desconocemos su utilidad, podría ser, por un lado, la explicación de nuestro origen y por otro lado, la clave para nuestra futura evolución...
¨Las evidencias han hecho que los evolucionistas auto saboteen sus propias creencias¨
FÓSILES POLÉMICOS
Análisis Crítico sobre la evidencia fósil del origen del Hombre
Por el Dr. Raúl O. Leguizamón
LA FALSA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN
Hay dos explicaciones de cómo Ud. y todos los otros seres humanos llegamos a vivir. Es verdad: Sólo dos y no más. Una de ellas dice que el hombre se originó hace miles de millones de años cuando un cataclismo impulsó a la materia sin vida a que se transformara en un pequeño ser viviente. Esta explicación afirma que este microscópico animal sufrió graduales cambios durante esos miles de millones años, llegando a constituirse en cada ser viviente que nunca antes vivió, incluyendo a Ud. y al resto de los hombres.
Ud. conoce esta hipótesis: se llama la evolución. Ud. sabe que esta hipótesis también dice que cada forma de vida vegetal llegó a la existencia por accidente. Esto quiere decir que todas las hierbas que Ud. conoce, las flores, los árboles, todos los procesos asombrosos que ocurren en el mundo de las plantas, como la fotosíntesis y la polinización, llegaron a la existencia y continúan como están por puro accidente.
Ud. probablemente cree que la hipótesis de la evolución es verdadera. Ud. la ve presentada en TV, la oye en la escuela; Ud. la lee en libros y revistas. Muy probablemente Ud. cree que los seres humanos son simplemente animales evolucionados de especies inferiores.
Le proponemos realice una pequeña reflexión sobre las diez razones de por qué la evolución es imposible. (Pregunte a cualquier maestro de ciencia si cada razón no es 100% verdadera).
1) La asombrosa tierra:
Un globo de agua, aire, gravedad, calor, suelo y miles de otras características inexplicables, son tomadas por los evolucionistas puros como sucedidas por accidente antes de que la era de la evolución hubiera comenzado. No es nada científico basar una teoría en algo imposible, y es imposible, fuera de todo análisis racional, sostener que la tierra (y todo el universo!) adquirió su equilibrio, su complejidad, precisión y volumen accidentalmente. Sin embargo la evolución pura comienza sosteniendo que esta magnífica tierra sólo llegó a ser como es por accidente. Esta no es una asunción científica, y cualquiera que diga que lo es, está dando a Ud. una opinión no científica.
2) No es científico decir que la vida viene de materia muerta.
Este concepto, llamado ¨generación espontánea¨ es sencillamente rechazado por los
científicos. Sin embargo la evolución está basada justamente en esta idea rechazada. En un tiempo no había vida; solamente materia muerta. Eso es lo que se llama ¨generación espontánea¨, un mito no científico. ¿Cree Ud. que es correcto apoyarla como verdadera por TV, las escuelas, los libros y las revistas?
3) La hipótesis de la evolución está basada también en la posición de que la vida evolucionó muy gradualmente tras miles de millones de años durante los cuales las condiciones en la tierra permanecieron virtualmente invariables.
Esto se llama el ¨uniformismo¨. La evidencia muestra claramente que la tierra ha sufrido cambios violentos (vegetación tropical en las regiones polares, conchas marinas en las altas montañas, animales congelados tan rápidamente que todavía tiene alimento sin digerir en sus estómagos, etc.). Las escuelas deben dejar de ensañar a sus alumnos la evolución como científica. LA EVOLUCION NO ES CIENTIFICA. Es anti-intelectual creer algo que puede ser probado como imposible!.
4) La Selección Natural fue la idea principal de Darwin de cómo sucedió la evolución:
Los más fuertes y capaces sobreviven, y los menos aptos mueren. Muy bien ¿Pero dónde está la evolución en esto? Porque un determinado conejo pueda correr más rápido o saltar más alto y así pueda vivir y reproducir más conejos, de ninguna manera implica que el conejo (ni su prole) sería más apto y no más apto para sobrevivir. La ¨selección natural¨ no puede explicar la evolución.
5) Por muchos años, los científicos evolucionistas trataron de sostener que las mutaciones explican cómo sucedió la evolución.
Actualmente se sabe y es admitido por los científicos que las mutaciones son dañosas y/o mortales. Hoy se ha probado que las mutaciones dañan o matan, más que mejorar, como sostiene la teoría de la evolución. Todavía los evolucionistas creen que una en cientos de miles (o en un millón) de mutaciones es útil, y que ese accidente ha seleccionado éstas y las ha transformado e toda la vida que existe. Nadie ha visto nunca una mutación positiva, y nadie puede describir una. Las mutaciones no pueden explicar la evolución, y quien dice que puede ser no está hablando como un científico.
6) Estudiantes, ¿Cuántas veces han visto y oído que los científicos probaron la evolución en los restos fósiles, en los huesos? Aquí está la verdad; que algún científico lo niegue si puede:
No hay un hueso en todo el mundo que pueda probar que un animal evolucionó en otro. Todas las ilustraciones que hay en tus libros para convencerte de que el hombre evolucionó de criaturas tipo mono (el hombre de Java, el hombre de Neanderthal, el hombre de Nebraska), todo ha sido comprobado no ser el eslabón perdido. Ha sido probado que son ya monos, ya hombres, pero no son monos transformándose en hombres. El así llamado hombre de Nebraska fue estructurado sobre la evidencia de un diente que resultó ser el diente de un cerdo extinguido!. No hay mono-hombres porque la evolución es un gran engaño. La supuesta evolución del caballo, eohippus, la cual, sin dudas, está en tu libro de ciencia, ha sido probada como imposible. ¿Su libro no le cuenta que Haeckel fue rechazado de la universidad por desnaturalizar la verdad acerca de los embriones? ¿Te cuenta que exhaustivos experimentos probaron más allá de toda duda que las mutaciones nunca pueden explicar la evolución? Pide a tu profesor de ciencias que te hable acerca de las grandes decepciones que no pueden mantenerse bajo el nombre de ciencia. Todos los fósiles muestran especímenes completos. No hubo cambio en ninguno. Los verdaderos científicos deben ver los restos fósiles y admitir que ningún fósil que haya sido descubierto muestra un animal transformándose en otro.
7) Es un hecho científico incuestionable que dos clases distintas de
animales no pueden reproducirse.
Este proceso puede observarse con las mulas estériles y ciertos frutales híbridos. Otra vez, la evolución sostiene que sucede lo que no sucedió, ni puede suceder, -aún con un plan cuidadoso- mucho menos por accidente.
8) El ADN (abreviatura del ácido desoxirribonucleico) prueba que la
evolución es imposible.
El ADN, una simple manchita del tamaño de un punto al final de una oración, cuando Ud. primeramente fue concebido contiene toda la información acerca de cómo va a ser Ud. cuando crezca. ¿Puede algo semejante suceder por accidente? Su ADN ¨sabe¨ qué color será su pelo, el color de sus ojos, cuál será su altura, todo lo que Ud. es y será. Sin embargo, la idea evolucionista está basada en el tipo de cambio no permitido por el ADN. ¿Pueden seguir siendo enseñadas tales ideas como científicas por personas honradas?.
9) Dos leyes de la Física (la ley de la Conservación de la Materia/Energía, y la ley del Aumento de Entropía) contradicen abiertamente la teoría de la Evolución.
Todo conocimiento de Ciencia dice que estas leyes son inflexibles. Son leyes científicas. No son hipótesis. No obstante, la hipótesis de la evolución exige leyes que estas leyes de hierro se destruyan y que se pongan a un lado. La energía por sí misma no produce sistemas complejos en funcionamiento. Esto necesita en plan y quien lo planee!. Grandes períodos de tiempo no hacen que las cosas mejoren (que se vuelvan más complejas), como sostiene la teoría de la evolución. Por el contrario, grandes períodos de tiempo causan decadencia y degeneración, lo opuesto a la evolución. La Primera y Segunda Ley de Termodinámica prueban que la evolución es imposible.
10) Las matemáticas prueban que la evolución es imposible.
Las computadoras prueban que la evolución es imposible. Carlos Eugenio Guye, un matemático suizo, ha calculado la posibilidad de que una molécula de una simple proteína haya sido formada por accidente, de 1 en 10 seguido de 320 ceros. Otro matemático, el Dr. Mueller, estimó la probabilidad de la evolución de un caballo, de 1 en 1 seguido por un millón de ceros, (¡este número requeriría 1500 páginas para escribirlo!). Entonces la señora del caballo ha tenido que evolucionar al mismo tiempo y en el mismo lugar, ¿no es así? ¿Qué sucedió entonces con el resto de los reinos animal y vegetal? Comienzas a ver por qué la teoría de la evolución no tiene credibilidad. Una persona tiene que negar toda ciencia y toda lógica para creer que la teoría de la evolución pueda explicar la vida sobre la tierra.
Al comienzo de este estudio se estableció que había solamente dos explicaciones de cómo todo llegó a la existencia. Usted ha visto una de estas explicaciones, la explicación accidental o evolución no es científica. La ciencia, aunque tiene limitaciones definidas puede probar que la evolución es un gran engaño anti-científico. La ciencia, si ha de servir a la verdad, debe cooperar en la corrección de este gran error.
Una vez que la evolución esté probada ser no científica, esto es lo que sabremos: Que la vida y todo lo demás que existe es el resultado de un plan más bien que de un accidente. Ya sabemos que donde hay un plan hay un planificador. De aquí sabremos que la vida y todo lo demás fue planeado y tiene Quién lo planeó.
Usted es parte de un maravilloso plan que tiene significado y propósito hasta en el más pequeño detalle.
Dios Padre Todo Poderoso es la segunda explicación de la creación:
La Creación es una parte inseparable de la Biblia. Jesucristo, Redentor, Salvador y total fundamento de la Biblia, nunca dio a entender que el hombre sea un animal desarrollado, por el contrario afirmó con toda su autoridad que ¨Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer¨. (San Marcos 10:6), a continuación transcribimos unos pocos textos bíblicos de los muchos que podríamos citar, que afirman la creación, pues ella es doctrina bíblica muy clara, negarla es negar la misma Biblia y apoyar teorías ridículas.
¨Al principio Dios creó el cielo y la tierra.¨ (Génesis 1:1)
¨Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. La creación del hombre y la mujer. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo.¨ (Génesis 2:4).
¨Y al crearlos, los hizo varón y mujer, los bendijo y los llamó Hombre.¨ (Génesis 5:1)
¨Será un signo perdurable entre yo y los israelitas, porque en seis días el Señor hizo el cielo y la tierra, pero el séptimo día descansó y retomó aliento.¨ (Exodo 31:17)
¨Y Esdras dijo: «¡Tú eres el Señor, sólo tú! Tú hiciste los cielos, lo más alto del cielo y todo su ejército, la tierra y todo lo hay en ella, los mares y todo lo que contienen, A todo eso le das vida. y el ejército del cielo se postra ente ti.¨ (Nehemías 9:6)
¨La ayuda me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.¨ (Salmos 121:2)
¨El respondió: «¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer.¨ (Mateo 19:4)
¨Al oírlos, todos levantaron la voz y oraron a Dios unánimemente: «Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos.¨ (Hechos 4:24)
¨Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.¨ (Hechos 17:25)
¨Cuan pequeño sería Dios si después de haber creado este inmenso Universo poblara en el únicamente al diminuto planeta Tierra. Ese no es el Dios que yo conozco¨. Papa Juan XXIII
¨El crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur.¨ JOB 9:9
¨¿Anudas tú los lazos de las Pléyades o desatas las cuerdas del Orión? ¿Haces salir las Híadas a su tiempo y guías a la Osa y sus cachorros? ¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Regulas su dominio sobre la tierra?¨. JOB 38:31-33
¨El que hace las Pléyades y el Orión, el que cambia las tinieblas en aurora y la luz del día en oscuridad, el que convoca a las aguas del mar y las derrama sobre la tierra, se llama «el Señor».¨. AMÓS 5:8
ASÍ HABLÓ EL PADRE PÍO (14.06.74)
Reportero: ¨Padre, dicen que en los otros planetas hay también criaturas de Dios.¨
P. Pio: ¿Pues qué? ¿Querrías, que no las hubiera y que la Omnipotencia de Dios se limitase al pequeño planeta Tierra? ¿Querrías que no existieran más criaturas que amen al Señor?
Reportero: ¨He estado pensando que la Tierra no es nada en comparación con los astros y todos los demás planetas.¨
P. Pio: ¨Así es. Y nosotros, salidos de la Tierra, no somos nada. Claro que el Señor no habrá restringido Su gloria a este pequeño planeta. En otros, existirán seres que no habrán pecado como nosotros.¨
REVELACIONES DE JESÚS A MARÍA VALTORTA EN REFERENCIA A OTROS MUNDOS HABITADOS
El Señor mismo le reveló a la mística italiana María Valtorta (1897-1961) la pluralidad de muchos planetas y lunas habitados, pues le dijo en cierta ocasión:
¨¡Sería un Dios Creador bien pequeño y limitado si no hubiese creado más mundos habitados que la Tierra! Con un latido de mi querer suscité mundos y más mundos de la nada y los proyecté, como polvillo luminoso, por la inmensidad del firmamento. La Tierra, de la que tan orgullosos y ufanados estáis, no es si no uno de los polvillos, y no el más grande, de los que giran por el infinito. Pero sí el más corrompido. Vidas y más vidas pululan en millones de mundos que son delicia de vuestra vista en las noches serenas y la perfección de Dios os descubrirá las maravillas de esos mundos cuando podáis ver con la vista intelectual del espíritu reunido a Dios¨., Cf. Revelación del 22 de Agosto de 1943. (Escritos con Aprobaciones Eclesiásticas).
¨El hecho de que una opinión haya estado muy difundida no es prueba alguna de que no sea totalmente absurda; y, por cierto, en vista de lo tonta que es la mayoría de la humanidad, una creencia extendida tiene más posibilidades de ser necia que de ser sensata¨. (Bertrand Russell)
Del Big Bang al planeta tierra.
Hay algo que encontramos en el libro del Génesis que la teoría del Big Bang no explica. Este video de Goya producciones, realizado con imágenes extraordinarias y testimonios significativos de teólogos y científicos, nos narra por qué la creación es compatible con la teoría de la evolución.
¿Existe Dios? Albert Einstein
Historia veridica. La conversación se dió entre Albert Einstein y un profesor. A traves de esta propaganda se intenta demostrar cuan importante es la educación religiosa en las escuelas. Lo que se observa en el video es una conversación entre un humilde estudiante que cree en Dios y un profesor de la Universidad de ateos arrogantes que intenta demostrar que Dios es maligno.
¿DIOS ES BUENO?
¿Si Dios es bueno entonces por qué existe el mal?
Un estudio revela que historia geológica contradice a Darwin
La teoría de Charles Darwin de la evolución gradual no es compatible con la historia geológica, tal y como concluye el geólogo de la Universidad de Nueva York Michael Rampino en un ensayo publicado en la revista Historical Biology.
De hecho, Rampino respalda una teoría más precisa de la evolución gradual, que postula que los largos periodos de estabilidad evolutiva se ven afectados por las extinciones en masa de la vida, y que fue propuesta por el escocés Patrick Matthew antes de que Darwin publicase su obra sobre el tema.
¨Matthew descubrió y claramente enunció la idea de selección natural, aplicándola al origen de las especies, y la puso en el contexto de un registro geológico marcado por extinciones en masa catastróficas seguidas de adaptaciones relativamente rápidas¨, dice Rampino, cuya investigación sobre los eventos catastróficos incluye estudios sobre las erupciones volcánicas y los impactos de asteroides.
¨A la luz de la reciente aceptación de la importancia de las extinciones en masa catastróficas en la historia de la vida, tal vez sea hora de reconsiderar el punto de vista evolutivo de Patrick Matthew, mucho más en consonancia con las ideas actuales sobre la evolución biológica que la visión de Darwin¨.
Matthew (1790-1874) publicó una declaración sobre la ley de la selección natural en el apéndice a su libro de 1831 ´Madera Naval y Arboricultura´. A pesar de que tanto Darwin y su colega Alfred Russel Wallace reconocieron que Matthew fue el primero en establecer la teoría de la selección natural, los historiadores han atribuido su génesis a Darwin y Wallace. Los cuadernos de Darwin muestran que llegó a esta idea en 1838, y compuso un ensayo sobre la selección natural ya en 1842, años después de que el trabajo de Matthew apareciera. La teoría de Darwin y de Wallace fue presentada oficialmente en 1858 en una reunión de la sociedad científica en Londres. ´El Origen de las Especies´ de Darwin apareció un año después.
En el apéndice de ´Madera Naval y Arboricultura´, Matthew describió la teoría de la selección natural en una forma de la que más tarde se hizo eco de Darwin: ¨Hay una ley natural universal en la naturaleza, que tiende a hacer que de todos los seres reproducidos sobreviva el mejor adecuado a su condición ... A medida que el ámbito de la existencia es limitado, son sólo los más resistentes, más robustos, y mejor adaptados a las circunstancias particulares, los que son capaces de luchar para alcanzar la madurez...¨.
Sin embargo, en la explicación de las fuerzas que intervinieron en este proceso, Matthew vio los eventos catastróficos como un factor primordial por el cual las extinciones masivas fueron cruciales para el proceso de la evolución. Cuando Darwin publicó su ´Origen de las Especies´ casi tres décadas más tarde, rechazó explícitamente el papel del cambio catastrófico en la selección natural: ¨La vieja idea de que todos los habitantes de la Tierra fueron barridos por catástrofes en períodos sucesivos es muy general, y se ha dado por vencida¨ escribió.
En cambio, Darwin esbozó una teoría de la evolución basada en la continua lucha por la supervivencia entre los individuos dentro de las poblaciones de especies existentes. Este proceso de selección natural, según él, debería dar lugar a cambios graduales en las características de organismos supervivientes.
Sin embargo, como señala Rampino, ahora se entiende comúmmente que la historia geológica está marcada por largos períodos de estabilidad con cambios ecológicos que ocurren en forma episódica y rápidamente, poniendo en duda la teoría de Darwin de que ¨la mayoría de los cambios evolutivos se llevó a cabo muy poco a poco por la competencia entre los organismos cada vez mejor adaptados a un ambiente relativamente estable¨.
¨La contribución de Matthew fue ignorada en gran medida en su momento y, con pocas excepciones, en general, sólo merece una nota al pie en los desarrollos modernos del descubrimiento de la selección natural¨, concluye Rampino. Otros han dicho que la tesis de Matthew fue publicada en un lugar demasiado oscuro para ser vista por la comunidad científica, o que la idea estaba tan adelantada a su tiempo que no se podía conectar con los conocimientos generalmente aceptados, informa la Universidad de Nueva York. http://www.aciprensa.com/noticias/un-estudio-revela-que-historia-geologica-contradice-a-darwin/#.UWLs7KLV4xI
Benedicto XVI discute sobre Darwin
En un claro no al evolucionismo radical, el Papa Benedicto XVI se dirigió esta mañana a los miembros de la Pontificia Academia para las Ciencias y precisó que Dios es el fundamento de toda la creación.
En sus palabras pronunciadas en la Sala Clementina del Vaticano ante los miembros de este dicasterio que inician hoy su Asamblea Plenaria sobre el tema ¨Mirada científica a la evolución del Universo y la Vida¨, el Santo Padre, sin embargo, dejó en claro que el principio de la creación no se opone a la idea de una evolución no absoluta.
¨En este contexto –continuó el Pontífice– los asuntos ligados a la relación entre la lectura que las ciencias hacen del mundo y la lectura ofrecida por la Revelación Cristiana emergen naturalmente. Mis predecesores, el Papa Pío XII y el Papa Juan Pablo II notaron que no existe oposición entre el entendimiento de la fe de la creación y la evidencia de las ciencias empíricas¨.
Benedicto XVI precisó además que ¨la filosofía en sus inicios había propuesto imágenes para explicar el origen del cosmos sobre la base de uno o más elementos del mundo material. Esta génesis no era vista como una creación, sino como una mutación o transformación; e incluía una especie de interpretación horizontal del origen del mundo¨.
¨Un avance decisivo –prosiguió– en el entendimiento del origen del cosmos fue la consideración del ser y la preocupación de la metafísica con la pregunta más básica sobre el primer origen trascendente del ser¨. ¨Para desarrollar y evolucionar, el mundo necesitaba primero ser, es decir salir de la nada hacia el ser. Tenía que estar creado: en otras palabras, por el primer Ser que es tal por esencia¨, añadió.
El Santo Padre explicó además que ¨afirmar que la fundación del cosmos y su desarrollo está en la sabiduría providente del Creador no significa decir que la creación solo tiene que ver con el inicio de la historia del mundo y la vida. En vez de eso implica que el Creador funda estos desarrollos y los mantiene, los hace evolucionar y los sostiene continuamente¨.
Tras recordar cómo Santo Tomás de Aquino afirmaba que la ¨creación no es un movimiento ni una mutación¨ sino ¨la relación fundacional y continua que une a la criatura con su Creador porque Él es la causa de todo ser y en lo que se convierta¨, el Pontífice comentó que el Cristianismo ha permitido en las personas la posibilidad de acercarse a un libro, ¨imagen querida por muchos científicos¨.
¨Galileo vio la naturaleza como un libro cuyo autor es Dios en la misma forma en que las Escrituras tienen a Dios como su autor. Es un libro cuya historia, cuya evolución, cuya ´escritura´ y significado, ´leemos´ de acuerdo a las diferentes aproximaciones de las ciencias, mientras presuponemos todo el tiempo la presencia fundacional del autor que ha querido revelarse a sí mismo en ella¨.
¨Esta imagen –dijo luego el Papa– también nos ayuda a entender que el mundo, lejos de originarse del caos, parece un libro ordenado; es un cosmos. Pese a los elementos de lo irracional, caótico y destructivo en los largos procesos de cambio en el cosmos, éste sigue siendo ´legible´. Tiene una ´matemática´ interior. La mente humana puede entonces comprometerse en una ´cosmografía´ estudiando los fenómenos mensurables y también en una ´cosmología´ discerniendo la lógica visible interior del cosmos¨.
Es probable, prosiguió, que ¨al principio no podamos ver la armonía del todo y las relaciones entre sus partes individuales, de su relación al todo. Sin embargo, siempre hay un amplio rango de eventos inteligibles, y el proceso racional revela un orden de correspondencias evidentes y finalidades innegables: en el mundo inorgánico, entre la microestructura y la macroestructura, entre la estructura y la función, entre el conocimiento de la verdad y la aspiración a la libertad¨.
Benedicto XVI precisó además que ¨las preguntas experimentales y filosóficas gradualmente descubren estos órdenes, los perciben trabajando para mantenerse siendo, defendiéndose a sí mismo ante los desbalances y los obstáculos que los superan. Y gracias a las ciencias naturales hemos incrementado nuestro entendimiento del lugar único que tiene la humanidad en el cosmos¨.
El Santo Padre dijo además que ¨la distinción entre un simple ser viviente y un ser espiritual que es capaz de Dios, señala la existencia de un alma inteligente que tiene un fin trascendente. Por ello el Magisterio de la Iglesia constantemente ha afirmado que ´toda alma espiritual es creada inmediatamente por Dios –no es ´producida´ por sus padres – y es además inmortal´. Esto apunta a la distinción de la antropología e invita a la exploración de la misma por parte del pensamiento moderno¨.
Finalmente, el Papa recordó las palabras que Juan Pablo II dirigiera a los participantes de este dicasterio en noviembre de 2003: ¨la verdad científica, que es en sí misma una participación de la Verdad divina, puede ayudar a la filosofía y la teología a entender cada vez más plenamente a la persona humana y la Revelación de Dios sobre el hombre, una Revelación que es completada y perfeccionada en Jesucristo. Por este importante enriquecimiento mutuo en la búsqueda de la verdad y el beneficio de la humanidad, estoy, con toda la Iglesia, profundamente agradecido¨.
Creación y evolución no se oponen, son conceptos complementarios, precisa experto
En un artículo publicado por el antropólogo italiano Fiorenzo Facchini en L´Osservatore Romano, el experto precisa cómo creación y evolución no son conceptos opuestos sino complementarios, y cómo a través del diálogo entre la fe y la razón se puede llegar a entender mejor ambas realidades.
En su artículo, Facchini explica que ¨históricamente la visión darwiniana de la evolución ha llegado a colocarse en cierta contraposición con el concepto de creación. En el campo católico la primera reacción fue de defensa con la reafirmación del concepto de creación. Dos conceptos, evolución y creación, que hoy no se ven en oposición, si están cada uno en su ámbito, pero que científicos y teólogos a veces han tratado como si estuviera contrapuestos¨.
Bastaría reflexionar, prosigue, ¨que uno pertenece a la ciencia, la evolución; y el otro, la creación, a la filosofía y a la teología para comprender que no son comparables y por lo tanto no pueden estar en conflicto entre ellos. Es una distinción que hoy es admitida ampliamente, pero que ha encontrado incomprensiones y dificultades¨.
Para el experto, ¨recientes intervenciones del Magisterio de la Iglesia reafirmando la creación no han excluido la evolución¨, sino que precisan ¨una distinción de ámbitos, es decir de conciliarlas y armonizarlas, porque uno y otro concepto responden a respuestas distintas acerca del origen y concurren en la única verdad de las cosas. En ello somos ayudados por la profundización teológica de la idea de creación que se avala por la mediación filosófica¨.
Tras asegurar que ¨como creación de la nada y el inicio del mundo, y por tanto en el tiempo, la idea de creación pertenece a la enseñanza de la Biblia y por lo mismo es una verdad enseñada por la Iglesia¨, Facchini precisa que también hace parte de este magisterio que ¨el mundo, también lo que se ha ido formando en el tiempo por los procesos evolutivos, tiene un sentido que en conjunto responde a un diseño del Creador¨.
¨Benedicto XVI insiste en afirmar que el universo no se ha hecho por sí mismo y no es el fruto del caso, una afirmación que tiene un carácter filosófico y que está de acuerdo con lo que la Escritura enseña. Entra en juego el concepto de creación, que, como se ha visto, no es una categoría científica sino filosófica y teológica. La exclusión de una causa superior, sostenida de la extensión de modelos evolutivos presentes en la naturaleza, aparece así como una elección subjetiva que no tiene un verdadero fundamento científico, cualesquiera que sean los motivos que la inspiren¨.
El experto asegura luego que el magisterio de la Iglesia considera al hombre ¨no reducible a un primate superior. A fuerza de su dimensión espiritual, no puede ser el puro producto de una evolución biológica. La presencia del espíritu comporta una voluntad positiva del Creador que se extiende al primer hombre como a cada ser humano actual, cuyo espíritu no puede derivarse o explicarse con la potencialidad de la materia viviente¨.
¨En varias ocasiones Juan Pablo II ha reafirmado esta verdad y habla de un ´salto ontológico´ entre el animal y el hombre. Es un paso que no puede ser colmado por las puras fuerzas y propiedades de la naturaleza física. El carácter trascendente del hombre, expresado en la autoconciencia y en la libertad; y documentado por la cultura, dirige a la trascendencia del Creador de la que el hombre es imagen y confiere a éste su dignidad y tareas únicas en el mundo de los vivientes. A través de él está toda la creación que adquiere un nuevo sentido¨, afirma.
Fiorenzo Facchini ha sido profesor de Antropología en la Universidad de Bologna entre 1976 y 2005, docente de Palentología Humana en la misma casa de estudios entre 1985 y 2006. Es miembro de distintas sociedades italianas e internacionales como el Instituto Italiano de Antropología, la Academia de Ciencias Naturales de Bologna, la New York Academy of Sciences; entre otras. Tiene cerca de 400 publicaciones entre las que se cuentan más de una decena de libros sobre antropología y cultura.
El problema no es la teoría de la evolución, sino el evolucionismo como ideología
El P. Marc Leclerc, Profesor de Filosofía de la Naturaleza de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, explicó en un artículo aparecido en L´Osservatore Romano que no existe, en concreto, un problema con la teoría de la evolución de Darwin: el problema está en la ideología creada a partir de la teoría.
En el artículo titulado ¨El problema no es la teoría sino la ideología¨, el experto jesuita precisa que en el pasado y con más fuerza en la actualidad ¨muchos, ya sea partidarios o adversarios de Darwin, han confundido su teoría científica de la evolución –que debe discutirse a nivel científico entre personas competentes– con su propia reducción a un sistema ideológico, a una visión del mundo que forzosamente recae en todos los hombres¨.
El P. Leclerc resalta luego que ¨como escribía justamente el entonces Cardenal Ratzinger, la polémica no ha nacido de la teoría de la evolución en cuanto tal, sino de la erección de algunos de sus elementos en filosofía universal, en ´clave de interpretación de la entera realidad´¨.
El autor de ¨El Origen de las Especies¨, prosigue el sacerdote, ¨aplicaba su teoría de la selección natural a cómo emergió nuestra especie, pero no al funcionamiento de las actuales sociedades humanas, subrayando en vez de ello como un carácter benéfico para la especie la adquisición de facultades morales y religiosas que llevan al hombre a proteger al más débil, al contrario de las absurdas pretensiones del darwinismo social¨.
¨Evolución y creación no presentan entre ellas la más mínima oposición, sino que se revelan del todo complementarias¨, precisa.
Para el P. Leclerc, será de particular importancia ¨la reflexión sobre el puesto del hombre en la evolución y en la creación. El hombre, como ser viviente, puede encontrar su propio lugar en la evolución de la especie, que, en una lectura post factum, ha preparado desde hace mucho su venida. Pero el hombre no puede reducirse, sin contradicciones, al puro producto de la evolución de la especie: en otras palabras, el hombre no es reducible a la propia animalidad¨.
Entonces, prosigue el experto jesuita, ¨una buena crítica filosófica muestra que el hombre puede justificar los primeros principios de su conocimiento. El ser humano dispone de una capacidad de reflexión, de autoconciencia, de libertad que trascienden necesariamente la pura animalidad y que no pueden ser el simple producto de la evolución¨.
La revolución cuántica. Documental de Michio Kaku.
¿Sabrías decir cuál es el objeto de estudio de la física cuántica o a qué es un cuanto?... ¿Has oído hablar alguna vez del ordenador cuántico?...
La Doble Ranura. Experimento Cuántico.
El experimento de la doble ranura se explica si se entiende que en el mundo subatómico un electrón puede ser partícula y onda al mismo tiempo, lo interesante es: ¿Onda de qué?, bueno es una onda de probabilidades la partícula puede estar en varios lugares al mismo tiempo; pero más tiempo en donde sea más probable que se encuentre en un momento dado.
DR. QUANTUM: EL EXPERIMENTO Explicado para los niños de manera que lo puedan entender los adultos.
LA DOBLE RANURA POR MARK EVERETT Aquí el experimento en “la vida real”, de la mano de Mark Everett.
LA DOBLE RANURA POR STEPHEN HAWKING
Ahora con respecto a tu pregunta ¿el observador puede alterar la realidad? La respuesta es un rotundo SI y eso pasa todo el tiempo nada más que lo haces de forma tan habitual que no te das cuenta, piensa en el siguiente experimento en una mesa de billar, lanza todas las 15 bolas encima de la mesa y observa cómo cada una toma caminos distintos y sin un orden aparente, y si las lanzas mil veces siempre van a tomar direcciones distintas, lo anterior es un evento azaroso. Ahora toma dos tacos y colócalos en forma de embudo encima de la mesa de forma que las puntas de los tacos toquen la esquina de la mesa y se cierren hasta dejar un hueco por el que pueden pasar solo unas dos o tres bolas al mismo tiempo, si ahora lanzas de nuevo las 15 bolas vas a ver como la mayoría pasa por entre los tacos y solo unas pocas brincan este obstáculo, por lo que ahora el evento azaroso lo has alterado de forma inteligente y ahora diriges el azar hacia un numero más reducido de probabilidades.
Vamos a llevar la idea anterior a un ejemplo más humano, vamos a pensar en un joven que dice que a él nunca lo van a atropellar aunque pasa corriendo por una avenida muy transitada todos los días, si obtenemos una estadística de cuantas personas atropellan en avenidas con la misma afluencia, a lo mejor y sin ser muy metódicos obtenemos que la probabilidad de que atropellen al joven es de una en 10,000 que es una probabilidad muy baja, pero si este mismo joven cruza esta avenida unas 10,000 veces es casi un evento seguro que va a morir aplastado por un automóvil.
Creo que te debe de quedar claro que en este universo todo absolutamente todo son probabilidades, y que nunca vas a obtener nada exactamente como tú quieres, sino más o menos como quieres, por ejemplo en las básculas de precisión que usan en los laboratorios si pesas una muestra te da un valor de 1.0745 gramos y lo pesas de nuevo te va a devolver 1.0744 gramos y lo pesas de nuevo 1.0745, y si lo pesas de nuevo te va a dar 1.0742 y si lo pesas de nuevo va a ser de 1.0747 y si lo pesas de nuevo 1.0746 etc. La regla según la metrología es que no existen dos mediciones iguales, por lo que concluimos que la muestra pesa 1.0745 +/- 0.0003 gramos y lo anterior si es casi seguro, no sabemos el peso exacto; pero si sabemos el peso estimado mas una incertidumbre.
Ahora si ya entendiste lo anterior, también debes de entender que la inteligencia lo único que hace es dirigir la posibilidad como los tacos en la mesa de billar, por eso una señal de presencia de inteligencia son las líneas rectas, por esto es muy importante lo que piensas a nivel consiente e inconsciente, vamos a suponer que vas con una adivinadora y esta te dice que ve en tu futuro que alguien va a derramar café sobre ti, si crees que es cierto le das una orden a tu subconsciente de que mejore la posibilidad de que pase esto, por ejemplo te vas a parar junto a las personas que toman café cuando normalmente no lo hubieras hecho, quizá no pase; pero ya con esto estas mejorando la posibilidad de que ensucies tu camisa.
Si te das cuenta esto no tiene nada de mágico, sino mas bien es sentido común, si quieres bajar de peso en lugar de buscar soluciones mágicas, mejora la posibilidad de que esto suceda, has amistad con gente más delgada que tu, come un poco menos, come mas frutas y verduras, has ejercicio, no te preocupes si fallas, si lo intentas una y otra vez y la posibilidad de que lo logres es de una en 20 si lo intentas 20 veces seguro que lo consigues.
El Principio de Incertidumbre y la Física Cuántica
Las partículas subatómicas, poseen una naturaleza similar a la de las ondas, lo cual significa que no es posible a veces hablar de ellas como si existieran en alguna localización única y precisa. Este hecho fue expuesto por Heisenberg, uno de los fundadores de la teoría cuántica, en su famoso Principio de Incertidumbre.
Este principio se ve mas claramente cuando se refiere específicamente a la idea de la trayectoria, es decir la combinación de la posición y la velocidad. Heisenberg señaló que mediante un procedimiento experimental se puede determinar la velocidad o el instante (el momento en su acepción física) de la partícula, y mediante otro procedimiento, la posición; pero nunca simultáneamente ambas mediciones.
Como consecuencia de este principio, podemos saber, por ejemplo, que en cierto instante un electrón partió de una fuente, y podemos también saber que muy poco después incide en una placa fotográfica, dejando una marca. Pero lo que nunca podemos saber es como llegó desde la fuente a la placa, por eso carece de sentido decir que la partícula siguió una trayectoria o recorrido hecho de puntos contínuamente conectados entre sí en el espacio.
Werner Karl Heisenberg; físico y premio Nobel
El hecho de que una partícula parezca poseer cierto grado de incertidumbre acerca del lugar donde se encuentra es solo parte del problema. La partícula parecería estar insegura de qué es ella misma, porque en ciertas ocasiones presenta las características de una partícula y en otras las características de una onda. Cómo explica la física cuántica, esa aparente paradoja nos lleva a un debate que ha durado los últimos 300 años, comenzando con Isaac Newton.
En 1690 Huygens propuso que la luz se transmite en ondas esféricas que se propagan a partir de una fuente luminosa. Newton rechazó la teoría ondulatoria y en 1704 propuso que la luz estaba compuesta por partículas diminutas.
Un siglo después otro físico, Thomas Young, inclinó la balanza a favor de Huygens probando que la luz poseía ciertas propiedades que sólo era posible asociar con una onda. Esto era así debido a que la luz en un famoso experimento conocido como el experimento de las dos ranuras, producía interferencia, y para los físicos, cuando dos fenómenos interfieren entre sí se dice que se propagan en el espacio como una onda. ¿Cómo fue esto?
Young colocó una pequeña fuente luminosa que proyectaba su luz a través de dos delgadas ranuras practicadas en un trozo de material opaco. Esta luz luego de pasar por las ranuras, se proyectaba en una pantalla. Young comprobó que en lugar de haber dos franjas de luz en la pantalla, como debería ocurrir si la luz fueran partículas que viajan en línea recta, había una serie de franjas brillantes y oscuras de diferentes intensidades.
¿Partículas u Ondas?
Su conclusión fue que este era un patrón de interferencia que solo se explica por el supuesto de que la luz que pasa por las ranuras tiene características ondulatorias. Esta versión se aceptó y duró otros cien años, hasta que aparecieron dos fenómenos que no se podían explicar con los conceptos de la física clásica. El primero consistió en el problema de la radiación del cuerpo negro, fenómeno estudiado por Planck, mientras que el segundo era el llamado efecto fotoeléctrico, fenómeno estudiado por Einstein, donde este propone nuevamente el concepto de la luz como compuesta por partículas.
Louis de Broglie planteó el enigma siguiente: si así como las ondas podían comportarse como partículas (la luz), ¿podría ser que las partículas (los electrones) se comportaran como ondas?. Hizo un bosquejo matemático de este fenómeno que más tarde fue comprobado experimentalmente. Se comprobó entonces que el universo estaba compuesto por entidades cuánticas que a veces podían comportarse como ondas y a veces como partículas. [Se comprueba la dualidad onda-partícula]
Para resolver la aparente paradoja de la dualidad onda-partícula del universo, algunos físicos (nótese el ingenio y la audacia para proponer algo tirado de los pelos) sugirieron que tal vez no deba pensarse que la materia está formada por ondas de materia, sino más exactamente, como ondas de probabilidad.
Este concepto significa que lo que pasa a través de las ranuras en el experimento de las dos ranuras es una onda de probabilidades, lo que realmente describe matemáticamente es la probabilidad de encontrar el fotón o el electrón (la entidad cuántica) en un lugar definido.
Hay una cierta probabilidad de encontrar la partícula aquí u otra probabilidad de encontrarla más allá, y en principio podría estar en cualquier parte del universo, por supuesto con diferente probabilidad de que esto así ocurra.
Esto que llegó a ser una de las interpretaciones más aceptables de la física cuántica, trajo consigo consecuencias perturbadoras para nuestra comprensión de la realidad.
Un nuevo modelo físico propone que el tiempo es sólo una ilusión
El espacio y el tiempo son conceptos tan fundamentales que se resisten a ser definidos. (Como en la conocida cita de San Agustín: “¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé. Si me lo preguntan, no lo sé”). Su naturaleza última está fuera del alcance de la Ciencia y, sin embargo, toda la física se basa en ellos.
Han evolucionado con la Ciencia: el espacio y tiempo absolutos fueron esenciales para el desarrollo de la mecánica Newtoniana; un espacio-tiempo que depende del observador y que se ve deformado por la materia es el núcleo de la revolución traída por la Relatividad General.
Precisamente la Relatividad General, junto con la Teoría Cuántica de Campos (QFT) plantea un espinoso enigma a la ciencia actual al no haberse encontrado ninguna teoría que las unifique. Pese a décadas de esfuerzo en varias líneas de investigación prometedoras (como las Supercuerdas), el proceso de unificación iniciado con las leyes de Maxwell no ha podido aún incluir con éxito a la Gravedad junto con las otras fuerzas. Es posible que la próxima revolución científica llegue con un cambio de paradigma que reconcilie las dos teorías enfrentadas con una nueva manera de comprender el espacio y el tiempo.
Como lo expresó Majid en su libro “Espacio-tiempo cuántico y realidad física”: “Está iniciándose un nuevo Renacimiento centrado en nuestra comprensión del espacio y el tiempo”. Parece claro que la Ciencia necesita ayuda de la Filosofía, y que es indispensable en este punto identificar y analizar los supuestos que subyacen a las teorías dominantes actuales.
Las viejas preguntas deben ser revisitadas con ojos nuevos: ¿Cuál es la naturaleza del espacio y el tiempo? ¿Son continuos o discretos? (y esta pregunta no tiene por qué tener la misma respuesta para ambos). ¿Son independientes de la consciencia? ¿Tienen sentido el espacio vacío o el tiempo sin cambio? ¿Cómo interactúan con la materia? La Filosofía ha reflexionado sobre estos problemas durante siglos. Revisar sus conclusiones nos puede proporcionar un buen punto de partida.
Breve historia de la filosofía del espacio y el tiempo
No es sorprendente que encontremos en Grecia los dos primeros ejemplos bien conocidos de filósofos del tiempo. Heráclito defendía que todo a nuestro alrededor se encontraba en un estado de constante fluir, que el cambio era lo único que permanecía. En la posición contraria, para Parménides, el cambio era una ilusión, ya que para él era lógicamente imposible.
Zenón, discípulo de Parménides, formuló las paradojas que le hicieron célebre. En ellas trataba de demostrar que el movimiento era imposible porque se componía de la suma de infinitas partes (por ejemplo, Aquiles no podrá nunca alcanzar a la tortuga a la que dio ventaja en una carrera, porque cuando llega él al punto en el que se encontraba la tortua un instante atrás, ésta siempre ha avanzado algo más).
Aunque hoy en día estas paradojas nos resultan muy ingenuas, podemos sacar en claro que Parménides y Zenón asumían que el espacio y el tiempo eran continuos. Es más, éste es el caso de todos los filósofos naturales griegos bien conocidos, incluido Demócrito (para él sólo la materia estaba cuantizada, no el espacio infinito que la contenía).
Tres existencias
Platón propuso tres tipos diferentes de existencia: lo que es (material), en lo que se es (espacio), y por lo que se es (el modelo, la forma). Así que para él el espacio existía pero no de la misma manera que la materia.
Aristóteles afirmó que la existencia del espacio “la hace obvia el hecho de que las cosas puedan remplazarse”. Incluso propuso una definición: “El espacio ocupado por un objeto es la frontera estática más pequeña que lo contiene”. Sin embargo, el tiempo no tiene existencia real, ya que el pasado ya no existe y el futuro no existe todavía. Pese a ello, le dio una definición: “El tiempo es el número del cambio con respecto al antes y al después”. Esto implica que sólo existe en la mente, ya que “el tiempo es un tipo de número, y sólo el alma puede contar”.
Los teólogos medievales sostenían que Dios no existe en el tiempo sino en la eternidad, entendida como la existencia sin tiempo más que como tiempo sin principio ni final. Como lo expresó Boecio: “La eternidad es la posesión completa y perfecta de vida ilimitada en un único instante”. Es interesante notar que para los maestros medievales, como San Agustín o Boecio, este ojo divino que lo ve todo en un mismo instante no suponía ninguna amenaza para la libertad. El conocimiento que Dios tiene del futuro no es equivalente al conocimiento humano de lo que está por venir, puesto que para Él, todos los momentos de la Historia son equivalentes. Es útil mantener en mente estas consideraciones cuando reflexionemos sobre cosmologías sin tiempo, como la de Barbour.
Kant interpretaba el espacio y el tiempo como nociones a priori que no son abstraídas por la experiencia, sino que son el marco que hace que ésta sea posible.
Newton creó definiciones precisas de los conceptos de movimiento, espacio y tiempo. De acuerdo con ellas, el tiempo fluye perfectamente uniforme, imperturbable. El espacio es absoluto, casi como un contenedor transparente que se extiende hasta el infinito. Concedió que sólo podían observarse movimientos relativos, pero afirmó que los movimientos absolutos podían deducirse a partir de ellos.
Vuelta al absoluto
Leibniz se oponía a este punto de vista, defendiendo una visión relativa del espacio donde sólo las distancias y velocidades relativas tenían significado físico real. Su correspondencia con Clarke, el portavoz de Newton, se siguió con interés. El argumento final de las discusiones fue un experimento donde un cubo de agua se hace girar. La curvatura que aparece en la superficie del líquido no responde al movimiento relativo entre el agua y las paredes del cubo sino claramente a la rotación absoluta. La discusión se consideró cerrada a favor de la interpretación de Newton.
Hasta el siglo XIX no se volvió a sospechar de la noción invisible de espacio absoluto. Mach, científico brillante y empirista convencido, argumentó que el momento linear o angular de un objeto existe como consecuencia de su movimiento relativo con respecto al resto de objetos en el universo. Esto es lo que Einstein llamó el Principio de Mach. La inercia es entonces un concepto que no se refiere a cuerpos aislados sino al universo en su totalidad.
Inspirado por las leyes de Maxwell —que determinan la velocidad de la luz sin especificar con respecto a qué referencia— Einstein postuló que era la misma para todas. De hecho, todos los experimentos que habían intentado medir diferencias en la velocidad de la luz debidas a movimientos relativos con respecto al éter (como el experimento de Michelson-Morley) habían fracasado. Desde este punto de partida derivó un nuevo paradigma en el que todas las leyes de la Física son idénticas e independientes del observador.
El espacio y el tiempo están completamente entrelazados en el espacio-tiempo, y ya no son inmutables sino que se ven deformados por la materia que contienen. Es su geometría la que define la inercia ahora, ya que los marcos de referencia inerciales son los que siguen las geodésicas (caminos de mínima distancia) de este nuevo paisaje.
La Teoría de la Relatividad ha sido probablemente la transformación más profunda en nuestra comprensión del espacio y el tiempo, haciendo avanzar nuestro conocimiento de la Física. Ahora, la pregunta es si otro cambio en nuestra interpretación de estos conceptos puede traernos la próxima revolución. Quizá sus inicios están ya presentes en alguno de los modelos evocadores que presentamos en la siguiente sección.
EL UNIVERSO SIN TIEMPO Y OTRAS PERSPECTIVAS SUGERENTES
En esta sección presentamos algunas perspectivas interesantes que difieren de la interpretación convencional y que podrían desencadenar la próxima revolución científica. Exponemos la idea de universo eterno de Julian Barbour, junto con otras especulaciones provocativas de un grupo de respetados físicos contemporáneos.
Julian Barbour admitió que le fascinó leer en una de las obras de Mach: “Está totalmente fuera de nuestras capacidades medir cómo cambian las cosas en el tiempo. Más bien al contrario, el tiempo es una abstracción a la que llegamos a través de los cambios en las cosas”. Continúa sus reflexiones con la idea de que cuando medimos tiempo estamos en realidad midiendo distancia.
Utilizamos el ángulo cubierto por la manecilla del reloj para inferir el tiempo transcurrido. El tiempo solar es la distancia recorrida por el Sol en el cielo. El tiempo sideral, lo que se han desplazado las estrellas. El tiempo atómico, las oscilaciones de un átomo de cesio. De hecho, es posible construir el reloj más sencillo analizando las trayectorias de tres cuerpos moviéndose inercialmente. Este reloj inercial fue presentado por primera vez por Neumann, y después lo desarrolló Tait. Con tres partículas, asumimos que una de ellas se encuentra en reposo.
Podemos utilizar la segunda como la manecilla del reloj, dividiendo en intervalos la distancia que cubre. Si suponemos que se mueve con velocidad unidad, es inmediato deducir la velocidad de la tercera partícula. De hecho, basta con tres instantáneas de un sistema inercial para definirlo completamente en estos términos y ser capaz de calcular todas las posiciones relativas de sus componentes, pasadas y futuras. Es importante caer en la cuenta de que estas instantáneas llegan sin ninguna información adicional que proporcione el momento en el que fueron tomadas.
Sistema sin tiempo
La posibilidad de describir un sistema (aunque fuera muy simple) sin tiempo es lo que inspiró a Barbour en su búsqueda de un modelo de universo eterno. Propone que el verdadero escenario del universo es el espacio de todas sus configuraciones posibles. Como estas configuraciones son eternas, da a este espacio el nombre de Platonia.
Todas las Platonias tienen un estado de mínimo tamaño y complejidad al que llama Alpha. Sin embargo, no hay Omega, ya que no existe ningún límite para el tamaño o la complejidad de lo que puede existir. Si trazamos una curva en Platonia, tendremos una posible historia del universo. De nuevo, no necesitamos del tiempo: como en la construcción de Tait, tener las posiciones relativas de los elementos es suficiente para definir una historia (y nada nos impide echar un vistazo a la posición relativa de las manecillas de nuestro reloj en cada punto de la curva).
Podemos definir distancias en Platonia como nos plazca, y, utilizándolas, trazar curvas de longitud mínima o geodésicas a través de su paisaje. Algunas definiciones de distancia son especialmente interesantes, ya que Barbour consigue derivar de ellas historias que son coherentes con las leyes de Newton o, con una definición más sofisticada, incluso con la Relatividad. Así, parece posible reformular por completo la Mecánica sin necesidad del tiempo.
Sin embargo, nuestra experiencia nos indica que el tiempo sí existe. Barbour intenta explicar el origen de esta persistente ilusión. En Platonia todas las posibles configuraciones del universo existen eternamente. Sin embargo, estas configuraciones aparecen con distinta intensidad.
Describe una bruma que se concentra en las mejores soluciones de la ecuación del universo, de una manera que recuerda a las probabilidades de la Mecánica Cuántica. Las soluciones que resuenan mejor son las que tienen más coherencia interna. Esta coherencia interna se manifiesta en la creación de lo que él define como cápsulas del tiempo.
Una cápsula del tiempo es un patrón estático que crea o codifica la apariencia de movimiento, cambio o historia. Por tanto, nuestra impresión de tiempo y movimiento sólo se deben a las huellas que deja, que son en realidad eternas, y a los recuerdos en nuestra consciencia, que son también patrones eternos.
Bradbury imagina que el universo tiene probablemente una tendencia a encontrar más apropiadas las soluciones con más estructura. Esto hace que los universos que contienen consciencias sean los preferidos (ya que nada hay más complejo que la consciencia). Esto podría explicar el hecho de que la realidad que observamos es altamente compleja y estructurada, que es un estado altamente improbable estadísticamente.
Geometría no conmutativa, espacio-tiempo espuma, fractales y hologramas
La de Barbour no es la única cosmología de la eternidad. En las Redes Causales, como en los trabajos de Penrose y Sorkin, el espacio-tiempo se describe mediante una serie de eventos discretos, y únicamente se especifica qué elementos preceden causalmente a otros.
Penrose reflexiona también sobre los valores que en la Mecánica Cuántica se le dan al momento angular. “¿Por qué decimos que un electrón tiene espín arriba o abajo, en vez de derecha o izquierda?”. Sólo sabemos que el espín de un electrón puede tomar dos valores distintos: ½ o -½. Asimilarlos a una dirección en el espacio carece de sentido. Cuando construimos una estructura a partir de partículas elementales, podemos calcular su momento angular total. Si trasladamos un electrón de una estructura a otra, podemos calcular la probabilidad de que la segunda estructura incremente o disminuya su momento angular en el ½ aportado por el nuevo electrón. Penrose interpreta esta probabilidad como el coseno del ángulo que forman las dos estructuras.
Si un electrón que está contribuyendo con momento angular positivo en su estructura origen tiene 100% de probabilidad de aportar momento positivo una vez transferido, entonces las dos estructuras son exactamente paralelas. Si siempre contribuye en sentido opuesto, entonces son antiparalelas. Valores intermedios de probabilidad nos darían ángulos intermedios. Estas probabilidades son discretas, pero cuando las estructuras aumentan en complejidad el número de valores que puede tomar, la probabilidad aumenta. En el límite, da origen a un continuo de direcciones.
Las Redes de Espín no consideran el tiempo, pero Penrose las generalizó a un espacio-tiempo de cuatro dimensiones en su Teoría de Twistores. En esta teoría, las unidades básicas son los rayos de luz, ya que un fotón existe simultáneamente en todos los puntos atravesados en su trayectoria debido a la deformación relativista del tiempo.
En todos los modelos presentados hasta ahora se asume que la distancia de A a B es necesariamente la misma que de B a A. La geometría no conmutativa prueba a relajar esta condición y a aplicar al espacio la geometría no conmutativa. Alain Connes, un matemático francés, trabaja en explorar las posibilidades de esta concepción del espacio. Recordando a Demócrito y sus átomos (en la que los distintos elementos se distinguían por sus formas diferentes) propone que quizá la materia sea una manifestación de la estructura profunda del espacio-tiempo.
El tiempo como espuma
Ya hemos mencionado que la suposición de continuidad para el espacio-tiempo puede ser la causa de que no hayamos encontrado aún la Gravedad Cuántica. Sabemos de la Mecánica Cuántica que las distancias menores que la longitud de Plank carecen de sentido físico. El espacio-tiempo podría estar basado en una especie de espuma (como lo expresó John Wheeler), y su escala fundamental podría ser borrosa. Shahn Majid estudia las consecuencias que tendría esta descripción de la realidad. En particular, la teoría de Majid predice que la velocidad de la luz debería variar ligeramente con la frecuencia. Utilizando el telescopio LISA ya se están realizando experimentos para detectar estas desviaciones mínimas en la luz emitida por supernovas distantes.
Tim Palmer propuso una nueva interpretación de la Mecánica Cuántica en la que las probabilidades aparecen como consecuencia de la complejidad intrínseca de la estructura del espacio. Para él la realidad profunda debería ser descrita como un fractal. Su idea principal puede explicarse con la analogía de recibir las coordenadas de un punto en una costa de perfil intrincado. No seríamos capaces de saber con seguridad si el punto pertenece a la tierra o al mar, sino una probabilidad. Palmer sostiene que las probabilidades que encontramos en la Mecánica Cuántica se derivan de un fenómeno similar.
También se ha propuesto que toda la información contenida en el universo está codificada en su frontera. Este holograma cósmico encerraría en una superficie bidimensional la realidad tridimensional completa. Si el espacio es discreto, significaría que para que la superficie pudiera contener toda la información, el interior debería ser mucho más borroso. Craig Hogan cree que esta falta de definición puede estar detrás del ruido, por ahora inexplicado, que está perturbando el experimento GEO600 en Hannover, diseñado para detectar ondas gravitacionales.
Una intrigante posibilidad
De acuerdo con Barbour, podemos describir nuestra realidad sin referirnos al tiempo. Él toma este hecho como evidencia de que la naturaleza del tiempo es ilusoria. Sin embargo, incluso si su descripción es completamente consistente con las observaciones, esto no prueba que el tiempo no existe, sólo prueba que es matemáticamente posible hacer Física sin tiempo, lo cual es una conclusión completamente diferente.
Como ya tenemos una Física basada en el tiempo, esto querría decir que tenemos dos modelos distintos que funcionan igualmente bien. En la Teoría de Campos Cuánticos nos encontramos también con dos modelos, formulados sobre espacio-tiempos diferentes, que dan resultados equivalentes. ¿Es posible que descripciones distintas del espacio y el tiempo nos proporcionen predicciones igualmente correctas?
Poincaré señaló el hecho de que nuestros sentidos no pueden percibir directamente la geometría del espacio. El espacio geométrico, el verdadero marco de nuestras experiencias, es distinto del espacio de representación que inferimos de nuestros sentidos.
Para empezar, la experiencia de la visión es un fenómeno puramente bidimensional. Sin embargo, de nuestras retinas tomamos la información del resto de nuestras percepciones y de cómo éstas varían con el movimiento, y los combinamos para formar el espacio de representación tridimensional.
Como resultado, “Es también imposible representarnos los objetos externos en el espacio geométrico, así como imposible es para un pintor dibujar en una superficie plana los objetos con sus tres dimensiones. El espacio de representación es sólo una imagen del espacio geométrico, una imagen deformada por cierta perspectiva, y sólo podemos representarnos los objetos haciéndolos obedecer las leyes de esta perspectiva”.
El tiempo como convención
Poincaré propone un experimento mental en el que consideramos un mundo contenido en una esfera en el que todos los cuerpos tienen el mismo coeficiente de dilatación, así que la longitud de cualquier objeto es proporcional a su temperatura absoluta. La temperatura de este mundo disminuye con la distancia al centro, según la fórmula R2 – r2, así que en su frontera la temperatura es el cero absoluto. Incluso aunque este universo es finito, para sus habitantes es de hecho infinito ya que se vuelven más y más pequeños al aproximarse a la frontera. Estos seres imaginarios estudiarían la física de su mundo, completamente inconscientes de las dilataciones térmicas. Cuando se mueven, experimentan una contracción en sus miembros en la dirección de la frontera. Sin embargo, esta deformación se consideraría una serie de perspectiva, con lo que sus sentidos se ajustarían para corregirla.
Poincaré señala que “sería un error concluir que la geometría es, ni tan siquiera en parte, una ciencia experimental. Si fuera experimental, sólo sería aproximada y provisional. ¡Y qué burda aproximación sería! La geometría consistiría únicamente en el estudio de los movimientos de los cuerpos sólidos, pero en realidad no le atañen los sólidos naturales: su objeto son los sólidos ideales”. Finalmente argumenta que la experimentación puede guiarnos, pero no impone ninguna elección de geometría ni puede revelarnos cuál es la más apropiada, la verdadera.
Es imposible medir una distancia sin una regla, o sin la posibilidad de desplazar la regla, ya que sólo podemos comparar objetos yuxtapuestos. Asumimos que la regla se mantiene constante durante el proceso. Éstos son los supuestos que dan forma a la geometría que encontramos. Podríamos encontrar una solución distinta si tomásemos otras hipótesis. Por ejemplo, si en vez de asumir que las reglas no se distorsionan, asumimos que la velocidad de la luz es constante, encontramos la geometría relativista.
Es posible que el espacio y el tiempo no tengan otra naturaleza que la que les asignemos por convención. Parece que podemos encontrar teorías igualmente válidas basadas en supuestos muy diferentes. Esto puede indicar que su realidad fundamental no existe independientemente de la experiencia que los asume, en una interdependencia inevitable. También podría ser que su naturaleza más básica no pudiera expresarse matemáticamente, y sólo pudiéramos encontrar aproximaciones. O, finalmente, podría significar que la naturaleza puede describirse de varias maneras distintas. Los diferentes modelos que funcionen con éxito deberían ser entendidos como descripciones de la misma realidad, pese a sus diferentes expresiones.
BIBLIOGRAFÍA
• ARISTOTELE: “Physics” , from Joe Sachs, Aristotle’s Physics: A Guided Study ( 1995).
• BARBOUR 1999: “The End of Time”
• BOHETIUS 524: “Consolation of Philosophy”
• BOHM 1952: “A Suggested Interpretation of the Quantum Theory in Terms of Hidden Variables”
• CONNES 2008: “On the fine structure of space-time”
• KANT 1781: “Critique of Pure Reason”
• HOGAN 2008: “Indeterminacy of holographic quantum geometry”
• MAJID 2008: “Quantum space-time and physical reality”
• NICKEL 2006: “The Mathematical Theory of Motion as a Paradigm for Interpolating Change and Continuity”
• PALMER 2009: “The invariant set postulate: a new geometric framework for the foundations of Quantum Theory and the role played by Gravity”
• PENROSE 1971: “Angular momentum: an approach to combinatorial space-time”
• PENROSE 2009: “Causality, Quantum Theory and Cosmology”
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