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Macri descuidó la red pluvial con recortes y subejecución
Volver Por eduardoepszteyn
  
Lunes, 08/04/2013
Tiempo Argentino - 07/04/2013
Nota - Argentina - Pag. 18

La responsabilidad del gobierno de la Ciudad
Los datos que el propio Ministerio de Hacienda porteño pone a disposición de los ciudadanos muestran el desinterés que tuvo el macrismo a la hora de prevenir la inundación.

Nicolás Furfaro nfurfaro@tiempoargentino.com
Las inundaciones tienen un factor inevitable en la intensidad natural de las lluvias, pero la gravedad de su impacto recae también sobre las obras que el Estado no realizó por deficiencias estructurales o decisión política.
Datos del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de la Auditoría General de la Ciudad muestran que la falta de construcción de las obras de control de inundaciones en las cuencas Vega y Medrano y la pobre ejecución de presupuesto en el área establecieron un modelo abúlico a la hora de prevenir las consecuencias de una precipitación.
La Ley 3226 promulgada en 2009 establece que el valor de las obras en el Vega Medrano es de U$S 123 millones y autoriza al gobierno porteño a tomar un préstamo para realizarla. La excusa del macrismo luego de la lluvia fue que el gobierno nacional no le autoriza la toma de un crédito para poder llevar a cabo el plan, pero su endeudamiento desde 2007 y el desinterés que se denota en la utilización de su abultado presupuesto presentan un escenario muy diferente al que quiere vender la comunicación PRO.
La deuda de la Ciudad de Buenos Aires en dólares creció de 574 millones de dólares en 2007 a 1406 millones de dólares a finales del año pasado (145%). El gobierno tiene capacidad de colocar deuda en el mercado, el problema es el desinterés de aplicar esos fondos que tomó a obras que son importantes para la Ciudad, pero que dan poco rédito político al no observarse en el corto plazo.
Las prioridades también se denotan al observar los recortes que realizó el jefe de gobierno sobre las partidas que iban a ser destinadas a la red pluvial. En 2011, 2012 y 2013 la decisión fue utilizar la facultad de recortar presupuesto de ¨obras varias¨ para disminuir los fondos para realización de trabajos preventivos en los barrios más afectados durante el diluvio de la semana pasada.
El Ejecutivo empezó a tomar esta facultad en 2011 (antes la manejaba la propia Legislatura), y marcó el camino. El presupuesto sancionado por los legisladores porteños ese año fue exiguo, de $ 18.752.546, pero de todas formas el jefe de gobierno decidió disminuirlo a $ 15.610.882, de los que finalmente se ejecutaron solamente 13.719.377 de pesos.
La actitud tuvo el año siguiente su más notoria exposición. El gobierno de la Ciudad llevó los $ 294.977.900 iniciales a $ 233.911.660 y la ejecución final fue de tan solo $ 11.947.363. Es decir, al cierre del cuarto trimestre sólo se había utilizado el 4,05% de lo que en un principio se planeó utilizar para evitar lo que finalmente pasó en la Ciudad.
Además, el recorte de 61 millones de pesos se realizó a principios de enero, no fue parte de un problema de organización en medio de la intención de usarlo, sino una decisión política clara de sacarles peso a las obras hidráulicas.
La estrategia, ya un clásico para la gestión macrista, se repitió en 2013. El presupuesto aprobado por la Legislatura fue de $ 26.722.829 y al promulgar la ley luego de los recortes disminuyó a $ 20.722.829. El año de una inundación con víctimas fatales y destrozos el propio gobierno destinó al área el 10% de lo que se había pautado durante el período anterior.
Además, el Ministerio de Desarrollo Urbano se propuso construir este año solamente 160 metros lineales de red pluvial (una cuadra y media en una ciudad que tiene un total de 50 mil cuadras y 12.200 manzanas), mientras que en 2012 la proyección había sido de 11.783 metros.
Un informe de la Auditoría General de la Ciudad, aprobado el 18 de julio del 2012 y recibido en la Legislatura el 16 de agosto pasado, revela que de cinco obras auditadas en 2011 (todas parte del Plan Hidráulico), tres no habían tenido ningún tipo de ejecución: las obras de la cuenca de los arroyos Ochoa y Elia, la cuenca del arroyo Erézcano y la cuenca de los arroyos Vega y Medrano.
Los desembolsos que tendrá que hacer el gobierno por los subisidios (por ahora con un techo de $ 20 mil y alrededor de 90 mil familias afectadas que podrían reclamarlo) denotan lo obvio: al Estado porteño le costará más la cura que la prevención que no llevó a cabo.

Hacer las obras es decisión política
Eduardo Epszteyn | Auditor AGCBA
Cuando el jefe de gobierno poteño, Mauricio Macri, decidió la construcción del mal llamado Metrobus, lo hizo en tiempo récord y endeudando a la ciudad en más de U$S 100 millones. Esto pone de manifiesto que la elección de las obras, el tiempo y los recursos dedicados son responsabilidad exclusiva del jefe de gobierno. Pero para que la Ciudad no se inunde en cada lluvia hacen falta obras de mediano y largo plazo, y Macri pretende sacarle rédito político inmediato a cada uno de los pocos pesos que invierte. Basta revisar los presupuestos y las ejecuciones de los últimos años.
En 2012, el presupuesto para el mejoramiento de la red pluvial que fue elevado a la Legislatura fue de $ 294,9 millones (un promedio de $ 24.400 por metro); y en 2013 redujo drásticamente el presupuesto a $26,7 millones, y con eso sólo podrían construir 160 metros a un promedio de $ 110 mil el metro. Es decir, más de 358% más caro; más de cuatro veces lo presupuestado en 2012.
Si revisamos los presupuestos y lo realmente utilizado en cada año vemos que en 2008 tenía un presupuesto de $ 201.614.471 y no usó $ 72.922.033; en 2009 presupuestó $ 265.615.008 y el saldo fue de $ 32.154.726; en 2010 presupuestó $ 424.160.996 y no utilizó $ 39.325.318; en 2011 el presupuesto fue escandalosamente menor, sólo $ 5.610.882, y por supuesto no le alcanzó, debiendo asignar $ 8.108.495 más; en 2012 presupuestó $ 233.911.660, y no utilizó casi nada, quedándole un saldo de $ 221.964.296. Y para 2013 prácticamente repite el desastre de 2011: cuenta con apenas $ 20.722.829. Si sumamos los saldos no utilizados durante su gestión tenemos más de $ 358 millones.
Macri dice que no cuenta con recursos propios, pero la ciudad adhirió al Fondo Federal Solidario que distribuye las retenciones de soja, y desde 2009 ya recibió $ 595 millones, y para 2013 espera recibir otros $ 240 millones. Cada año Macri construye, entre subejecuciones y endeudamientos, un colchón financiero de más de $ 2500 millones, que podría utilizar para cualquier cosa.

¿Macri y Bruera pagarán el costo político de la negligencia que le costó la vida a 57 personas?
Mariano Beristain | editor de economía
El concepto de homicidio culposo tiene sus propias peculiaridades en el Código Penal argentino. El artículo 84 señala puntualmente que el castigo recaerá sobre aquel que ¨por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o los deberes a su cargo, causare a otro la muerte¨. Este delito prevé una prisión de seis meses a cinco años en caso de que hubiera un solo muerto y eleva el mínimo de la pena a dos años si tuviera un carácter agravado y las víctimas fatales fueran más de una. La figura del homicidio culposo, por ejemplo, puede aplicarse en el caso de un conductor que en estado de ebriedad o violando groseramente una normativa de tránsito mate a un individuo. En el homicidio culposo el sujeto en cuestión no tiene intenciones de matar pero la imprudencia, la negligencia o impericia, lo colocan como ejecutor de la vida de una o más personas. ¿El intendente de La Plata, Pablo Bruera y el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri podrían incluirse en esta figura del Código Penal? En el caso de Bruera, el intendente platense, ya había sido advertido sobre la posibilidad de que se produjeran inundaciones si no llevaba adelante las obras que correspondían.
La Universidad de Ingeniería de La Plata presentó oportunamente un informe que anticipaba lo que podría ocurrir y alertaba sobre la urbanización descontrolada.
Como queda en evidencia en la edición de este sábado de Tiempo Argentino, Bruera hizo caso omiso a las advertencias y montó una enorme operación de prensa, es decir, llevó adelante un gran circo publicitario, pero al final congeló los planes para desarrollar las obras necesarias que evitaran que una precipitación muy fuerte se transformara, por arte de la impericia, la negligencia y la imprudencia, en una verdadera catástrofe. Entonces, Bruera estaba advertido y contaba con los elementos de juicio necesarios para inferir que, frente una fuerte lluvia, la ciudad de La Plata podría quedar bajo el agua. Nada hizo, sin embargo, para evitarlo y fallecieron al menos 51 personas. Además, hubo miles de evacuados y la situación en algunos partidos como Los Hornos y Tolosa es incluso más preocupante de lo que reflejan algunos medios. El escenario político de Bruera tendría que empeorar si se toma en consideración que tenía un antecedente durante su propia gestión: en el febrero de 2008, las lluvias dejaron 90 mil evacuados y un muerto. En marzo de 2010, La Plata volvió a inundarse. En condiciones normales, Bruera debería, al menos, dejar su cargo, porque debido a su inacción y negligencia perdieron la vida 51 personas. Bruera no sólo actuó de forma negligente, sino que como era consciente de su responsabilidad envió un tweet tratando de mostrarse en el lugar de los hechos cuando en realidad estaba vacacionando en Brasil.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue muy cauta en su paso por La Plata, pero dejó en claro las dudas que se abren sobre el futuro de Bruera.
Cristina dijo que ¨habrá que auditar qué pasó, llama la atención lo que pasó en La Plata, el agua no escurrió hacia el río¨, y acotó: ¨Llama la atención que en Berisso y Ensenada no haya habido personas fallecidas, y en La Plata sí.¨ La soledad de Bruera es evidente y sus tiempos políticos se acortaron. La situación de Mauricio Macri es distinta desde el punto de vista de su perspectiva política porque el alcalde porteño cuenta con un evidente paraguas mediático. Para ello, Macri rompió records de gastos en materia de publicidad. El gobierno porteño ¨invirtió¨ en el área comunicacional más de $ 265 millones, y ejecutó el 122% de un presupuesto inicial previsto en $ 217,18 millones. Macri hizo todo lo que había que hacer para que las cosas salieran mal y la inundación terminara con la vida de seis personas. Pero así como el agua cubrió a varios barrios porteños, la inundación de La Plata les sirvió a los medios ¨amigos¨ del macrismo para ocultar la negligencia que transformó una nueva inundación en un hecho delictivo producto de la impericia de su gobernante. En sólo 12 meses, la Ciudad registró cinco inundaciones (abril, octubre, noviembre y diciembre de 2012, y la reciente de abril de 2013). En la última desgracia, el gobierno porteño conocía la existencia de una alerta meteorológica pero al igual que ocurrió en abril del año pasado nada se hizo para limpiar los desagües.
Macri incluso naturalizó los temporales cuando en diciembre último presagió futuras tormentas y le echó la culpa al cambio climático, pero no llevó adelante ningún plan de crisis para morigerar sus consecuencias. El Programa de Desarrollo de la Infraestructura en la Red Pluvial, que podría haber permitido avanzar en las obras necesarias para evitar la tragedia, viene subejecutándose permanentemente en los últimos años. En 2012 sólo ejecutó $ 12 millones de una partida presupuestaria de $ 234 millones. Macri pecó de desidia y las consecuencias fueron terribles.
Aníbal Ibarra tuvo que dejar a instancias del propio Macri y del vicejefe Jorge Telerman, la jefatura de gobierno porteño por el desastre de Cromagnon de 2004, que se llevó la vida de 194 personas.
Por alguna extraña razón, la sociedad condena al sujeto que atropella con su coche a un peatón y huye, pero no responde con la misma virulencia cuando mueren personas porque un gobernante incumple su deber como funcionario público. Más allá de los juicios de valor, tanto Macri como Bruera deberían pagar su desidia con el ostracismo político, la mínima condena posible para un delito de negligencia cuyas consecuencias todavía lloran los familiares de 57 personas.


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