Al Papa Francisco: por medio de María Santísima para alcanzar la verdadera paz
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro
Buenos Aires, 19 de marzo de 2013
A Su Santidad
el Papa Francisco
Palacio Apostólico
00120 Ciudad del Vaticano
Santidad,
En la fiesta del glorioso Patriarca San José, día de vuestra elevación al Trono de San Pedro, filialmente dirigimos a V. Santidad una súplica nacida de lo más íntimo de nuestros corazones, al tiempo que pedimos a Dios Nuestro Señor y a María Santísima velen particularmente por su Pontificado, respondiendo así al insistente pedido de V. S.
“recen por mí”.
Lo hacemos desde estas sus tierras, la Argentina, donde ¨ancló¨ Nuestra Señora de Luján, nuestra Reina y Patrona, donde, por medio de nuestro portal
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro concentramos nuestros esfuerzos para contrarrestar la gravísima crisis moral que se expande a todos los ámbitos de la sociedad.
Crisis que tiene como epicentro la institución de la familia, pero que afecta todos los aspectos de la vida –en los ámbitos político, social, cultural, educativo y económico- a las naciones del mundo entero, dejando en evidencia que,
día a día, se apartan de la Ley de Dios en sus instituciones, en sus leyes, en sus costumbres, introduciéndose una legislación que pretende legitimar la matanza de inocentes en el propio vientre materno, equiparar la unión de personas del mismo sexo con el matrimonio entre varón y mujer y favorecer hasta la despenalización de las relaciones sexuales con menores de edad, como ocurrió recientemente en Perú por decisión del Tribunal Constitucional.
En el campo de la defensa de la vida humana desde la concepción, insistimos siempre en que, como afirma la Lic. Araceli Ramilo Alvarez en su estudio
“Respuesta al aborto como un derecho- Duelo Obturado”,
“no hay acto de mayor discriminación y de violencia que decidir quién nace y quién no conforme haya sido concebido” y en la necesidad de que, en vez de apostar a la muerte, se promuevan proyectos de ley que incorporen equipos interdisciplinarios en todos los servicios de Salud para contemplar la atención a la madre y al niño desde el inicio del embarazo, brindando atención en el área físicopsicológica, así como social y económica.
(cfr. “Respuesta al aborto como un derecho- Duelo Obturado” in www.hacerseoir.org)
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Santo Padre, ni los más optimistas podrán negar que, pocas veces en la Historia, la humanidad se ha encontrado en una crisis moral y religiosa de tan extrema gravedad, lo cual, lógicamente,
nos conduce a recordar las advertencias de la Santísima Virgen María en Fátima cuando ya en 1917, tras describir las calamidades que sobrevendrían al género humano por causa de los pecados cometidos, pidió que el Papa, en unión con todos los Obispos, consagrara Rusia y el mundo a su Corazón Inmaculado.
A este propósito, nos viene a la memoria el gran apóstol mariano San Luis María Grignion de Montfort e, inspirados en sus enseñanzas, estamos convencidos de que, para restablecer en el mundo entero la paz de Cristo en el Reino de Cristo,
“no hay camino más fácil, corto, perfecto y seguro” que obtener la misericordia del Señor por medio de su Madre, María Santísima.
Es la razón por la cual suplicamos a Vuestra Santidad que reciba con beneplácito nuestro pedido de realizar, al inicio de su Pontificado,
la consagración de Rusia y del mundo al Corazón Inmaculado de María, en un acto solemne al cual, como pidió la Virgen en Fátima, se unan simultáneamente los Obispos de los cinco continentes, con la firme esperanza de que pronto podamos vivir la promesa de María Santísima cuando en 1917 anunció esta confortadora y bendita promesa: “Por fin, Mi Inmaculado Corazón Triunfará”
Consagración que anhelaríamos estuviera precedida por
una misión en todas las diócesis del mundo para difundir el rezo cotidiano del Santo Rosario, como también lo pidió María Santísima insistentemente en Fátima y tantas otras apariciones, y la Consagración de los hogares al Sagrado Corazón de Jesús, por medio de la Virgen María, dado que, precisamente, es el fortalecimiento y la restauración de la institución de la familia sobre sólidas bases lo que producirá la regeneración espiritual, como también cultural, social y económica que permitirá encontrar la verdadera solución a los acuciantes problemas del mundo de hoy, propiciándose fuentes dignas de trabajo, con acceso a la salud y a una educación que verdaderamente dignifique las generaciones venideras.
Agradeciendo a Vuestra Santidad la paternal acogida a nuestra filial petición y renovando la expresión de nuestra devoción a la Cátedra de Pedro, ofrecemos nuestras oraciones para que Dios Nuestro Señor lo proteja y sea asistido con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, e imploramos la Bendición Apostólica para los integrantes y adherentes de
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro y sus respectivas familias.
Martin Jorge Viano
Director
Para Hacerse Oír-Hablemos Claro