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El dólar blue pierde terreno y se negocia a $ 7,84
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Lunes, 04/02/2013
El dólar blue pierde terreno y se negocia a $ 7,84
La divisa en el mercado paralelo rozó el viernes los $ 8, mientras que la oficial ya casi toca los $ 5.

El dólar en el mercado paralelo pierde posiciones al mediodía y se aleja de los 8 pesos que rozó el viernes en la city porteña.

Así el blue se negocia en torno a los $ 7,84 para la venta, mientras que la moneda oficial lo hace a $ 4,99.

Así es que, por el alza de la divisa paralela, el consumo con tarjeta en el exterior saltó casi el 70% ya que los consumos se pagan a un dólar a $ 5,90, bastante por debajo de la moneda informal.

Sin embargo, a partir de la semana próxima, será más caro hacer compras con tarjeta de crédito en los Estados Unidos. Los consumidores deberán pagar comisiones por hasta un 4% adicional.

Mientras tanto, la fuga de divisas no detiene su marcha y ya se fueron u$s 300 millones de los bancos y al BCRA le cuesta más sumar reservas.

Por el alza del blue, el consumo con tarjeta en el exterior salta casi 70%

Los plásticos no tienen descanso y ya están cerca de una nueva marca. Los argentinos que salen del país pagan un dólar a $ 5,90 cuando realizan sus consumos con tarjeta de crédito al recargar el 15% sobre la cotización oficial de la divisa y aprovechan la amplia ventaja con respecto a los altos valores que se pagan en el mercado informal argentino

Las tarjetas de crédito de los argentinos que viajan al exterior están que echan humo. El stock de crédito en dólares contraído con plásticos creció u$s 166 millones en los primeros 25 días de enero, tras retroceder durante cuatro meses consecutivos. El stock queda así en u$s 392 millones, 68% por encima del promedio registrado en el mes de diciembre de u$s 233 millones.

Por esa razón, en el mercado estiman que durante el primer mes del año se fugaron del país u$s 250 millones por esa vía. El crédito en moneda extranjera cerraría enero muy cerca de su máximo histórico de u$s 462 millones, registrado en agosto pasado antes de que la AFIP castigara con un recargo del 15% las compras hechas por esa vía. Los turistas argentinos que recorren el exterior recurren a las tarjetas de crédito como sus principales aliadas a la hora de economizar gastos. Desde septiembre del año pasado los pagos en moneda extranjera hechos con tarjeta están alcanzados por un recargo del 15% impuesto por la AFIP, que se suma al 3% de tasa que cobran las emisoras desde siempre. Pero esos costos no son nada en comparación con la dificultad que supone conseguir dólares en el mercado informal o con un dólar blue que se acerca a los $ 8. El tipo de cambio que se obtiene al consumir con tarjeta en el exterior está hoy en torno a los $ 5,90, cerca de $ 2 por debajo de la cotización en el mercado ilegal. El stock de crédito en dólares con tarjeta se derrumbó en septiembre pasado luego de que, como una nueva vuelta de tuerca al cepo cambiario, la AFIP estableciera el recargo, como anticipo de Ganancias.

En agosto, con el resto de las vías tradicionales para acceder al dólar cerradas, el stock de crédito en dólares con tarjeta había crecido u$s 49 millones punta a punta en el mes y u$s 58 millones en su nivel promedio.

La tarjeta permitía acceder al tipo de cambio oficial, porque el pago hecho afuera se paga en pesos en el resumen. La operación cambiaria queda a cargo de la empresa emisora de la tarjeta.

Retroceso y avance
El nivel de fuga turística de agosto había alarmado lo suficiente al Gobierno como para decidir hacer algo al respecto.

El recargo fue efectivo de inmediato. El stock de crédito en dólares tocó su techo en u$s 462 millones a fines de agosto y, en septiembre, retrocedió u$s 102 millones en el mes y u$s 16 millones en promedio. Al mes siguiente, la caída punta a punta fue de u$s 39 millones, mientras que el stock se movió en un nivel promedio u$s 80 millones inferior al del período previo. Desde entonces, no ha parado de caer. Hasta ahora.
La efectividad que mostró el recargo del 15% en agosto pasado no se compara con la que ostenta en la actualidad. Desde entonces hubo dos cambios sustanciales: por un lado, el inicio de la temporada vacacional y, por el otro, la escapada del dólar informal en el primer mes del año. En agosto pasado la brecha que separaba al blue del oficial era del 36%, hoy es de casi el 59%. Al consumir con tarjeta los argentinos pagaban entonces un tipo de cambio de $ 5,60 por dólar, menos de un peso por debajo de la cotización paralela de fines de agosto, de $ 6,37. Hoy, el “dólar tarjeta” se mantiene en $ 5,90, apenas 30 centavos por encima del valor con el que debutó en septiembre, pero en el mismo período el blue ganó más de $ 1,50. Así, y a pesar de que sube, el dólar tarjeta es cada vez más barato.

“Están consumiendo a lo pavote, estamos viendo que los saldos van a llegar a estar muy cerca de su récord a fines de enero”, comentaron en la mesa de operaciones de un banco. “Fueron unos u$s 250 millones los que se consumieron en enero y que las tarjetas de crédito debieron compensar cada semana algo que, entre otras cosas, se vio en las pocas compras de divisas que pudo hacer el Banco Central para sostener el nivel de reservas”, agregaron.

El BCRA tuvo su peor enero desde 2005 en su política de compra de divisas para mantener su nivel de reservas. En aquel entonces logró comprar u$s 317 millones en todo el mes, mientras que aunque los datos oficiales todavía no se conocen en enero de este año las compras rondarían los u$s 300 millones.

La poca disponibilidad de divisas se debe, más que nada, a la menor liquidación de exportaciones. Pero la fuga por gastos con tarjeta en el exterior también tuvo su rol: casi empató lo que logró comprar el BCRA.

Será más caro hacer las compras con tarjeta de crédito en los Estados Unidos

La medida fue anunciada la semana pasada y surge a partir de un acuerdo entre los representantes de 8 millones de comercios minoristas de EE.UU. y las firmas de crédito.

Recargo por pago con tarjeta de crédito”, es un mensaje que en la Argentina se ve regularmente en las vidrieras de los comercios, y sobre todo en épocas de inflación como la que se está viviendo. Forma parte de los hábitos de consumo de los argentinos aceptar que se pague un poco más si se usa la tarjeta, algo que suena lógico cuando la tasa de inflación se ubica por encima del 2% mensual.

Pero que en EE.UU., la meca del consumo a nivel mundial, se empiece a aplicar un recargo a las compras con tarjeta de crédito es realmente un hecho muy significativo, inédito en la historia del país y que podría generar profundos cambios en las pautas de consumo de los estadounidenses.

La medida fue anunciada la semana pasada y surge a partir de un acuerdo entre los representantes de 8 millones de comercios minoristas de EE.UU. y las mayores compañías emisoras de plásticos, incluyendo a Visa, MasterCard, JP Morgan Chase y otras 8 empresas más. El arreglo contempla que a partir de ahora los comercios puedan trasladar las comisiones que cobran las emisoras al precio final pagado por los consumidores, lo que se conoce como “swipe fee”, “credit card fee” o “checkout fee”. Es decir que no debería sorprender que en más de una vidriera surjan los cartelitos anunciando que se aplican recargos a los pagos con tarjeta, como si fuera un negocio de Buenos Aires o Rosario. Fuera del recargo quedan las tarjetas de débito y, por supuesto, los pagos en efectivo.

Este acuerdo se dio para zanjar un litigio judicial que se inició en 2005 a raíz de una demanda presentada por varios minoristas contra las emisoras de plásticos. La demanda se presentó alegando que hubo un pacto entre estas compañías para fijar comisiones elevadas a los comercios, que en algunos casos pueden llegar al 4% (en general se ubican entre el 1,5% y el 3%). Y que los minoristas tenían prohibido por parte de las emisoras trasladar esas comisiones al precio final de venta. El juicio se encuentra en una corte de Nueva York que falló a favor de los comercios obligando a las emisoras a pagar un resarcimiento de u$s 7.200 millones a los 8 millones de tiendas, tras lo cual se llegó a este acuerdo entre las partes para permitir que se permitiera trasladar la comisión al precio que paga el consumidor.

Sin embargo, cada comercio tendrá la libertad de decidir si traslada o no el cargo al precio final y, además, existen 10 estados de EE.UU. donde la ley prohíbe estas prácticas, en los que no habrá recargos en los pagos con tarjeta. Entre esos estados se encuentran Nueva York, California, Florida y Texas, así que los turistas argentinos que tienen que soportar el cargo del 15% por pago con tarjetas en el exterior, se evitarán este nuevo adicional.

En un país donde el consumo explica el 70% del PIB y donde es más importante tener una tarjeta y un historial de crédito que un documento de identidad, que se empiece a aplicar un cargo de estas características podría llegar a provocar cambios profundos en los hábitos de consumo.

A pesar de que la cámara que nuclea a los minoristas (National Retail Federation) sostenga que el impacto de la medida va a ser poco significativo (‘Hemos hablado sobre la nueva regulación con muchísimos comerciantes y ninguno de ellos nos dijo que tenía pensado aplicar el recargo‘, afirmó Craig Shearman, vocero del organismo), la realidad indica que en otros países desarrollados el cambio se está dando de manera efectiva.

En Suiza y Australia se aplican recargos a las compras con tarjetas desde hace varios años y allí cada vez más comercios deciden trasladar las comisiones de las emisoras de plásticos a los consumidores. De hecho, un tercio de los negocios australianos aplica los recargos, en un país con una tasa de inflación del 2,2% anual en 2012.

Mientras tanto, desde hace ya 5 años que se han venido dando en EEUU cambios en las pautas de consumo, consecuencia del estallido de la crisis subprime. A partir de 2008, las familias con deudas de tarjetas de crédito alcanzaron niveles de endeudamiento récord, de u$s 15.000 en promedio (si se suman las deudas hipotecarias y los préstamos estudiantiles, la deuda por familia llega a los u$s 200.000 en promedio). Eso obligó a millones de consumidores a gastar menos, a restringir el uso de sus plásticos y a evaluar otras alternativas de pago. De hecho, la nueva reglamentación permite también a los comercios aplicar descuentos por pago en efectivo, tal como se hace tradicionalmente en la Argentina.

Por otra parte, si se tiene en cuenta la política monetaria que ha venido llevando adelante la Reserva Federal en los últimos años, con emisión masiva de dinero (a tal punto que numerosos analistas advierten del riesgo inflacionario de tal política), existe una alta probabilidad de que el recargo a las compras con tarjeta de crédito haya llegado a EE.UU. para quedarse, como se aplica en nuestro país.

Se fueron u$s 300 millones de los bancos y al BCRA le cuesta más sumar reservas

El retiro de dólares que se percibe en las entidades ya empieza a superar lo recuperado en diciembre y a ser atribuido por los propios banqueros al nerviosismo cambiario.

La Argentina podría perder, en los próximos días, un nuevo escalón en la reputación que mantiene frente a sus países vecinos: su banco central, que hasta hace apenas un año compartía el podio latinoamericano junto a Brasil y México, quedará en el quinto lugar de la región por cantidad de reservas internacionales. Esto sucederá si, como se descuenta, el organismo de Mercedes Marcó del Pont sigue durante febrero con grandes problemas para acumular dólares, en momentos que Chile logra mantener el mismo ritmo de compra de divisas.

Hay dos factores que complican, hasta ahora, la tarea del banco central argentino: la escasez estacional de divisas que se generan por exportaciones (sólo en enero se redujo un 40%); y el incipiente retiro de ahorros en dólares que volvieron a hacer los ahorristas de los bancos mientras se empezaba a disparar a $ 8 el dólar libre que se negocia en el mercado paralelo. Los datos oficiales reflejan que el sector privado se llevó u$s 190 millones entre el 31 de diciembre y el 25 de enero pasado; y el sector público, en ese tiempo, otros u$s 95 millones. Y las fuentes del sistema financiero estiman que la fuga continúa hasta estos días en los u$s 10 millones diarios. Esto indica que, en el primer mes del año, los ahorristas (y los organismo públicos) ya retiraron más de u$s 330 millones.

Los banqueros ya habían considerado razonable que, pasado año nuevo, todos aquellos dólares que habían ingresado a los bancos por mero oportunismo a fin de diciembre (la exención a los impuestos de los bienes personales que tienen los depósitos) volvieran a salir con la misma velocidad en los primeros días del año. Pero empiezan a atribuir al nerviosismo cambiario que la fuga se haya seguido y extendido hasta estos días.
Las reservas internacionales, que incluyen los depósitos en dólares, cayeron ya en lo que va del año unos u$s 640 millones.

“En la segunda mitad de enero hubo una caída de u$s 500 millones en las reservas que puede haber respondido a salidas adicionales de depósitos que habían vuelto en diciembre y ventas de dólares por parte de bancos públicos”, explicó a este diario Hernán Lacunza, de Empiria Consultores. En el Banco Central explicaban que alguna parte de esta caída había respondido al pago de obligaciones con organismos de crédito.

El organismo de Marcó del Pont quedó el viernes con u$s 42.651 millones. Es apenas u$s 300 millones más que las que informó Chile a mediados de enero (sus reportes son semanales). La Argentina ya había perdido el tercer puesto en la región a fines del 2011, cuando fue superada por Perú. Las economías de Sebastián Piñeira y Ollanta Humala tienen actualmente la mitad del tamaño que tiene la de Argentina. Pero ambas llegaron a aumentar en un 50% sus stocks de reservas a lo largo de todo el año pasado.

El drenaje de divisas que afecta a los bancos locales contrasta con la evolución que muestran sus depósitos en pesos, producto de la falta de alternativas que existen para los ahorristas en la economía local. Sólo en enero, tal como anticipó la semana pasada El Cronista, las entidades lograron captar más de $ 10.000 millones del sector privado de acuerdo con las cifras oficiales que registra el BCRA (hasta el 25 de enero). El mes suele ser el más favorable del año para los bancos en términos de liquidez, porque el cobro de los aguinaldos y la menor demanda de pesos permite a los ahorristas mantener mayores ingresos ociosos en sus cuentas bancarias. Pero esta vez alcanzó a superar, al menos levemente, las expectativas que mantenían en el propio sector.

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