Balance del año

Por
eduardoepszteyn
Jueves, 27/12/2012
Diario Z - 27/12/2012
Nota - La Ciudad - Pag. 4
POR ANTONIO ELIO BRAILOVSKY
AMBIENTE Y NEGOCIO INMOBILIARIO
Hace pocos días, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el gobernador de la provincia se reunieron para discutir el tema de la basura. Es, por supuesto, una buena noticia, aunque desde el sentido común, deberían haberlo hecho el mismo día que asumieron. Anunciaron que la Ciudad enviará menos basura a la Provincia, lo que también es bueno. Esperemos que en 2013 se atrevan a dar el paso siguiente que es revisar el modelo irracional y contaminante de los rellenos sanitarios.
El Área Metropolitana de Buenos Aires es una única ciudad con diferentes jurisdicciones, de modo que no puede ser gestionada por partes. Deberían hacer lo mismo con todos los temas comunes, desde las cuencas hídricas, la gestión del agua subterránea, la ribera del Río de la Plata, el sistema de transportes o las políticas de salud y educación. Estas diferencias no las inventaron estos hombres ni se deben a que tengan signos políticos distintos. Nos vienen de la época de las guerras civiles entre unitarios y federales y todos esperamos que comiencen a superarse.
En 2012 tuvimos inundaciones severas que nos recordaron que las grandes obras pueden ayudar a reducir los caudales en calles, comercios y viviendas, pero no dan solución completa a un problema que no la tiene. Aún no hemos trabajado los aspectos sociales de las crecidas. La visión de las personas cruzando la calle Blanco Encalada con una cuerda supera los límites de lo imaginable. El Municipio de Mar del Plata acepta que tiene áreas con riesgo de inundación y las señaliza. ¿No es hora de trabajar sobre la aceptación de lo inevitable? ¿Por ejemplo, poner puentes peatonales para cruzar los arroyos entubados, en los mismos sitios que los tuvimos durante el siglo XIX? En el caso del Riachuelo hemos tenido todos los avances que podían lograrse sin llegar a mejorar la calidad del agua.
Estos avances fueron más lentos y más costosos de lo necesario, ya que el tema estuvo a cargo de un mal juez, pero la contaminación del curso del Riachuelo sigue siendo la gran asignatura pendiente de nuestro país en temas ambientales.
La pregunta para los próximos tiempos es si se va a lograr aplicar criterios ambientales al negocio inmobiliario o si seguirá al margen de los mismos. En 1998 la Ciudad aprobó la ley 123 de Evaluación de Impacto Ambiental, que incluía el impacto de los grandes proyectos de arquitectura. Apenas un año más tarde y por presión de los grandes estudios se la cambió por otra redacción, que dejaba afuera este tipo de obras. ¿Recordará la Legislatura en el 2013 que el negocio inmobiliario necesita ser controlado? Ligado con esto, nos merecemos un profundo debate sobre la gestión urbana de Puerto Madero. Desde 1989 este barrio está administrado por una sociedad anónima (Corporación Antiguo Puerto Madero S.A.) donde tienen partes iguales la Nación y la Ciudad. El régimen jurídico de empresa privada le permitió vender las tierras más caras del país y realizar contratos millonarios sin los controles habituales en las empresas públicas.
¿Tiene sentido que Puerto Madero siga manejado por el Estado, pero como si fuera una gran empresa privada? ¿Eso es coherente con los principios con que se procura manejar la cosa pública en la actualidad? ¿Cuándo creemos que será el momento de disolver esa Corporación y que el barrio de Puerto Madero sea administrado del mismo modo que el resto de la Ciudad?
Profesor Titular en las Universidades de Buenos Aires y Belgrano. Autor del libro: Historia ecológica de la Ciudad de Buenos Aires, Ed. Kaicron, 2012.
POR ALEJANDRO FABBRI
TODOS DEBERÍAN APRENDER DE VÉLEZ
En la última temporada se alejaron Santiago Silva, el Burrito Martínez, Augusto Fernández, el arquero Barovero, David Ramírez, Héctor Canteros, Mauro Óbolo y Fernando Ortiz.
Todos fueron titulares y nadie se desesperó por las pérdidas.
Se dijo en Vélez, que llegaba la transición, que había que hacer alguna incorporación y promover a los jóvenes talentos que pedían pista desde las divisiones inferiores.
Como suele suceder en el club de Liniers, el pensar se unió con el decir y el hacer. La coherencia se manifestó una vez más como algo natural, ese detalle -nada menos- que los ha diferenciado de la mayoría de los clubes argentinos.
Apenas tres incorporaciones: el arquero Sosa, un uruguayo que hacía banco en Boca y quería jugar y el goleador del descendido Banfield, un pibe con condiciones pero deprimido por su pésima temporada 2011/2012. El delantero colombiano Jonathan Copete, lesionado casi al mismo tiempo que se inició el torneo, fue el segundo.
A Facundo Ferreyra, Vélez lo pagó 12,5 millones de pesos.
Hasta la transferencia, siguiendo el consejo del gobierno nacional, se pesificó. Banfield recibió 10 millones por Ferreyra y el resto se fue en el porcentaje del jugador, impuestos y otras minucias. No hubo comisiones para ningún intermediario, ya que Vélez acostumbra a tratar directamente, de club a club, evitando al coro de vampiros y buitres que pueblan las transferencias entre futbolistas. El pibe que llegó de Banfield ingresó unos minutos en la cuarta fecha y recién fue titular en la séptima jornada. Convirtió sus dos primeros tantos en la octava fecha ante San Lorenzo y no paró más. Metió once goles más en las siguientes once jornadas y se consagró como el artillero del torneo junto con Scocco, de Newell´s. Con 21 años, Ferreyra es la gran promesa del club de Liniers, tanto como lo ha sido el uruguayo Sosa en el arco velezano. Apenas le marcaron tres goles en nueve encuentros.
Las inversiones dieron el fruto esperado. El club ganó un nuevo título y ahora suma nueve estrellas en su luminoso cartel.
Con una política precisa, un numeroso caudal de socios (más de 40 mil), un instituto educativo que es ejemplo en la zona, una Villa Olímpica única en el país, el apoyo masivo a muchísimos deportes y unas divisiones inferiores que han provisto al entrenador Ricardo Gareca de jugadores con una tremenda proyección como Peruzzi, Allione, Bella, Brian Ferreira, Sills y Tobio, entre otros, Vélez ha vuelto a demostrar que es el mejor club del fútbol argentino.
Deberían tomar nota los poderosos de siempre: Boca y River, que han acudido a dos ídolos como Carlos Bianchi y Ramón Díaz para tapar posibles fracasos. Racing, que ha mejorado pero aun dista mucho de ser aquel que conocimos cuando éramos chicos. San Lorenzo, que optó por Tinelli y está iniciando un camino distinto. Independiente, envuelto entre la pelea desigual de Cantero y sus compañeros de dirigencia contra la banda delictiva que ayudó a vaciarlo en los últimos años. Todos ellos, han quedado atrás de Vélez en varias materias. Tienen más hinchas que el club de la V azulada, eso está claro. Hoy, no es lo único que se mide. No alcanza.
Queda demasiado corto.
El equipo de Liniers se llevó el título pese a hacer cambios importantes en el plantel y promover a muchos jóvenes.
Independiente y San Lorenzo: dos grandes en crisis que pelearán por escapar del descenso el próximo torneo.
Boca espera volver al triunfo con el regreso de Carlos Bianchi. El Virrey ganó todo también en Vélez.
POR DANIEL FILMUS
MÁS DERECHOS, MEJORA DEL INGRESO Y MAYOR EQUIDAD
Finalizando el 2012 podemos asegurar que nos sentimos orgullosos del primer año del segundo mandato de nuestra Presidenta. En cada una de las políticas implementadas en estos meses, Cristina ha estado a la altura del compromiso sellado con el pueblo argentino en las últimas elecciones presidenciales.
Tanto las leyes votadas por el Congreso como las medidas adoptadas por el Gobierno durante 2012 siguen un rumbo.
Por una parte, el fortalecimiento del papel del Estado en la regulación de la economía y en la distribución del ingreso. Por otra, lograr mayores niveles de igualdad en un marco económico y financiero internacional por demás complejo.
Revisemos lo actuado el último año. Los límites para la adquisición de tierras por parte de grandes propietarios extranjeros favorecen a los argentinos que aspiren a esas tierras.
Gracias a la reforma de la carta orgánica del Banco Central, hay mayores posibilidades de financiamiento para la producción, especialmente de las pymes.
La ley de regulación del mercado de capitales apunta a un sistema más amplio y transparente con el objetivo de movilizar de forma eficiente y equitativa los recursos de la economía. Por si esto fuera poco, volvimos a poner a YPF bajo la dirección estratégica del Estado.
Entre las medidas dirigidas a mejorar la distribución del ingreso y lograr mayor niveles de equidad, podemos enumerar los aumentos de salarios vía paritarias que potencian la movilidad social ascendente de los trabajadores; los incrementos de jubilaciones y pensiones junto a la AUH fortalecen la inclusión social de los adultos mayores y los niños.
Con el plan ProCreAr, más argentinos pueden acceder a créditos hipotecarios que antes les estaban vedados. Por todo esto, sin dudas, la Argentina hoy es más igualitaria que hace un año atrás.
Los argentinos también avanzamos en materia de derechos con las nuevas leyes, como la ley sobre identidad de género y la de ¨muerte digna¨. Por otro lado, los trabajadores rurales tienen más protección de sus derechos laborales que antes y los jóvenes tendrán la posibilidad de votar desde los 16 años. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, puesta en marcha recientemente, garantiza el derecho a la comunicación y permite que se expresen libremente las voces en todo el país.
De ninguna manera estas afirmaciones significan desconocer las asignaturas pendientes del actual proceso. Algunas de ellas fueron utilizadas como excusas por algunos sectores que, lejos de tener como objetivo central llamar la atención del Poder Ejecutivo para resolverlas, pretendieron ser una demostración de fuerzas para deslegitimar al Gobierno con el objetivo de torcer la impronta nacional y popular del modelo vigente. Cuanto más se avanza en ese sentido, más se resisten las I corporaciones a ceder sus privilegios y más procuran detener las i transformaciones.
La fortaleza que otorga el resultado electoral del 2011 y la legitimidad que el gobierno posee en el presente al no apartarse del mandato popular que del mismo se desprende. Son los sustentos fundamentales para seguir avanzando en el cumplimiento del legado que nos dejó Néstor y en el trabajo hacia la unidad y organización que, hoy más que nunca, exige el apoyo permanente a la gestión que hoy encabeza Cristina.
POR EDUARDO EPSZTEYN
ATAQUE A LA ESTRUCTURA DE SERVICIOS SOCIALES
S í hay un ejemplo que sirve para caracterizar la gestión macrista este año 2012 es, sin duda, el modo en que el Ingeniero y su gobierno manejaron la situación de traspaso del subte a la órbita de la Ciudad: sin responsabilidad a la hora de hacerse cargo, con grandes consultorías malgastando el presupuesto y desplazando una de las funciones de SBASE, y despreciando a las instituciones del estado y a los trabajadores. Mientras su corifeo reclama calidad institucional y republicanismo, su práctica concreta supone un sinnúmero de avasallamientos al poder legislativo, a la Justicia jurisdiccional y a las propias leyes nacionales. El ejercicio extravagante del veto como actitud frente a la ley completa el cuadro de serio deterioro institucional.
La experiencia derechista en la Ciudad cabalga en este abierto doble estándar. Una fuerte carga de cinismo, y el amparo del dispositivo comunicacional blindado de los oligopolios de prensa, montan una imagen pública del Ingeniero Macri, visto con esperanza por alguna facción obtusa de los sectores dominantes, como un verdadero ¨hombre propio gobernando¨.
Esa metodología de abordaje de lo político - institucional viene a sostener una gestión de ataque abierto contra las estructuras de servicios públicos y sociales: educación, salud, vivienda, asistencia, transporte público.
Durante 2012 se consolidó la tendencia a la baja del peso del gasto de capital -inversión en infraestructura durable-, con énfasis en las áreas sociales, yugulado por la indexación real de los contratos de bienes y servicios de consumo corriente, asiento principal de una remozada patria contratista local, que le impone precios con libre albedrío.
Mientras el volumen total de recursos, medido en su peso en la economía local, creció un 28% en el período macrista, la inversión se mantuvo estancada en los niveles históricos, y la captura tributaria adicional resultante pasó a financiar linealmente la voracidad de estos proveedores privados. Recolección de residuos, limpieza de sumideros, seguridad privada, laboratorios; mantenimiento de edificios, alimentos, entre otros, son los rubros estrella del descontrol contratista.
En el plano tributario, además de los incrementos de alícuotas sobre los bienes de consumo masivo, se destaca una modificación del Impuesto Inmobiliario. Este incremento, sin techo aparente, reafirma la vocación del macrismo para encarecer la vida en la Ciudad, reforzando la condición expulsiva del ciclo de especulación inmobiliaria. Esta actitud se completa con la caída en los niveles de provisión de servicios públicos y sociales, contenedores del tejido dispuesto para los más humildes.
Y así podríamos continuar... Macri ¨logró¨ consolidar el Stock de Deuda Pública, inexplicable dentro del contexto económico de la Ciudad. El perfil de la deuda viene empeorando su calidad, en la medida que la relación intereses pagados / stock crece incesantemente, y duplica el peso de los intereses sobre los ingresos corrientes. Otro año más comprobando inoperancia, negocios con amigos y falta de transparencia. Sellos consolidados de la política macrista.

Por
eduardoepszteyn