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Macri contra la cultura
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Jueves, 20/12/2012
Miradas - 03/06/2012

POR JIMENA ARNOLFI
Todos los meses, en distintos barrios de la Ciudad, se realizan reclamos y manifestaciones que denuncian la gestión macrista y el privilegio de los que más tienen: la vocación privatista, la restricción de derechos y una política cultural empresaria que viene demostrando hace cinco años que el objetivo siempre fue privilegiar a las industrias culturales privadas en desmedro de los circuitos públicos.
Ayer, sábado, se realizó una jornada de “Lucha por una Cultura Popular y Autogestiva” en el Parque Ameghino, al sur de la Ciudad. “Elegimos manifestarnos en este lugar porque aquí se da la concentración de la pobreza y la exclusión, pero al mismo tiempo se advierte una fuerte presencia de los intereses económicos de un gobierno que plantea una ciudad para pocos, con grandes beneficios en sus negocios inmobiliarios. Este lugar será sede del gobierno de Macri a costa de cerrar hospitales públicos”, denunciaron los organizadores de la jornada, integrantes de Espacios Culturales Autónomos Capital (Eneca). “La cultura que apoya Macri es la que se compra y se vende, toda propuesta que no cuadra dentro de sus intereses corporativos es desechada, como el caso de la Sala Alberdi o el Programa Cultural en Barrios”, agregaron desde Eneca.
Del festival participaron decenas de organizaciones no gubernamentales y personalidades de la cultura, así como también el Frente de Artistas del Borda, uno de los hospitales neuropsiquiátricos más grandes de la Ciudad que lleva más de un año sin gas por negligencia del gobierno de Macri. Otros de los disertantes fueron el escritor Vicente Zito Lema y Jorge Falcone, documentalista, escritor y poeta. La jornada se completó con una radio abierta desde donde los especialistas plantearon las problemáticas que tiene que enfrentar la Ciudad en las distintas áreas: salud, vivienda, cultura y educación.
Otra de las manifestaciones ocurrió el miércoles pasado y fue llevada adelante por los docentes y estudiantes del ya histórico Programa Cultural en Barrios, que depende de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad. El Programa funciona desde 1984 y fue creado con el objetivo de fomentar de manera gratuita el acceso a bienes y servicios culturales de todos los habitantes de la ciudad. Los trabajadores denunciaron el recorte de los talleres culturales a la mitad (de 1200 a 600), la consiguiente reducción del plantel docente y la falta de pago de salarios aún con una partida presupuestaria asignada. Exigieron mejores condiciones laborales y la defensa del programa a favor del espacio público y gratuito que se extiende por todos los barrios a través de sus 36 centros culturales, que hoy se están vaciando.
El festival contó con el apoyo y la actuación de las músicas Claudia Puyó, Guadalupe Farías Gómez y Teresa Parodi. Esta última declaró: “El Gobierno de la Ciudad injuria a la cultura empezando porque la considera un mero entretenimiento sin pensar que el arte es parte fundamental de la construcción de un país. Estamos ante una de las batallas más profundas, la cultural”.
En este sentido, los artistas de la Sala Alberdi, del Centro Cultural San Martín, se manifestaron cortando la avenida Corrientes al 1500 antes de la apertura del 14° Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos (DerHumALC), el pasado 23 de mayo.
Los trabajadores denunciaron que el Gobierno de la Ciudad busca convertir la Sala Alberdi en un salón para eventos empresariales como aquella vez que fue alquilada al empresario Andrés von Buch, amigo de Mauricio Macri, para su fiesta de cumpleaños.
Algunas consignas que acompañaron el corte fueron “No al desalojo ni al traslado”, “Que se vayan los patovas de Hernán Lombardi (Ministro de Cultura de la Ciudad) y Gabriela Ricardes (Directora General del Ccgsm)” y “No a la privatización de la cultura”.
Actualmente, la sala es administrada por una cooperativa conformada por artistas y cuenta con talleres y espectáculos “a la gorra”, abiertos a la comunidad. Según las declaraciones de los trabajadores, la amenaza de desalojo obedece a la idea de refuncionalización del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que recibió préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que obligan a dar prioridad al sector privado.
“Cerrar teatros y centros culturales es matar la producción. A los trabajadores de la cultura hay que darles las herramientas para que sus ideas puedan transformarse en proyectos sustentables. Hoy, el Gobierno de la Ciudad no está brindando ninguna posibilidad. Al contrario, las está quitando”, dijo Gustavo López, subsecretario de la Presidencia de la Nación, en comunicación con Miradas al Sur.
Durante los cinco años de gestión macrista, el Gobierno de la Ciudad sólo se concentró en los megaeventos de los empresarios de la cultura y en la destrucción de las pequeñas expresiones.
La Secretaría de Cultura de la Ciudad posee una agencia gubernamental de control que, entre otros sectores, tiene un departamento que rastrea vía Facebook los eventos que los espacios culturales de los distintos barrios publican para luego mandar a sus inspectores y efectuar la visita.
Así es como los inspectores del Gobierno de la Ciudad llegaron a clausurar un centro cultural al son de un acta que decía: “Se constata la presencia de 20 personas leyendo poesía”. Y es que la legislación de la Ciudad no contempla la existencia de los centros culturales y todavía no hay novedades del proyecto de ley de habilitación de Centros Culturales y Sociales, que propone incorporar al Código de Habilitaciones y Verificaciones porteñas dicha categoría.
En el camino, también se destruyen espacios históricos como el Teatro Colón, la Sala Alberdi y el Programa Cultural en Barrios. Los talleres, espacios y subsidios para la cultura se recortan todos los días.


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