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Presupuesto porteño: nuevas trampas y más deuda
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Miercoles, 19/12/2012
El Argentino - 01/11/2010
Nota - Opinión - Pag. 2

Eduardo Epszteyn

En tiempos donde la Argentina tomó un camino de desendeudamiento con inversión pública inédita, la Ciudad de Buenos Aires ingresó a un camino empedrado de endeudamiento brutal y tajante desinversión social, que recuerda los momentos más humillantes de la gestión menemista.
Tras casi tres años de gestión del macrismo, se consolidan una fuerte inequidad en la orientación del gasto, serias irregularidades y faltas de control en la gestión presupuestaria, y una mayor regresividad en la administración tributaria.
El balance de gestión del jefe de Gobierno procesado por asociación ilícita, deja serios saldos para administraciones futuras: empeoramiento en la calidad de la matriz tributaria, discriminación en la selección de las partidas de inversión efectivamente ejecutadas (relegadas todas las infraestructuras sociales), descontrol en el manejo de contratos de servicios públicos y un incremento dramático (e innecesario) de niveles de endeudamiento.
Esta orientación de política fiscal se manifestó claramente en la discusión paritaria por la que se ajustaron los salarios estatales este año. So pena de no poder abonar los aumentos que se negociaron en paritarias, y no habiéndolos previsto en el presupuesto originalmente sancionado, el Ejecutivo presionó por un incremento selectivo en el Impuesto a los Ingresos Brutos para un conjunto de actividades.
Independientemente de la modifi cación regresiva en la matriz tributaria que estos cambios supusieron, este procedimiento de modifi cación cuatrimestral en el presupuesto (tres presupuestos distintos en un año) constituye un tratamiento irregular.
No sorprende una vez más, que en el proyecto de Ley de Presupuesto 2011 no se encuentre prevista una pauta para respectivos incrementos.
Hoy, con los datos de la recaudación en mano, quedó demostrada la trampa. El corolario de esta lógica es que, en estos días, el Ejecutivo pretende hacer votar la asignación de $ 971 millones de ingresos excedentes, para solventar un conjunto de redeterminaciones de precios a proveedores, sin mediar un análisis de las carpetas correspondientes, ni la presentación de un detalle sobre los mayores costos que se reconocen a las empresas en cuestión. Se destacan $ 50 millones adicionales en servicios de Seguridad Privada y $ 250 millones para el Servicio de Higiene Urbana, el contrato privado más alto de la Administración. Se trata de una transferencia irrestricta al sector privado contratista, sin control ni justifi caciones debidamente probadas.
Bien querrá el Ejecutivo –una vez más– sensibilizar con la consigna “la oposición le niega el fi nanciamiento a los comedores escolares”, pero todos sabemos muy bien que la calidad del servicio de alimentación en escuelas viene en decadencia desde los albores de esta administración.
¿Qué relación existe entre estos precios que se están redeterminando y la calidad del servicio que se brinda? ¿Cuáles son las metas físicas y los costos para el 2011? El proyecto de Presupuesto 2011 anticipa la repetición de la trampa. El propuesto nivel de inversión de capital de $ 5.600 millones, sobre un total de $ 25.400 millones, es una simpática expresión de deseos para el año electoral. Conociendo la vocación indexatoria del macrismo, nos preocupa la –aún desconocida– ecuación de cantidades (metas físicas) y precios, que subyace este admirable optimismo inversor.
Más aún cuando se prevé fi nanciar, en parte, con mayor endeudamiento público.

* Legislador porteño. Bloque Diálogo por Buenos Aires.


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