Paco, un flagelo que exige capacidad de gestión

Por
eduardoepszteyn
Miercoles, 19/12/2012
LA NACION - 24/08/2009
ACTUALIDAD
Por Eduardo Epszteyn
Para lanacion.com
A veces, de tanto mencionar un conflicto, se incorpora en las costumbres cotidianas como algo más, y deja de ser un conflicto para transformarse en un flagelo.
Y hasta que las instituciones estatales no toman una decisión conjunta y articulada para erradicarlo, se convierte en una culpa colectiva y en una vergüenza social que nos atraviesa.
La presencia de la pasta base de cocaína (Paco) en la ciudad de Buenos Aires, coincide con la crisis social y de desempleo de principios de este siglo. Y, curiosamente, a medida que se iban vulnerando y recortando derechos sociales básicos, durante la década del 90, se iban instalando nuevos negocios ilegales de venta de drogas que -por su propio contenido-, generan daños físicos y neurológicos inmediatos e irreversibles.
Naturalmente, las impurezas de la pasta base se presentan y ofrecen a aquellos sectores menos protegidos alimentaria, cultural, educativa y sanitariamente. ¡Ni hablar laboralmente! Son los más pobres de la pobreza, y, en general, los primeros en sufrir los ajustes presupuestarios.
En el aspecto de los derechos, la Ley de Prevención y Asistencia del Consumo de drogas en la Ciudad, todavía no fue reglamentada, es decir, sus contenidos (atención de la población sobre los trastornos iniciales, capacitación del recurso humano socio-sanitario, o la creación de unidades de referencia en centros de salud, hospitales, consultorios externos, etc.) son ignorados por las autoridades de gobierno. Y más grave aún es que a medida que el flagelo de la pasta base sigue avanzando, se pone en crisis el sistema sanitario de la Ciudad con medidas tan poco simpáticas que terminan poniendo en riesgo la existencia misma de los hospitales de salud mental, en el ámbito porteño.
Es decir, que a la falta de articulación de todos los ámbitos de decisión política, se suma una impericia tal en las políticas sociales, que pareciera convertir al flagelo en un callejón sin salida.
Y aunque más de una vez se instalen conflictos estadísticos, diferencias de enfoque, o informes puntuales sobre la problemática del consumo de la pasta base en la Ciudad, lo que todos tenemos bastante claro, es que la cuestión de la fabricación y venta de esta droga letal no se esconde detrás de grandes organizaciones internacionales ?que requieren profundos y permanentes trabajos de inteligencia-, y que, si la preocupación se transforma en voluntad política, podemos empujar a que verdaderamente el Estado se ocupe de desarticular y erradicar a los miserables morales que se benefician económicamente con este ¨negocio¨. No pueden seguir siendo los familiares directos de las víctimas los que se ocupen de la cuestión represiva de estas bandas, como si todo el resto fuera complicidad.
La Jornada de debate sobre pasta base de cocaína, que realizamos hoy en la Legislatura de la Ciudad, y que va a contar con la presencia del ministro de la Corte Suprema, Dr. Eugenio Zaffaroni, pretende dar prioridad -en la agenda de representación legislativa- a esta profunda problemática social.

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eduardoepszteyn