Lo tapó el agua

Por
eduardoepszteyn
Miercoles, 19/12/2012
DEMOCRADIA - 30/10/2012
NO HAY PEOR TEMPORAL QUE EL DE LA INCAPACIDAD PARA GESTIONAR
La fuerte tormenta volvió a desnudar la improvisación de las soluciones que había prometido Macri para terminar con las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires. Palermo y Belgrano volvieron a convertirse en zonas intransitables, con anegamientos y accidentes. La bronca e indignación de los vecinos.
Por Damián Juárez
“Por favor, no hagas promesas sobre el bidet”, pedía Charly García en uno de sus temas más celebres de la década del 80. Sin embargo, el macrismo insiste en hacer promesas electorales y de gestión que, a la hora de verdad, terminan defraudando.
El lunes 29 de octubre a la madrugada, cuando la Ciudad se convirtió en un lugar sacado de una película de terror, no estaban ni Macri ni sus ministros.
No estaba María Eugenia Vidal hablando de las ventajas de ir al trabajo en bicicleta. Tampoco Diego Santilli pontificando sobre las ventajas de usar las nuevas bolsas ecológicas de los supermercados. Allí estaban solamente los vecinos impotentes. Con las casas inundadas. Tardando dos horas para hacer un recorrido que lleva habitualmente media hora. Con los subtes inundados también. Ciudad colapsada sería la mejor expresión para sintetizar lo ocurrido.
Buenos Aires se colapsa cada vez que llueve más de 30 milímetros. Así ocurrió en febrero de 2011 y en febrero de este año, y así volvió a ocurrir ahora. El macrismo desplegó en más de una oportunidad toda su propaganda y su marketing para promocionar las obras encaradas tanto en el arroyo Maldonado (corre por debajo de la avenida Juan B. Justo desde Flores hasta Palermo) como en el arroyo Vega (en Belgrano). Sin embargo, a la hora de la verdad, la situación sigue siendo caótica y se repite un panorama de vehículos atascados, cámaras eléctricas anegadas, accidentes, comercios inundados, mercadería inutilizable y millones de pesos perdidos.
Un duro golpe para la economía de cualquier ciudad.
Sin embargo, muchos funcionarios de Mauricio Macri pareciera que estaban comentando la situación desde otro planeta. El ministro de Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli, aseguró que “la Ciudad sostuvo bastante bien el temporal” gracias a las obras realizadas en el arroyo Maldonado, y que solamente hubo “pequeños anegamientos en algunos sectores”.
“Tuvimos un temporal fortísimo, cayeron 45 milímetros en 45 minutos.
La verdad que la Ciudad sostuvo bastante bien. Tenemos unos pequeños anegamientos en algunos sectores, como Cramer y Elcano y otros picos en Belgrano, pero no tenemos reportes de zonas con inundaciones de gravedad”, gambeteaba Santilli. La excusa de echarle la culpa a la cantidad de agua caída.
Idéntica reacción ensayó la vicejefa de gobierno porteño, María Eugenia Vidal, quien indicó que “hay un cambio climático impresionante, las lluvias no son lo que eran antes, y eso genera muchos más perjuicios”.
A esta altura cabe preguntarse si seremos los porteños los únicos afectados por el cambio climático, o si en realidad será un fenómeno mundial ante el cual hay ciudades mejor y peor preparadas.
El gobierno porteño emitió durante la tarde un comunicado salido de un cuento de ficción: hablaba de un operativo con 700 efectivos y 200 móviles, y se destacaba que a primera hora de la tarde “no se encontraban calles anegadas”.
Se agregaba que “el nuevo sistema de desagüe pluvial del arroyo Maldonado funcionó a la perfección”.
Queda poco que agregar.
La bronca de los comerciantes y la “burla” de los 200 pesos El drama de las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires, lejos de alivianarse con el paso del tiempo y las obras realizadas, sigue incrementándose.
Según denunció la oposición al macrismo en la Ciudad, el PRO subejecuta el presupuesto destinado al área de infraestructura de la red pluvial.
D e acuerdo a estos números, en 2011 solo se ejecutó el 35% del presupuesto del área. En los primeros meses de 2012, en tanto, de los 244 millones del programa, se ejecutaron poco más de 3 millones: un 2%. Números que hablan por sí solos.
Sin embargo, la situación podría empeorar para 2013, ya que el PRO contempló que el presupuesto del sector tenga un fuerte recorte, pasando de los actuales 244 millones a una cifra de 26 millones, una reducción del 90%. Había dicho Macri en 2008: “Podemos prometer que cuando terminemos esta gestión no vamos a volver a soportar esta tortura sistemática”.
Palabras que se lleva el viento, o mejor dicho, el agua.
Los vecinos también tienen que soportar la falta de pago en tiempo y forma de los subsidios que existen para los damnificados por este tipo de temporales. A algunos incluso se les adeudan los subsidios (magros 200 pesos) del año 2010.
A estas causas se suman otras. La edificación sin control en los barrios, cuestión que ya fue denunciada en más de una oportunidad, y el no cumplimiento de la Ley de Basura Cero por parte del gobierno porteño, agravan el cuadro.
Los expertos señalan más causas.
Se prolongó la desembocadura de los cinco arroyos que desaguan sobre el Río de la Plata, se impermeabilizó gran parte de la superficie absorbente de la Ciudad con nuevas construcciones y se redujeron los espacios verdes.
Las nuevas construcciones eliminaron en muchos barrios los antiguos pulmones de manzanas absorbentes.
Otro fenómeno tiene que ver con el pavimento. Por las sucesivas repavimentaciones de las calles, el nivel de la calzada fue elevado en demasía, impidiendo que el agua tenga el drenaje correcto.
La tormenta fue una de las más intensas para un mes de octubre en los últimos cien años, según datos del Servicio Meteorológico. Cayeron 91 milímetros en 24 horas, generando 1.800 evacuados en provincia de Buenos Aires y casos dramáticos como el de la mujer que murió en Lanús mientras manipulaba un alargue eléctrico.
Los comerciantes del barrio de Belgrano no salían de su indignación.
Habían soportado inundaciones en 2010, el año pasado y ahora estas.
“Nunca el gobierno de Macri hizo nada”, se quejaba un grupo de comerciantes de una galería ubicada a metros de Cabildo y Juramento.
“Se inunda cada vez que llueve un poco de más, y esta vez fue peor que la tormenta de enero”, dijo Marcos, dueño de la sedería Robert, sobre la avenida Cabildo, que ante el desastre prácticamente “regala” las telas que quedaron en el piso del local y de la vereda.
“No espero nada. La última vez hice los trámites ante el gobierno porteño y me dieron 200 pesos, que claramente no alcanzaban a cubrir nada”, protestó.
“Es difícil hacer un cálculo de la pérdida”, dice el comerciante resignado, como la mayoría de sus colegas.
Luli atiende desde hace más de 40 años un local de objetos y ropa vintage en la galería Marga de Cabildo al 2300. Con el sótano lleno de agua, la mujer aseguró que “esta situación comenzó con las obras del subte”. “Las paredes están secas, pero en realidad hay filtraciones por todos lados, y eso empezó con el subte. Por eso la mercadería de tela se empieza a humedecer y arruinar”, contó.
La comerciante explicó que “es peor la ropa húmeda porque si no te das cuenta y no la sacás, moja las prendas secas. Y para hacer todo ese trabajo necesito más personal”. Con una mueca de media sonrisa, Luli dijo: “Esto no tiene remedio. No me voy a mover un milímetro porque ya sé lo que va a pasar: nada. Nunca han hecho nada las autoridades”.
En tanto, el dueño de una zapatería ubicada en la avenida Cabildo y Blanco Encalada expresó que “perdí todo lo que estaba en la parte de adelante del local, pero esto ya es moneda corriente”.
Las repercusiones políticas no se hicieron esperar: el legislador porteño del Partido Socialista Auténtico (PSA) Adrián Camps manifestó hoy que las inundaciones “dejan a la vista el fracaso de la administración de Mauricio Macri”.
“Tras cinco años de gestión no solo no han podido dar solución a este problema, que afecta a vecinos y comerciantes porteños, sino que tienden a agravarlo”, apuntó.
En tanto, el diputado porteño Alejandro Bodart manifestó que en el marco de la tormenta Macri “está literalmente ausente” y agregó que “su huida no parece una buena forma de hacerse cargo de sus responsabilidades políticas”.
“¿Y Mauricio Macri dónde está?”, preguntó con ironía el legislador de la oposición porteña a raíz de la situación de colapso que sufrió la ciudad como consecuencia del temporal. En ese sentido, consideró que “su vicejefa, María Eugenia Vidal, podrá culpar al cambio climático, pero en esta Ciudad inundada, colapsada, con subtes y semáforos que no funcionan, pasos bajo nivel anegados y llena de bronca popular, el jefe de gobierno está literalmente ausente”.
Los vecinos de la zona norte de la Ciudad no fueron los únicos en quejarse. Quienes viven en la Villa 21- 24 denunciaron falta de asistencia por parte del gobierno porteño.
El titular de la junta vecinal del barrio de emergencia, Cristian Heredia, indicó que “ante la situación de emergencia, vecinos de las manzanas 25 y 25 bis fueron a pedir ayuda a la Unión de Gestión de Intervención Social (UGIS) de la Ciudad y a quienes están a cargo de los camiones atmosféricos para sacar el agua”. Los empleados municipales les respondieron que “como ayer (por el domingo) perdieron las elecciones, ya no son los responsables de los problemas de la villa”, denunció Heredia. El domingo se realizaron las elecciones vecinales de la villa más poblada de la Ciudad de Buenos Aires, donde los postulantes de la lista que apoya al Gobierno nacional triunfaron por sobre la lista del PRO.
En medio de este caos, el gobierno porteño sigue haciendo “prensa” con las obras que supuestamente realizan para aliviar las inundaciones.
El pasado 3 de octubre, el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, se sacaba fotos promocionando obras del “Plan Director de Obras Hidráulicas” para aliviar la situación del barrio de Villa Crespo.
Las imágenes de hoy hicieron recordar a las de fines de febrero de 2011, cuando una asamblea barrial de Belgrano afirmaba durante una protesta que “nos suben el ABL, hacen de esta zona la más cara del país y se inunda... La gestión de Macri hace agua por todos lados, ¡la Capital es una gran pileta!”.
“Tres años de gestión, tres años de inundaciones. Gracias Macri, gracias PRO”, se podía leer en ese momento.
Asimismo, las explicaciones oficiales le echaron, también en ese entonces, la culpa a la lluvia: en media hora, entre las 3.30 y las 4, cayeron 61 milímetros, argumentaron.
Las “imágenes del naufragio” se repetirían un año después, en febrero de 2012, cuando el temporal volvió a castigar con especial dureza a los vecinos de Belgrano, sobre todo aquellos de los alrededores de Cabildo y Blanco Encalada.
También había pasado el 28 de febrero de 2008. Fue cuando Macri había afirmado que al terminar su gestión esto no iba a pasar más.
Mientras tanto, las promesas de soluciones definitivas se seguían sucediendo.
Se informó, por ejemplo, que se había terminado un nuevo conducto aliviador para el arroyo Vega entre Belgrano y Villa Urquiza, con una capacidad de “soportar tormentas intensas de hasta dos horas de duración, que se presentan cada diez años”.
El arroyo Maldonado, quizás la obra más promocionada por el macrismo, ya está terminado hace rato. La segunda etapa implicó un segundo canal aliviador, con una extensión de 10 kilómetros.
“Es tal vez la obra hidráulica más importante que se ha hecho en la Ciudad de Buenos Aires. Era algo que estaba pendiente desde hace más de treinta años”, dijo Macri, presente en el lugar, protegido por un casco amarillo de obra. “Con estos túneles se logrará más que duplicar la capacidad de desagote que tenía este sector de la Ciudad, que sufría inundaciones en forma recurrente. Ya el primer túnel alivió la situación. Y cuando se finalice la obra con la entrada en funcionamiento del segundo se van a beneficiar un millón de personas que viven en la cuenca del Maldonado”, agregó en ese momento.
Macri quiere ser candidato a presidente y nunca termina de despegar en las encuestas. ¿Será que la gente no le cree? ¿Será que no basta con promesas? ¿Será que la realidad, con su dureza, supera las promesas más seductoras?
LAS OBRAS PARALIZADAS
Las obras para aliviar inundaciones en los barrios de Belgrano, Villa del Parque, Villa Ortúzar, Agronomía y Parque Chas están paralizadas desde hace tres años, según un informe emitido en agosto por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires.
Además, y según informó el auditor de Buenos Aires, Eduardo Epszteyn, el gobierno porteño presentó para 2013 un presupuesto de solo 26 millones de pesos para nuevas obras de infraestructura de la red pluvial contra los 294 millones de este año.
La Auditoría produjo recientemente un informe en el que explica que de las cinco obras auditadas durante 2011, todas incluidas en el Plan Director de Ordenamiento Hidráulico y Control de Inundaciones, tres de ellas no registran ejecución: las obras de la cuenca de los arroyos Ochoa y Elía, la cuenca del arroyo Erézcano y la cuenca de los arroyos Vega y Medrano.
Esta última se encuentra en etapa de propuesta de preadjudicación desde mayo de 2009.
“Sin reconocer las torpezas de la propia gestión señaladas por unanimidad en la Auditoría (incluidos los auditores del macrismo), el gobierno de Mauricio Macri sigue echando la culpa al Gobierno nacional ante cada inundación en esta cuenca”, dijo Eduardo Epszteyn, auditor de la Ciudad.
Epszteyn señaló que “a pesar de contar con el presupuesto más alto de la historia de la Ciudad de Buenos Aires, Macri insiste con una licitación con financiamiento externo que se encuentra paralizada como consecuencia de la torpeza de su propio gobierno”. Mientras “los vecinos de Ciudad de Buenos Aires siguen padeciendo las inundaciones ante cada nuevo temporal, el gobierno porteño ha presentado para 2013 un presupuesto para el área (sin contar el Maldonado) que no llega al 10% del previsto durante el presente año”, agregó. “En tal sentido, la gestión macrista bajó el presupuesto para el desarrollo de nuevas obras de infraestructura de la red pluvial de 294 millones en 2012 a 26 millones de pesos para el próximo año”, se indignó el auditor.
EL TRAGICO TEMPORAL
DOS MUERTOS, 2.800 EVACUADOS, DAÑOS Y DESTROZOS: EL SALDO FATAL
La tormenta, además de generar múltiples complicaciones a los vecinos de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, tuvo una consecuencia trágica para dos personas. Un hombre de 76 años falleció al intentar ingresar a su vivienda inundada en Gregorio de Laferrere para buscar algunos efectos personales para rescatar del avance de las aguas. Resbaló y murió ahogado. En Lanús, una mujer fue la víctima fatal de la tormenta torrencial: falleció electrocutada, al parecer mientras manipulaba un alargador eléctrico.
La consecuencia de la tormenta provocó una enorme cantidad de evacuados en el conurbano bonaerense: 2.800 se contaban al cierre de esta edición, sobre todo personas que viven en la costa ribereña del sur del conurbano o a la vera de cursos de agua como el Río Matanza, en la localidad homónima.
De los evacuados 1400 son de La Matanza; hubo 420 en Lomas de Zamora; 250 en Cañuelas; 200 en Quilmes, 180 en Escobar y el resto son de Pilar, Suipacha, Las Heras, Ezeiza, Chivilcoy, Navarro, San Miguel y Hurlingham.
El temporal impidió a una joven de 18 años llegar al hospital para dar a luz y tuvo a su bebé a las 6 de la mañana en su casa del partido de Lomas de Zamora, ayudada por su suegra, informó el Ministerio de Salud bonaerense.
La joven mamá, Ingrid, y Agustín, su bebé que pesó casi 3 kilos, estaban en muy buen estado en la sala de maternidad del hospital provincial Gandulfo de Lomas de Zamora, adonde fue trasladada por los bomberos.
En la Ciudad de Buenos Aires, los barrios de La Boca y Belgrano fueron los más castigados por las inundaciones y en este último barrio se registraron escenas dantescas con autos encimados, semáforos cortados, calles inundadas y cajas de electricidad que salieron de servicio.
Un hombre fue rescatado por los bomberos en el barrio porteño de Constitución, donde había quedado atrapado bajo los escombros al derrumbarse por el temporal una construcción en la calle Lima al 1700.
Las lluvias afectaron el transporte público: hubo servicio de trenes y subtes reducidos y a veces paralizados, y además hubo demoras, cancelaciones y reprogramación de vuelos que operan en el Aeroparque metropolitano y el aeropuerto internacional de Ezeiza.
El lunes 29 de octubre nadie llegó temprano al trabajo. Los retrasos para desplazarse tuvieron una demora promedio de una hora y media. A las habituales complicaciones y demoras a causa de la lluvia de un lunes, se sumó el hecho de que no funcionaban los subtes. Así, “cazar” un taxi fue tarea imposible. Pero también se complicó conseguir entre las ocho y las nueve de la mañana algún colectivo.
La mayoría de las líneas, súper abarrotadas de gente, no paraban en las paradas. Esto generó colas que en el barrio de Primera Junta llegaban hacia las ocho y media de la mañana a varias cuadras para tomar una línea de colectivo. Los “vivos” de siempre se apresuraban a “colarse” en el transporte público aprovechando cuando los choferes abrían las puertas para permitir el descenso de pasajeros. Frente al Parque Rivadavia, dos señoras, paraguas en mano, impidieron el avance de un colectivo de la línea 132 quejándose ante el chofer porque no había abierto la puerta delantera mientras decenas de personas se “colaban” por las traseras. No importaba que diluviara.
Así empezaba la semana. Y todavía sigue lloviendo.

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eduardoepszteyn