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Cayó el techo de un club de Villa Lugano
Volver Por eduardoepszteyn
  
Miercoles, 19/12/2012
TIEMPO ARGENTINO - 21/10/2012

La losa era antigua y quedó muy dañada por los recientes temporales ocurridos en la ciudad. Los directivos de la institución reclaman ayuda. Y dicen que el gobierno porteño nunca les brindó una asistencia ni subsidios.

El techo de la sede del Club Albariño se desplomó ayer por la madrugada y, aunque no provocó heridos, derivó en el cierre desde entonces y por tiempo indeterminado de las instalaciones del lugar por donde pasan más de mil personas por semana, de todas las edades y para realizar las actividades más diversas.
El hecho ocurrió cerca de las 5:40 cuando en el lugar, Santander 4936, barrio porteño de de Villa Lugano, había algunos pocos miembros de la comisión directiva que trabajaban en los preparativos de la rutina de fin de semana, con partidos y alguna que otra producción de adrenalina deportiva amateur.
Alejandro Bianchetti, uno de los presentes cuando se produjo el estruendoso derrumbe, explicó a Tiempo Argentino que la losa del predio, construido hace más de 80 años, se vino abajo por los daños que tenía producto de agua acumulada por las lluvias pasadas, pero también por los daños que le habían provocado los últimos temporales, en especial el de Semana Santa que arrasó con otros sectores del sur de la ciudad y parte del Conurbano.
¨Era una estructura vieja hecha con vigas de hierro y ladrillo. Hace diez días nos dimos cuenta que había filtraciones porque estaba dañada e intentamos hacer algún arreglo, pero no funcionó. Se ve que el temporal de abril la hirió de muerte¨, explicó Bianchetti, instalado con otros miembros del club en una agencia de remises vecina, cuyo teléfono es desde ayer también una vía de comunicación para recibir donaciones.
El derrumbe dejó inutilizado un gimnasio, el buffet y la parte trasera del club, pero los escombros también taponaron el paso hacia las canchas con tinglado donde se juega a la pelota.
Sólo quedó en pie una parte de la secretaría, pero desde la Dirección de Emergencias aseguraron que hay que tirar todo abajo y reconstruir. El organismo dispuso la clausura de todas las instalaciones.
El club funciona desde 1941 y además de fútbol masculino y femenino se dan clases de boxeo, taebo, taekwondo y patín artístico, entre otras disciplinas. También funciona de manera temporaria el centro cultural del barrio Copello y tienen gimnasia los alumnos de la escuela de gestión estatal Homero Manzi. Pese a todo, los ingresos de la institución se conforman con los 15 pesos de cuota que pagan los socios, más lo que aporten de extra y la recaudación de eventos especiales, pero no de subsidios oficiales del gobierno porteño o nacional.
En diciembre de 2010, durante la toma del Parque Indoamericano, un grupo de desconocidos se metió en el predio que el Albariño tenía a cinco cuadras de la sede en el que funcionaba un polideportivo. Los intrusos fueron desalojados, pero el lugar nunca se recuperó, porque las autoridades hablaron de un permiso precario y se construyó un cuartel de bomberos de la Policía Federal.
¨Cuando fue el temporal de Semana Santa avisamos al gobierno de la Ciudad que esta losa había sufrido daños, vino gente, sacaron fotos, tomaron medidas, pero no nos dieron bola.
Debemos haber sido los únicos que no recibimos ayuda y eso que somos una institución histórica¨, lamentaba Bianchetti.
El vicepresidente de la institución, Gabriel Pullano, remarcó a la agencia de noticias Télam que ¨el club es un pilar en la acción social del barrio. Acá se fomentan actividades deportivas, culturales, es centro de reunión, y muchos chicos gracias al club se alejaron de problemas como el de la droga.¨ La comisión directiva pidió que quien pueda ayudar para reconstruir el predio se comunique al teléfono 4601-1353, pero también demanda que se acerquen funcionarios.
Bianchetti contaba ayer de las múltiples comunicaciones cursadas en ese sentido a miembros del gobierno porteño y del nacional en los últimos años.
Ayer mismo, directivos, profes, socios, chic@s, vecin@s y curios@s, se congregaban alrededor de la remisería donde el teléfono sonaba a cada rato. Algunos llamados provocaron lágrimas, porque gente muy humilde ofrecía bolsas de cemento, 50 pesos o arena para devolver al lugar el griterío, la tensión y la alegría que sólo puede dar encontrarse con los amigos a gastar una pelota.

¨Son constantes las denuncias¨
Un auditor porteño y un abogada de la Liga de Consorcistas exigieron ayer controles para evitar otros derrumbes como los 22 ocurridos en esta gestión, que dejaron diez muertos, 99 heridos y más de 100 millones de pesos en daños.
¨Son constantes las denuncias de propietarios a los administradores por fallas en los inmuebles, pero ante la falta de inspectores y de intimaciones del gobierno porteño, muchos consorcistas se dejan estar y, además, muchos ni saben que existe una ley específica¨, dijo a la agencia Télam Victoria Loisi de la Liga del Consorcista y aseguró que el gobierno porteño, en virtud de la Ley 257 de 2000, ¨espera sentado a que el administrador del edificio resuelva todo, en lugar de realizar controles en las fachadas o enviar intimaciones¨.
Esa norma obliga a los propietarios a mantener en buen estado los frentes de los que pueda caer material que dañe a personas o bienes, y además presentar un informe técnico y un certificado de conservación emitido por profesional habilitado. El auditor general porteño, Eduardo Epzteyn, aseguró a Télam que el gobierno porteño ¨no envía intimaciones para que se presenten los certificados, que fue lo que sucedió en el caso del joven fallecido en la zona de Tribunales cuando le cayó una marquesina en agosto pasado¨, y denunció ¨cinco años de inacción de la Agencia Gubernamental de Control¨, ¨falta de control de la Ley 257 y una alarmante ausencia de intimaciones. No puede ser que los porteños, cada vez que llueve, tengamos miedo de que se nos caiga parte de un balcón en la cabeza¨, sostuvo el auditor.

Otros derrumbes
Un 2010 fatídico: en agosto de aquel año, en Villa Urquiza, una máquina excavadora dejó al aire los cimientos y la pared medianera de un antiguo petit hotel de tres pisos y se derrumbó todo el edificio. En los pisos superiores funcionaba un gimnasio.
Murieron tres personas. El mes siguiente, en un boliche de Palermo se derrumbó un entrepiso y aplastó a dos jóvenes.
El edificio céntrico: en noviembre de 2011, se desplomaron dos de los tres cuerpos del edificio de Bartolomé Mitre 1232. Varios días después, entre los escombros, apareció el cadáver de Isidoro Madueña. Sólo quedó en pie el inmueble y no volvió a ser habitado.
Los últimos: en mayo último, en una obra de Emilio Mitre al 600 en el barrio de Caballito, un obrero falleció aplastado al caerle encima parte de una pared medianera.
En agosto de 2012, Octavio Pérez Galimberti falleció aplastado por una losa que le cayó encima en la calle Lavalle al 1500.
A las pocas horas en la calle Sinclair al 3000, en Palermo, se cayó una parte de la vereda y arrastró la calle, los árboles, y puso en riesgo toda la manzana que fue evacuada.


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