Compañeros funcionarios y amigos despidieron al economista Iván Heyn

Por
eduardoepszteyn
Martes, 18/12/2012
TIEMPO ARGENTINO - 22/12/2011
SUS RESTOS SERÁN INHUMADOS HOY EN LA CHACARITA
Por Martín Piqué
El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; los ministros de Planificación, Julio de Vido; y de Economía, Hernán Lorenzino; además de militantes de La Cámpora, le dieron el último adiós al subsecretario de Comercio Exterior.
Una multitud que se renovaba a medida que pasaban las horas se despidió ayer de Iván Heyn, subsecretario de Comercio Exterior fallecido anteayer en Montevideo. Unas 1000 personas –compañeros, funcionarios, amigos y familiares- desfilaron desde las 14 por el velatorio que tuvo lugar en la casa O’Higgins, en el barrio de Belgrano. Una buena parte del gabinete–el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga, y los ministros Julio De Vido, Florencio Randazzo, Carlos Tomada y Nilda Garré– se hizo presente en la ceremonia. Anoche, pasadas las 22:30, mientras en la calle se desataba una fuerte tormenta, estaba previsto que el velatorio se cerrara al público y que permanecieran sus familiares más directos. Se esperaba la llegada de sus padres y su hermana Irene, que viajaron desde España al enterarse de la tragedia. Su otro hermano, Hamed, aunque todo el mundo lo llama “Andrés”, ya se encontraba en Buenos Aires. Anoche también se aguardaba a la presidenta Cristina Fernández y a su hijo Máximo Kirchner, fundador de La Cámpora.
El velatorio del economista y miembro de La Cámpora reunió a cientos de compañeros, amigos y militantes que no paraban de abrazarse. La multitud casi llegó a cortar la calle O’Higgins, a metros de la avenida Congreso, y el tránsito para los automovilistas se hizo difícil durante toda la tarde. A las 14, cuando se abrieron las puertas del velatorio, ya había mucha gente. Entre los primeros en llegar estaban los seis miembros de la mesa nacional de La Cámpora, integrada por Andrés Larroque, Juan Cabandié, Eduardo “Wado” De Pedro, José Ottavis, Mayra Mendoza y Mariano Recalde. Los dirigentes iban saludando a los visitantes a medida que llegaban.
Desde las 14 y durante más de ocho horas, los visitantes –parientes, compañeros de trabajo y de militancia, amigos– fueron desfilando por la casa velatoria. Entre los visitantes estuvieron Abal Medina, De Vido, Garré, Guillermo Moreno –fue uno de los primeros en llegar, junto con Beatriz Paglieri (la funcionaria de la que dependía directamente Heyn), Norberto Itzcovitch y Ana María Edwin–, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; el diputado Roberto Feletti, y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino. Entre la multitud habían funcionarios, dirigentes políticos y sociales, algún gremialista como Julio Piumato, de Judiciales, y Alejandro Amor, de Municipales. La larguísima lista de presencias incluía también a muchos economistas como el viceministro Axel Kicillof, Andrés Asiaiñ, Bernardo Kosacoff, Matías Kulfas y Miguel Peirano. También había muchas personalidades de la política porteña, como Gabriela Alegre, Tito Nenna, Aníbal Ibarra, Kelly Olmos, Eduardo Epszteyn y María José Lubertino.
Los miembros del Gabinete fueron llegando por tandas. Primero apareció Abal Medina, luego De Vido y Moreno, Randazzo y por tandas se fueron sumando los demás, entre ellos el chubutense Norberto Yauhar (Agricultura), a quien muchos no llegaron a reconocer. La gran mayoría de los que llegaban eran jóvenes, muchos menores de 35 años: había miembros de organizaciones de Derechos Humanos, como los nietos recuperados Alejandro Sandoval y Horacio Pietragalla, diputados sub 30 que no pertenecían a La Cámpora, como Leonardo Grosso del Movimiento Evita; y dirigentes juveniles de Kolina, la agrupación que encabeza Alicia Kirchner. El velatorio también reunió a amantes del tango que suelen asistir a la milonga El Gardel de Medellín, en el barrio de Parque Patricios, uno de cuyos impulsores fue el propio Heyn. Entre los habitués del lugar hay caras conocidas de los medios de comunicación, como Barragán y Jorge Dorio, que ayer se acercaron a despedirse de otro milonguero, un par.

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eduardoepszteyn