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Una auditoría revela que el canal del Maldonado
Volver Por eduardoepszteyn
  
Martes, 18/12/2012
TIEMPO ARGENTINO - 24/07/2011
Política

También se duda sobre la estabilidad del suelo y se mencionan diversas irregularidades

Mauricio Macri inauguró la obra que debe durar 100 años pero, desde febrero, existe un trabajo que detalla que en el túnel hay “disminuciones importantes de acero en los anillos”, “fisuras, rajaduras y desprendimientos”.
Claudio Mardones
cmardones@tiempoargentino.com.ar

Hace 20 días, en plena campaña electoral, Mauricio Macri inauguró la primera parte de la obra hidráulica más ambiciosa de la Ciudad de Buenos Aires. Rodeado de los jefes de gobierno que lo antecedieron, el heredero de Franco posó para las fotos como un estadista, y luego abrió las compuertas del canal corto del túnel aliviador del arroyo Maldonado.
Fue el 30 de junio, y con ese gesto, puso en funcionamiento el trabajo de ingeniería subterránea más profundo de la superficie porteña, único en su tipo, que fue proyectado hace más de diez años para escurrir el agua de lluvia que inunda a las latitudes más habitadas de la Ciudad desde tiempos inmemoriales.
Para revertir esa herencia fundacional de la capital, los túneles aliviadores fueron creados, licitados y construidos para canalizar el agua que desborda las calles porteñas por un siglo. Sin embargo, hay un documento que siembra dudas sobre esa garantía de 100 años que exigió la ciudad cuando licitó la construcción y se la entregó a la italiana Ghella SA.
Se trata de una investigación de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, que ya cuenta con dos informes sujetos a aprobación por las autoridades de ese organismo, pero que difícilmente vean la luz antes de que las elecciones porteñas arrojen un ganador.
En uno de ellos, al que tuvo acceso Tiempo Argentino, un equipo de dos auditores y seis ayudantes de la AGCBA, advirtieron el 22 de febrero de este año que el canal aliviador del Maldonado tiene menos acero del que estaba previsto en la licitación. El estudio, que fue dirigido por los auditores Lorena Clienti y Carlos Castro, descubrieron “disminuciones importantes de acero en los anillos de refuerzo de las dovelas”, es decir, en la estructura de metal que sostiene cada una de las piezas semicirculares de cemento que recubren el interior de los canales y que fueron instaladas mediante dos megatuneladoras que el gobierno PRO decidió bautizar “Valkyria”. Las máquinas cavaron dos túneles de diez y cinco kilómetros de largo, con un ancho de 6,90 metros. La realización de los túneles fue uno de los principales ejes de comunicación del gobierno porteño, especialmente por la espectacularidad de las excavaciones que entuban el arroyo Maldonado por debajo de la Avenida Juan B. Justo, desde su cruce con Niceto Vega hasta desembocar al lado del Complejo Costa Salguero.
El informe realizado por el panel de expertos de la auditoría sostiene que hay “fisuras, rajaduras y desprendimientos” en el interior del túnel corto, que ahora, pasa por debajo de la ruta del nuevo Metrobus.
En ese punto, los auditores no ahorraron palabras para explicar por qué la megaobra podría durar menos de 100 años. En uno de los análisis de la obra, los ingenieros y arquitectos que intervinieron en la auditoría concluyeron que los túneles están sometidos a una presión exterior importante, debido a la profundidad de la construcción y por la gran presión de agua que adquiere el túnel cuando se introduce en el acuífero Puelche, el curso de agua subterránea más grande de la Capital.
En ese contexto, la debilidad por la falta de acero, no pasó inadvertida, porque “su estabilidad resulta relevante”, ya que los túneles pasan por debajo de la Autopista Illia, las líneas de subterráneos B y D, el río subterráneo de AySA, los viaductos ferroviarios y un tramo de la calle Godoy Cruz con edificios en altura”.
Además de los interrogantes sobre la firmeza de la obra y la cohesión de las paredes internas, el informe también genera dudas sobre los estudios de impacto ambiental.
Ninguna obra puede ser construida en la Ciudad sin un certificado de aptitud ambiental. Los túneles tienen el suyo, pero los auditores verificaron una serie de irregularidades en la emisión de ese documento y una “llamativa celeridad” en la elaboración de los dictámenes e informes técnicos. Eso no es todo: los auditores también denunciaron una participación acotada de los organismos especializados en los estudios sobre estabilidad de los suelos y sobre el comportamiento de “los cuerpos subterráneos de agua”, es decir, sobre los arroyos Vega, Medrano, y especialmente el Maldonado, que tiene 4591 hectáreas de agua bajo la Ciudad, y otras 3731 hectáreas en el sudeste del Conurbano Bonaerense.
En ese aspecto, el informe señala que las audiencias públicas fueron realizadas “bajo el concepto de conveniencia y no por apego a lo que exige la ley”, ya que la construcción de los túneles, fueron clasificados como una obra de “Infraestructura Hidráulico Sanitaria”, que fue diseñada para “mitigar los impactos de las inundaciones producidas en la cuenca del arroyo Maldonado, para recolectar, conducir y descargar las aguas pluviales que no pueden ser escurridas o absorbidas por el terreno en condiciones naturales”.
La Ley 123 señala, sin excusas, que esas obras sólo pueden ser erigidas con el Certificado de Aptitud Ambiental, pero cuando los investigadores obtuvieron el expediente del trámite, descubrieron que el documento no tenía fecha, ni las firmas de los titulares ni los propietarios del proyecto. Esa ausencia, junto con la escasísima participación de los vecinos en las audiencias públicas, multiplicó las preocupaciones de los expertos. La falta del acero, no es un elemento aislado.
Según el documento, que todavía duerme en algún cajón de la auditoría porteña, “el tema del acero podría estar vinculado con los problemas de rajaduras, fisuras y desprendimientos de las dovelas”. Esa combinación, según los auditores, podría ser letal, especialmente porque la inyección de agua, “podría producir asentamientos de suelos no deseados por falta de consolidación”. El acero de refuerzo para las paredes del túnel es clave para la firmeza de la obra. Y según el informe de la AGCBA, faltan 7410 toneladas de acero. Un saldo demasiado insuficiente para que la obra más ambiciosa de la ciudad, cumpla los cien años de duración.
¿Aguanta?

SUELO
Los auditores plantearon dudas sobre la estabilidad del subsuelo bajo Juan B. Justo.

Derrotero de un histórico problema
-El arroyo Maldonado es uno de los tres grandes cursos de agua que inundan la ciudad de Buenos Aires desde hace siglos.
Fue entubado en 1937, tiene 21 kilómetros de extensión y su curso recorre el subsuelo de la Avenida Juan B. Justo.
-Entre 1998 y 2005, la Legislatura porteña, aprobó dos leyes que permitieron que la Ciudad de Buenos Aires se endeudara por más de 6 millones de dólares antes de la crisis de 2001 y por 130 millones en 2005. La norma de endeudamiento lleva la firma de Santiago de Estrada, entonces, vicepresidente de la Legislatura, y uno de los seis auditores generales de la AGCBA, el mismo organismo que tiene, desde febrero, un informe que hasta ahora, no publicó.
-Desde que la mega obra se transformó en el plan hidráulico más ambicioso de la Ciudad y el macrismo decidió cambiar los planes originales de construcción, los trabajos cosecharon cinco amparos por la perforación del acuífero Puelche y por los cambios de contrato que no estaban previstos. Los casos fueron presentados, desde 2005, por los legisladores opositores Eduardo Epszteyn, Sergio Abrevaya, Facundo Di Filippo y Milcíades Peña.
- Según los historiadores, el Maldonado forma parte de los “terceros arroyos” de Buenos Aires. A principios del siglo XX, los porteños llamaban así, a los tres cursos de agua que se “llevaban todo” cuando las inundaciones anegaban el sector noroeste de la Ciudad. El Maldonado era el que más agua acarreaba y su entubamiento fue resuelto casi un siglo después de que fuera bautizado con el mismo nombre que tenían los tenientes terceros del Ejército, que también se llevaban todo.
-Desde que comenzaron las obras, la AGCBA realizó más de cinco informes que denunciaron fallas en la construcción y diferencias en los presupuestos.
Desde febrero, el organismo cuenta con dos proyectos de informes preliminares que todavía no fueron aprobados por los auditores que fueron nombrados por la Legislatura, sin embargo, revelan una serie de fallas estructurales que el gobierno PRO se niega a mencionar.
- Según el análisis de la relación acero/hormigón que propuso la empresa Ghella SA, en el túnel corto que Macri inauguró el 30 de junio, hay 2.349.589 kilos de acero menos que lo ofertado. En el túnel largo, hay 5.060.890 kilos de acero menos. Esa ausencia, según la AGCBA, genera serias dudas sobre el siglo de garantía que prometió la empresa.
-El cálculo de la merma de acero de los dos canales asciende a 7410 toneladas menos que lo ofertado.
- “Valkyria” es el nombre que Mauricio Macri le puso a las dos tuneladoras que perforaron el subsuelo porteño para llevar adelante la obra hidráulica.


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