La Puñalada Que Resiste

Por
eduardoepszteyn
Lunes, 17/12/2012
Caras y Caretas - 26/07/2011
Sociedad
Un grupo de vecinos del pasaje Granville, en Villa Santa Rita, se opusieron a la construcción de tres torres. Lograron parar las obras y buscan rezonificar la zona.
Por Raúl Arcomano
Villa Santa Rita tiene poco más de dos kilómetros cuadrados al oeste de la ciudad demarcados por las avenidas Álvarez Jonte y Gaona y las calles Miranda, Condarco y Joaquín V. González, pegados a Flores, Floresta y Villa del Parque. Tiene una característica única: de las 56 calles que la conforman, 32 son cortadas o pasajes. Como el que lleva el nombre de un marino inglés: Guillermo Enrique Granville, que llegó a estas costas en 1826, se incorporó a la marina republicana y peleó en la guerra contra Brasil. Hoy la lucha la están dando las catorce familias que viven en esa callecita de tres metros de ancho por 60 de largo. Es que a fines del año pasado se empezaron a construir tres torres en dos terrenos linderos. Los vecinos se plantaron y lograron frenar las obras. Pero siguen batallando, porque no está todo dicho.
Al pasaje peatonal Granville se lo conoce como La Puñalada. Dicen que por su diseño, que corta en dos mitades a esa manzana de forma casi redonda. Los vecinos más viejos atribuyen la denominación a alguna vieja historia de malevos y guapos de cuchillo fácil que vivieron en el barrio. Tan errados no están. A uno de ellos lo inmortalizó Jorge Luis Borges en ¨El hombre de la esquina rosada¨: ¨A ustedes, claro que les falta la debida esperiencia (sic) para reconocer ese nombre, pero Rosendo Juárez el Pegador era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita¨. El pasaje, la manzana y su entorno, conformado por otros 18 pasajes (conocidos como barrio Nazca), se ven amenazados por la construcción indiscriminada de edificios y torres.
El Granville es considerado ¨manzana atípica¨ y sitio de interés turístico. Pero no es patrimonio de la ciudad. Y sin la tipificación patrimonial, las cosas se complican. Son dos las construcciones que desvelan a los vecinos. Ambas empezaron en febrero último. Una se levanta en Álvarez Jonte 3286, en un lote pegado al pasaje saje en el que funcionaba una casa fúnebre. Esa obra llegó al cuarto piso. ¨Está parada, pero no clausurada. Y eso puede durar nada y podrían volver los obreros y las máquinas en cualquier momento¨, dice Cynthia Furlong, que vive sobre el pasaje con su familia. La otra obra está a pasitos, en Álvarez Jonte 3222, donde funcionaba un garaje y lavadero a cielo abierto. Allí no empezaron a construir, pero tienen el permiso. El proyecto es levantar dos torres de 33 metros. Ambas obras están frenadas por dos decretos provisorios que firmó el gobierno porteño.
Lo que tranquilizaría a los vecinos es que avanzaran los recursos de amparo que presentaron ante la Justicia. Buscan conseguir una medida cautelar que suspenda definitivamente las obras en curso y las próximas a construirse. Al menos hasta que se resuelva el conflicto o la Legislatura se expida. ¨Los decretos de paralización de las dos obras son provisorios. Por eso estamos esperando que se expida la jueza. No lo hizo aún porque el gobierno porteño no le entregó los informes de los terrenos. La jueza ya lo intimó a que lo haga¨, informó a Caras y Caretas María Cabrejas, vecina del pasaje. Los vecinos no esperan de brazos cruzados. Ya presentaron un segundo amparo para conocer los planos de las obras. En la que se empezó a construir encontraron graves irregularidades. Explica Cabrejas: ¨Hay un montón de cosas diferentes y mal hechas con respecto a lo que se diseñó. Por ejemplo: los balcones del contrafrente están casi pegados a nuestros patios. Están construyendo diferente a los planos que les aprobaron¨.
El paso legislativo lo dio el diputado Eduardo Epszteyn, que presentó un proyecto de ley para cambiar la zonificación del barrio. Hoy es de más de 30 metros en la avenida Álvarez Jonte y propone que se limite a doce metros. ¨La legislación se tiene que cambiar. En el pasaje no podemos levantar más de nueve metros, pero en Jonte, que está acá nomás, te pueden levantar una torre de diez pisos¨, se queja Cabrejas. En la Legislatura hay dos iniciativas más. El diputado Martín Hourest busca poner un escudo patrimonial a los pasajes. Y su colega Silvina Pedreira, presidenta de la Comisión de lineamiento Urbano, tiene un plan de puesta en valor y preservación de los pasajes Granville y Dantas.
Además de cuidar el futuro del pasaje, los vecinos del Granville tienen otra pelea: lograr una plaza para Villa Santa Rita, un barrio sin verde. Como no hay terrenos fiscales libres, están juntando firmas para que el lote que funcionaba como estacionamiento y lavadero, donde se paró la construcción de las torres, sea expropiado y declarado de bien público. Fe y ganas no les faltan.

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