Un frente para Filmus Tomada

Por
eduardoepszteyn
Lunes, 17/12/2012
MIRADAS AL SUR - 29/05/2011
El Rabino, el canciller y la millonaria
Los roles de Aníbal Ibarra y Martín Sabbatella, aliados K en la campaña electoral porteña.
D. V.
dverduga@miradasalsur.com
La versión circuló por la Legislatura porteña pocas horas antes de que se anunciara la fórmula del Frente para la Victoria, Daniel Filmus-Carlos Tomada.
El rumor sostenía la posibilidad de que se cerrara una lista única en la Ciudad integrada por el kirchnerismo y el sabbatellismo. Gabriela Cerruti sería –según la versión– la candidata a vicejefa de quien fuera el candidato K. La anécdota sirve como símbolo de los vaivenes que hasta el último segundo implica construir-siempre un frente electoral.
El que ahora acompaña al binomio Filmus-Tomada es un trípode constituido por el FpV, el ibarrismo y Nuevo Encuentro. Despejo de versiones y rumores, el panorama, sin embargo, encierra algunos interrogantes calves: ¿cómo se articulará la campaña? ¿De qué modo se pararán el FpV y sus aliados de cara al PRO y a Proyecto Sur? ¿Qué rol tendrá Cristina? El acompañamiento del ibarrismo y el sabbatellismo se selló formalmente el 11 de mayo, cuando se inscribieron las listas de adhesión en la ciudad. En el kirchnerismo porteño le dijeron a este medio que ambos respaldos son bienvenidos, por las coincidencias que sus dirigentes muestran con las políticas del Gobierno Nacional. Sin embargo, marcaron diferencias. “Aníbal Ibarra –señaló un legislador porteño del FpV– es un dirigente que tiene seguidores pero también un porcentaje de rechazo. Apostamos a que él haga campaña por su cuenta”. El dirigente intentó sintetizar su idea con la siguiente frase: “Aliados sí, mezclados no”. Según el referente, ése es el único camino para que el respaldo de Ibarra “sume sin restar”.
En el caso del sabbatellismo, señaló que la fórmula para jefe de Gobierno integrada por Carlos Heller y Vilma Ibarra “podía sacar entre 3 y 5 puntos” de votantes “identificados con el Gobierno Nacional”, pero que tienen “algunas críticas”. “Esos puntitos –agregó– son la diferencia entre entrar al ballottage o quedar tercero. Teníamos que tenerlos adentro.” En el ibarrismo fueron contundentes sobre los motivos del alineamiento con el FpV. Eduardo Epszteyn –legislador porteño de Diálogo por Buenos Aires– le dijo a Miradas al Sur: “Estamos consustanciados con las políticas del proyecto nacional y creemos que hay que juntarse para ganarle a Macri”.
Epszteyn subrayó que se abre una oportunidad a partir de la confluencia de estas fuerzas: “Estamos ante la posibilidad de un nuevo partido porteño. Debemos evitar la fragmentación”.
La legisladora kirchnerista Gabriela Alegre también habló con este medio y no coincidió con Epszteyn en que sea “una novedad” la amplitud de este espacio político.
“El kirchnerismo –remarcó– es amplio desde que empezó.” Alegre sostuvo que, por lo tanto, para consolidar el frente “no hace falta crear un nuevo partido” sino “terminar de construir una organización kirchnerista” en la ciudad.
La otra pata del trípode es Nuevo Encuentro. Gonzalo Ruanova –legislador de esa fuerza– dijo a este periódico: “Nos cohesiona la sintonía con el proyecto nacional”. Además, hizo un análisis sobre el piso con el que este frente arranca para la contienda porteña. Dijo que desde que comenzó el ciclo kirchnerista, “nunca tuvo una adhesión tan fuerte” en la ciudad como “en este momento”.
Recordó un hecho que según él prueba esa popularidad.
Ocurrió el 8 de mayo en el Club 17 de Agosto, de Villa Pueyrredón. La cancha principal estaba llena de globos de colores y el protagonista de la escena fue Mauricio Macri.“ Anunció que se bajaba de la disputa nacional porque la Presidenta le saca el doble de intención de voto en su propio distrito.”
LOS VOTOS DE PINO.
Todas las encuestas coinciden en que el ballottage será inevitable en la elección porteña. Esto lleva a una zona inexorable de los tiempos electorales: la matemática. El ganador tendría que sacar el 50% + 1 de los votos. Si el FpV y el PRO pasan a la segunda vuelta, los votantes de Fernando Pino Solanas se volverán el plato preferido de los finalistas. Miradas al Sur consultó a los referentes kirchneristas –y aliados– sobre cómo se pararán frente a Solanas, teniendo en cuenta el peso de sus votantes en un posible ballottage.
El legislador kirchnerista Juan Manuel Olmos dijo: “No vamos a agredir a Pino ni a pelearnos con él”.
Luego tiró una señal: “Lo que señalaremos es que somos la fuerza política que sacó al país de una crisis profunda y que Proyecto Sur,en cambio, tiene sólo dos años de vida y ninguna experiencia de gobierno”. Olmos agregó: “Respetamos a todos los que voten por Proyecto Sur en la primera vuelta y apostamos a que nos tengan como segunda opción”.Alegre fue un poco más severa. Empezó con la siguiente definición: “Creo que el Pino está seco”.
Luego analizó la composición que a su criterio tiene un grueso del electorado pinosolanista y marcó una diferencia entre esos electores y la conducción de Proyecto Sur: “Muchos votantes de Solanas, no todos, se sienten cerca de nuestra posición. Por eso creo que fue un error de Pino y su partido enfrentarse tan fuerte con el Gobierno Nacional”.Ruanova tuvo una opinión parecida.
Primero aclaró que tenía “un gran respeto por Pino y su lucha”. Luego señaló: “Un sector de la sociedad lo votó para que le exigiera al kirchnerismo una reforma tributaria o una mejor política ambiental”.
“Lo seguro –remató Ruanova– es que no lo votaron para que se aliara en el Congreso con Macri y Oscar Agüad.”
CRISTINA EN LA CIUDAD.
Sobre el rol que jugará Cristina en la campaña porteña, los dirigentes tuvieron una visión unánime: “Será muy activo”. Epszteyn puso de nuevo el acento en el “alto nivel de apoyo” que tiene la Presidenta en la Ciudad. Sostuvo que “es un buen momento” para que “camine las calles de Buenos Aires”.“ Su presencia –dijo– será decisiva en el resultado.”Alegre remarcó que los ejes de la campaña hacen que su figura sea fundamental. “Vamos a decir que nuestro objetivo es traer a la Ciudad las políticas que se llevaron adelante en la Nación”, señaló Alegre. Ruanova tuvo una opinión parecida y agregó que “es un año de elección presidencial y más allá de que se desdoblen los comicios, los debates locales están teñidos por la problemática nacional”.
Dijo que, por eso, “la presencia de Cristina influye enormemente” en las elecciones que se realizaron hasta ahora.
Por último, entre los aliados K hubo algunas rencillas. Empezaron porque Nuevo Encuentro no aceptó compartir la colectora con el ibarrismo.
Una fuente del entorno de Sabbatella señaló: “Decidimos ir con lista de adhesión propia porque necesitamos mostrar a Martín en la ciudad de modo diferenciado”.
El dirigente dio una explicación muy concreta del porqué. Dijo que se debía a la elección en la provincia de Buenos Aires. “En octubre –precisó–, Martín competirá contra Daniel Scioli. Es importante que tenga presencia propia en una ciudad a la que vienen un millón de bonaerenses todos los días”.
En el ibarrismo, sobre esta rencilla, señalaron: “Lo que sucedió es que a Sabbatella no le gustó la idea de que sus candidatos queden debajo de Ibarra”.
A pesar de estos cortocircuitos –que en ambas fuerzas definieron como menores–, el sabbatellismo y el ibarrismo respaldarán la fórmula del FpV con un objetivo, difícil pero no imposible: ganarle al PRO.

Por
eduardoepszteyn